MANTENIENDO LA COMUNIÓN ENTRE ASAMBELAS, PARTE 4

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MANTENIENDO LA COMUNIÓN ENTRE ASAMBELAS, PARTE 4
Continuación de la serie: EL HIJO DE CONSOLACIÓN

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo (Efesios 1:3). Les doy la bienvenida, queridos caminantes, a este humilde rinconcito espiritual en donde meditamos la Palabra de Dios. Abramos —o encendamos— nuestras Sagradas Escrituras en Hechos 11:30, en donde leemos la Palabra de Dios:

“lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo.”

Mientras que Bernabé y Saulo ministraban en Antioquia, llegó más ayuda espiritual de Jerusalén, pues llegaron unos profetas *Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio» (vrs. 28-29).

Dice que «daba a entender»; esta expresión en nuestro español nos indica «decir algo de manera indirecta, encubierta y no explícita, ya sea con palabras o por otros medios como gestos o ademanes» (Wikcionario). En griego es semaíno que es indicar, señalar, informar. Y unido a la frase «por el Espíritu» quiere decir que por inspiración del Espíritu declaraba ese mensaje como en 21:11 en donde Agabo decía: «Esto dice el Espíritu Santo», compárese 1 Timoteo 4:1. De manera que no significa que el mensaje estaba encriptado y se daba a entender aunque no de manera clara, la idea es que Agabo «señaló por el Espíritu Santo» (Biblia del Jubileo), «por inspiración del Espíritu» (Dios Habla Hoy), «se puso en pie y predijo por el Espíritu Santo» (Nueva Biblia Viviente) o que «recibió la ayuda del Espíritu Santo y anunció que mucha gente en el mundo no tendría nada para comer» (Traducción en Lenguaje Actual). Lo que quiero decir es que la frase «daba a entender por el Espíritu» significa que profetizaba lo que el Espíritu le había dicho, pues su equivalente sería «Esto dice el Espíritu Santo».

Esta gran hambre fue «en toda la tierra habitada». Esta es otra expresión que conviene aclarar. Estamos aquí ante una sinécdoque. Esta expresión se refiere al imperio romano, por ejemplo, en Lucas 2:1 leemos del edicto de Augusto Cesar de que «todo el mundo fuese empadronado», es obvio que no se fueron a empadronar nuestro ancestros los mayas, ni hay registros de que hayan llegado otras etnias; fue un edicto para el imperio romano, E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad (v. 3). La Nueva Traducción Viviente indica respecto a esta frase: «en todo el mundo romano»; la Bibliaya.com indica la palabra griega y sus acepciones, cito: «oikoumen. Tierra, (la parte de tierra del) globo, específicamente el imperio romano», de hecho, oikoumen es la misma palabra que se usa en Hechos 11:28 para tierra. Entonces se refiere a una región bajo el imperio romano. Y los hermanos de Antioquía entendieron que esa región era específicamente Judea (v. 29) o, al menos, que Judea habría de padecer más.

Entonces, debido a esta profecía, los discípulos en Antioquía se prepararon, no leemos que se hayan preparado para ellos, pero no es descabellado pensar que se debían preparar para ellos. Permítame explicarle este mi punto.
Se cuenta la historia de un joven con ideales revolucionarios, que continuamente manifestaba que quería cambiar el mundo para ayudar a los más pobres, en su plática con un anciano sabio recibió la lección de su vida:

Anciano Sabio: —¿Con qué quieres cambiar el mundo, he? Con que quieres ayudar a los pobres—
Joven Revolucionario: —Si— le respondió de manera vehemente— Si lo quiero cambiar para ayudar a los más necesitados—.
Anciano Sabio: —Pues te diré lo primero que debes hacer—.
El joven se quedó ansioso esperando el consejo que lo llevaría al cumplimiento de su sueño altruista. Entonces el anciano sabio le dice:
—»Pues lo primero que debes hacer para ayudar a los más necesitados es no ser uno de ellos».

