Inevitablemente se sufrirán las consecuencias
Inevitablemente se sufrirán las consecuencias | Cuando no se mide las consecuencias.
Esaú actuó impulsiva, necia y despectivamente hacia sus privilegios (Gn. 27:33-38) y aunque después se percató de su mala decisión, las consecuencias era inevitables. Su dolor y llanto eran consecuencias de sus propias decisiones (v. 38).
Es por eso que el creyente en la actualidad debe de andar con prudencia, no siguiente el ejemplo de Esaú. Seguir ese ejemplo solo traería dolor y llanto de forma inevitable, demostraría que no se valora lo que Dios nos ha provisto.
¿Pudo revertir sus decisiones? Aunque algunas veces es posible, la mayor parte de veces no lo es, es por eso que debemos de vivir en obediencia y con ello tendremos seguridad de que Dios nos guía y no llegaremos a sufrir consecuencias de malas decisiones.
¡Valoremos las bendiciones y privilegios que tenemos por gracia de Dios!
— Palabras de Vida Eterna
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