MANTENIENDO LA COMUNIÓN ENTRE ASAMBLEAS, PARTE 3

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MANTENIENDO LA COMUNIÓN ENTRE ASAMBLEAS, PARTE 3
Continuación de la serie: EL HIJO DE CONSOLACIÓN

Bendiciones del Señor querida familia en Cristo, sean bienvenidos a este su humilde espacio de meditación de la Palabra de Dios. Estamos considerando algunos aspectos en la vida de Bernabé, y descubrir así la justificación de ese su apodo que significa «el hijo de consolación». Volvemos a leer en Hechos 11:30, que es nuestro pasaje de base:

“lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo”

Estamos considerando el contexto del pasaje, por lo cual avanzamos al versículo 27 en donde leemos, En aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía. Esto es un poderoso testimonio en cuanto a la vida de las iglesias en sus inicios, vemos que había comunión entre las asambleas, por ejemplo, vemos que Jerusalén envío a Bernabé a Antioquía, Bernabé fue a traer a Saulo a Tarso, y ahora vemos que unos profetas llegaron a Antioquía, más adelante veremos que de Antioquía salieron para visitar las asambleas y plantar nuevas asambleas. No había ninguna división. Ninguna iglesia local estaba sujeta a una central, ni a un papa, pero tenían comunión y habían muchas instrucciones a iglesias en particular pero también habían instrucciones de observancia general (por ejemplo véase 1 Corintios 4:17; 7:18; 11:16; 14:33; 16:1).

En este pasaje en particular leemos «en aquellos días», puede referirse a ese mismo tiempo de predicación del evangelio en Antioquia o a un tiempo específico en donde se suscitó algún suceso relevante como el que está a punto de relatar, la hambruna en tiempo de Claudio; es probable que esto causó muchos estragos o por algo la referencia se hizo mencionar.

Dice que «Unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía», o sea que no había parado la asistencia espiritual a la incipiente iglesia de Antioquía. En esos tiempos los ministros salían encomendados por los apóstoles y ancianos de la iglesia, pero pronto se empezó a ver un desorden. Muchos empezaron a salir sin esa cobertura, pero el problema estribaba en que se había salido de la ortodoxia en de la fe, o era judaizantes o eran pertenecientes a otras sectas como los gnósticos y fue así como se fue corrompiendo la fe de muchos o inquietaban o perturbaban las almas de los hermanos (léase por ejemplo 2 Tesalonicenses 2:2, 15; Hechos 15:24), Juan escribe respecto a esta problemática Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros (1 Juan 2:19); y Jacobo, en el concilio de Jerusalén, los desenmascara y expone al informar: Por cuanto hemos oído que algunos que han salido de nosotros, a los cuales no dimos orden, os han inquietado con palabras, perturbando vuestras almas, mandando circuncidaros y guardar la ley (Hechos 15:24). Antes que el catolicismo mariano papista decretara su devoción a María, con carácter soteriológico, había una secta gnóstica que adoraba a María, que reemplazó el culto de la reina madre o la reina del cielo pagana (Cp. Jeremías 7:18) por la adoración a María, esta era la secta de los Coliridianos, esto es un ejemplo práctico, histórico de cómo esas sectas se infiltraron a tal punto de que se quedaron hasta hoy porque los vemos hoy en día en el romanismo.

Al volver a mi relato de Hechos, los apóstoles, no dudamos de la asistencia del Espíritu Santo Quien estuvo guiándolos en estos asuntos, empezaron a tomar medidas, escribieron cartas a las asambleas, por ejemplo, la de Antioquía (Hechos 15:23-29), o las epístolas que después fueron canonizadas; Pablo tomó una medida también que fue más personal y es con las cartas de recomendación personal (Romanos 16:1; 1 Corintios 16:3; 2 Corintios 3:1-2), sea para hermanos que se trasladaban a otra ciudad y para ministros. Esto es algo que el día de hoy debemos conservar, porque son los ancianos, los que el Señor ha dispuesto para que den cuenta de los creyentes ante los demás creyentes y otras asambleas y ante Dios (Hebreos 13:17).

Leemos que estos hermanos que llegaron a Antioquía, estos eran profetas. No cabe duda que seguía dándose el cumplimiento de la profecía de Joel 2:28, a la cual Pedro se refirió en su sermón de Pentecostés (Hechos 2:17), de que en la iglesia habrían profetas, y quienes habrían de poner el fundamento juntamente con los apóstoles (Hechos 13:1-2; Efesios 2:20).

En cuanto a este oficio no podemos apreciar la descripción del ejercicio del ministerio del profeta, nadie puede negar que era un carisma del Espíritu Santo y, debido al mismo, algunas veces se ocupaban en predicar y explicar la Palabra de Dios, la ya escrita y también con nuevas revelaciones, para edificación, exhortación y consolación, como leemos en 1 Corintios 14:3, también era para consolar y confirmar a los hermanos «con abundancia de palabras» (Hechos 15:32); pero en otras ocasiones los vemos con la capacidad de predecir acontecimientos futuros, como lo hizo Acabo (Hechos 11:28; 21:9-10), no nos olvidemos que este don estaba en plena operación en esos tiempos, el canon no había sido cerrado aun.

