MANTENIENDO LA COMUNIÓN ENTRE ASAMBLEAS, PARTE 2

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MANTENIENDO LA COMUNIÓN ENTRE ASAMBLEAS, PARTE 2
Continuación de la serie: EL HIJO DE CONSOLACIÓN

Bendiciones del Señor queridos caminantes, les doy la bienvenida a este humilde rinconcito bíblico en donde meditamos la Palabra de Dios. Sigamos considerando sobre las actitudes de Bernabé, «el hijo de consolación» y que por lo cual le hacía honor a su apodo. Volvamos a leer en Hechos 11:30, la Biblia dice así:

“lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo.”

Estamos considerando el contexto de nuestro pasaje central y este es que debido al avivamiento que se suscitó en Antioquía, la iglesia en Jerusalén, por medio de los apóstoles, enviaron a Bernabé, este trabajó ahí un tiempo y luego fue a traer a Saulo a Tarso quien aceptó trabajar junto con Bernabé en esa región de Antioquía, leíamos en Hechos 11:26

«Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.»

Note el orden de sucesos y consecuencias obvias, es como sigue:

1. Se congregaron.
2. Enseñaron; y,
3. Se les llamó.

Leemos que «enseñaron a mucha gente». Esta acción incluye el instruir, doctrinar con reglas o preceptos; también incluye dar advertencias. No podemos esperar la actitud deseada, si no hemos dictado las instrucciones del Señor, no es manipulando, ni exigiendo, ni muchos menos mintiendo, nada de eso es excusa para buscar la vida práctica de la fe de la Asamblea, esto se logra entregando las instrucciones divinas con los propósitos divinos, como está escrito, Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación (1 Tesalonicenses 4:1-3). Ese orden es el ordenado por Dios, en Hechos 11 vemos el orden: creyeron y se convirtieron al Señor (v. 21), la multitud se agregaba al Señor (v. 24) y luego enseñaron a mucha gente. En Hechos 2:42-43 vemos un orden similar recibieron su palabra, fueron bautizados, se añadieron y perseveraban; y en Mateo 28:19-20 vemos lo que el Señor mandó: Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. No es solamente la predicación del evangelio y terminó cuando los hombres se convierten al Señor, la labor recién inició porque es enseñar a que guarden todo lo que él ha mandado. Entonces la enseñanza a los discípulos es la voluntad del Señor, y es su mandato a Sus siervos.

Aquí en Antioquía fue tan eficaz la instrucción a los discípulos que dieron de qué hablar entre los inconversos, pues estos se dieron cuenta de su conducta a posteriori del evangelio en sus vidas y fue tal su testimonio que les pusieron un nombre que cambiaría la historia de la iglesia hasta el día de hoy entre los hombres, «se les llamó cristianos por primera vez» y de ahí se derivaría lo que conocen los hombres como cristianismo, como sistema o conjunto de creencias y preceptos que constituyen la religión de Cristo.

El texto no aclara quien fue quien les puso ese nombre. A los primeros que debemos de descartar como autores del nombre es a los judíos, porque simplemente significaría que ellos reconocerían que el Señor Jesús es el Cristo o el Mesías y ellos nunca lo van a aceptar a no ser que sean del remanente escogido por gracia (Romanos 11:4-5), estos los llamaban como «la secta de los nazarenos» (Hechos 48). De que hayan sido los apóstoles, o que Bernabé y Saulo, hayan acuñado tal término, es probable, pero es un poco dudoso, pues vemos que el siguiente que usó el término fue el rey pagano Agripa (Hechos 26:28), consideran los exegetas que el rey empleó también la ironía ante él argumento serio que Pablo le estaba dando al testificar le por medio de su declaración judicial. Otro dato para descartarlos a ellos es el registro un poco tardío del uso del término de parte de ellos, vea esto, la predicación en Antioquia fue alrededor del año 45 y no fue sino hasta el año 62-64 en que el apóstol Pedro hizo uso del término como lo conocemos hoy (1 Pedro 4:16). O sea que alrededor de 19 años después, tenemos registro de su uso por los apóstoles para describir a los creyentes.

Se dice que los antioqueños de aquella época se caracterizaban por la tendencia de inventar sobrenombres burlones, eran muy dados a la sátira, entonces es muy probable que quienes los llamaron cristianos por primera vez fueron los vecinos inconversos de Antioquía y con socarronería.

En griego la palabra es jristianós, cuya primera sílaba es jristós o “Cristo”, o «Mesías»; y anós que es «perteneciente», era una forma de llamar a los seguidores de alguien, por ejemplo, en Mateo 22:16 con los Herodianos. Algunos lo aplican como «los cristos chiquitos» o «los cristos en miniatura», como quien dice: «ahí van los cristitos, esos que quieren ser como su Cristo», y puedo imaginarme las risas burlonas de los demás. Es claro el motivo por el cual les pusieron este apodo y acuñaron el nuevo nombre con el cual seríamos conocidos los discípulos hasta el día de hoy. Ya no eran los nazarenos, ni los galileos, ni judíos, ni judíos helenizados, ni gentiles, estos seguidores del camino, estos creyentes eran, además, los cristianos, los seguidores del Cristo, los imitadores del Cristo, es que entendían que El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo (1 Juan 2:6).

Lo que inició como una sátira, después fue un nombre en el cual se habrían de gloriar y aun menospreciar tanto las burlas como los padecimientos por causa del Nombre, como está escrito: Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno; pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello (1 Pedro 4:15-16).

Continuará, Dios mediante.

¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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