Pensando solo en la necesidad del momento
Pensando solo en la necesidad del momento | Cuando no se miden las consecuencias.

Esaú no valoró sus bendiciones, menospreció su primogenitura que le brindaba una posición privilegiada (Gn 25:29–32) y pensó solo en su necesidad momentánea: el hambre. En ningún momento consideró las consecuencias fatales que resultarían de esa acción.
En la actualidad sucede lo mismo en la vida del creyente: Gozamos de las bendiciones de Dios con los privilegios concedidos, pero por una satisfacción momentánea (deseos sexuales o placeres) menospreciamos aquello y acarreamos consecuencias fatales a nuestra vida, como consecuencia de nuestras decisiones.
Lo anterior debe hacernos reflexionar:
- ¿Vale más un placer momentáneo que aquellas bendiciones que tenemos de parte de Dios?
- ¿Vale la pena perder mis privilegios por satisfacción momentánea?
- ¿Tomamos nuestras decisiones de forma impulsiva?
Este ejemplo debe servir de ejemplo para que valoremos las bendiciones y privilegios que tenemos en Cristo.
— Palabras de Vida Eterna
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