Este oficio, leemos también, fue normando en el ejercicio del mismo, pues los profetas debían ejercer su ministerio en orden (1 Corintios 14:29) y no ser causa de desorden, se especifica tanto el número de profetas que hablarían en el culto público, tres; y debían de tener control pleno de ellos mismos, dice Pablo, que el Espíritu de los profetas está sujeto a los profetas (v. 32). El propósito de este orden es no causar confusión sino tener un orden (v. 33), es que ellos, al igual que los que hablaban en lenguas, hablarían en nombre de Dios y representarían, por lo tanto, a Dios ante la asamblea y los demás. Pero había un orden dirigido a la asamblea con relación a profetas, y era «y los demás juzguen» (v. 29), esta palabra literalmente significa «discriminar, discernir». Estos «demás» puede referirse a todos, toda la asamblea, o específicamente a los demás que tenían el don de profetas o de discernimiento de espíritus. En todo caso Juan manda a todos a no creer a todo espíritu (profecía) sino a probar «los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo» (1 Juan 4:1), este mandato va dirigido a los que creen en el nombre de su Hijo Jesucristo (3:23), el que guarda sus mandamientos, los que tienen al Espíritu (v. 24), los amados (4:1); por su lado Pablo mandó en 1 Tesalonicenses 5:20-21 No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno, consejo que deberíamos de seguir también el día de hoy, no para esperar nuevas revelaciones, sino para estar prontos a cuando se nos abran las Escrituras y recibir «con mansedumbre la palabra Ia plantada» (Santiago 1:21), pero sin dejarnos ir como borregos tras personas que son más bien sofistas, que engañan a los hombres, como está escrito: Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo (Colosenses 2:8).

En cuanto a la expresión «sujetos a los profetas» de 1 Corintios 14:32, significa que ningún profeta podría argumentar que no podía quedarse callado porque estaban bajo la dirección e inspiración del Espíritu Santo o algo así, o que era algo que no podía controlar o que estaban en un trance, que estaba fuera del cuerpo, no. Ellos debían tener total control de sus impulsos, ser personas controladas, con dominio propio. Los practicantes del culto de pitón, las sacerdotisas, entraban en un trance y comunicaba los augurios que dictaba Apolo, en el templo del dios (demonio) elfos, en Hechos 16:16 la mejor traducción a «espíritu de adivinación», es «espíritu de pitón» o sea que esa muchacha era una pitonisa que gritaba lo que gritaba en un trance, fuera de sí, con gritos estridentes y alaridos anormales, contorsionándose y esto lo hacía por muchos días; pero los profetas verdaderos no, no debían actuar así, debían representar muy bien al Dios de orden, que trae orden a la vida de quienes le reciben (Cp. 1 Corintios 14:23-25). Los verdaderos profetas dominaban sus pensamientos y podían hablar o permanecer en silencio a voluntad de ellos. La inspiración del Espíritu Santo en ese momento no eliminaba la individualidad de los profetas.

Los cultos pentecostales y neopentecoatales de hoy en día se parecen más a los cultos ofrecidos al demonio Kundalini que a un culto cristiano (le aconsejo investigue sobre el culto kundalini).

Ahora bien, en cuanto a la misión de estos profetas como enviados de Jerusalén a Antioquía es una muestra de, al menos tres cosas, a saber, 1) la comunión que gozaban las asambleas; 2) como una muestra de la aprobación de los apóstoles a la obra que recién se había levantado en Antioquia; y, 3) la preocupación de la iglesia en Jerusalén a la obra que Saulo y Bernabé estaban realizando en Antioquía, no como dudando de su autenticidad sino dándole el respaldo debido. Puede ser interpretado como el gesto visible que se vio en Jerusalén de que a Pablo y Bernabé les dieron «la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión», según Gálatas 2:9.

Entre estos profetas iban uno llamado Agabo (v. 28). Este hermano (le llamo hermano porque no hay pruebas de que haya sido un falso profeta), como que habría de estar relacionado con Pablo en al menos dos profecías que son las que están registradas. Este profeta predijo una hambruna (v.28) y también el encarcelamiento de Pablo en Jerusalén (21:10-11). Ambas profecías son certeras, porque Lucas dice que la hambruna ocurrió en tiempos de Claudio y lo del encarcelamiento también sucedió, es interesante mencionar que el propósito de los hermanos, a raíz de esta profecía, era que Pablo no fuese a Judea, pero Pablo siempre fue y le sucedió lo profetizado; en este respecto nótese que Pablo no fue rebelde a la profecía, pues esta decía que iba a ser encarcelado y no era específicamente a que no fuera a Jerusalén.

Ahora bien, debido a la hambruna que se profetizaba en nuestro pasaje, es que los hermanos se prepararon y enviaron un donativo a las iglesias en Judea (v. 29-30) y es ahí en donde jugaron un papel importante nuestros personajes, especialmente el hijo de consolación.

Continuará, Dios mediante.

¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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