No estoy hablando de hacerse ricos para ayudar a los demás, menos a querer ser los Robin Hood modernos de tal manera de robarle a los ricos para dárselo a los pobres —ese, ese es el verdadero nombre, no es quitarle sino robarle que es lo que practica el socialismo y el comunismo—. Es necesario tener para dar, ganar para compartir, trabajar para ser generosos, Pablo lo enseñó en Efesios 4:28: El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. Vemos al menos cuatro principios de economía para cristianos:

1. El principio de la honestidad. El que hurtaba no hurte más
2. El principio de laboriosidad. sino trabaje
3. El principio de la legalidad. Haciendo con sus manos lo que es bueno
4. El principio de la generosidad. para que tenga que compartir con el que padece necesidad.

Entonces ellos tenían que producir y luego compartir con otros.

Esta actitud es importante, es que, cuando hay hambruna llega a encarecerse todo, los precios se elevan a tal punto de duplicarse o triplicarse, y después aparece la muerte y los que quedan vivos quedan más pobres. Y en su generosidad, los hermanos de Antioquía, decidieron enviar socorro a los hermanos cristianos que habitaban en Judea, en donde al parecer habría de azotar la hambruna o, al menos, en más magnitud.

Esto era verdaderamente un conmovedor testimonio porque la pared intermedia de separación entre judíos y gentiles se estaba derrumbado, y que los antiguos antagonismos quedaban borrados por la cruz de Cristo; ahora los creyentes provenientes de los gentiles ya no eran los «incircuncisos», «los impuros», o «los perrillos»; y los judíos creyentes ya no eran unos abominables, dignos de persecuciones y hostilidades; el pueblo de Israel es un pueblo que ha sido objeto de mucho aborrecimiento y persecuciones, pero ellos mismos «no son unos angelitos» con los gentiles, también los han aborrecido; pero ahora aquí no está más eso y todo eso es por la reconciliación de la cruz; de hecho Pablo en su epístola a los Efesios, una sola vez hace mención de la cruz y lo hace con la aplicación de reconciliación entre dos pueblos, como leemos en Efesios 2:13-22 y compárese con Colosenses 1:20. O sea que reconcilió a dos pueblos para formar un pueblo, que son los tres pueblos que están el día de hoy ante Dios, a saber, judíos, gentiles y la Iglesia de Dios (cp. 1 Corintios 10:32).
La gracia de Dios se manifestaba en estos discípulos que dieron unánimemente, de modo espontáneo, y en proporción a sus capacidades, para sus hermanos en Cristo de otras localidades, Judea, y aquellos lo recibieron con agrado porque venía de sus hermanos en Cristo, de la gentilidad.

El dinero fue enviado a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo. Pero, quiero aplicar algo aquí, el Espíritu Santo dio la profecía; Agabo fue el privilegiado de recibirla y la proclamó entre los hermanos; los hermanos, específicamente de Antioquía, luego de recibirla, debían creerla y obedecerla, actuando en relación a ella. No se nos especifica si la profecía incluía lo que debían de hacer, normalmente se da la profecía y los demás la creían y obedecían. Entonces, en este caso, alguien debió empezar a ejecutar la preparación, inició la colecta y motivó a los hermanos para la misma. Tampoco se nos dice quien hizo esta tarea, pero alguien tuvo que hacerlo, pero no es difícil apuntar hacia Bernabé y Saulo y, sin temor a equivocarme, a juzgar por su ministerio, su llenura del Espíritu Santo, su carácter cristiano, sus antecedentes de preocuparse por los necesitados, considero que pudo haber sido… exacto, nuestro personaje, el hijo de consolación, además de que es mencionado primero antes que Saulo (Hechoan11:30). Y los hermanos los nombraron a ellos para que llevasen el donativo.

Qué consuelo y alegría debieron de sentir los hermanos de Antioquía cuando se juntó la colecta para sus hermanos en Judea. Qué consuelo debieron de sentir cuando Bernabé y Saulo aceptaron llevar el donativo. Qué consuelo sentirían el saber que cumpliría muy bien la misión en Judea. Y qué consuelo debieron de sentir los hermanos de Judea al ver que llegaban estos insignes siervos de Cristo. Qué consuelo debieron sentir cuando supieron que sus hermanos se preocupaban por ellos, orando y accionando para proveer para sus necesidades económicas. Qué oraciones más hermosas y llenas de gratitud al Señor podían dirigir ahora, con sus estómagos llenos.

De verdad, ¡qué consuelo!

¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón

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