Y SE ACORDÓ DIOS DE NOÉ… EL OBEDIENTE
Y SE ACORDÓ DIOS DE NOÉ… EL OBEDIENTE
Continuación de nuestras cuatro entregas anteriores: Y SE ACORDÓ DIOS.
En el libro del Génesis 8:1 leemos:
«Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y cesaron las aguas.»
Ya aprendimos que Noe hallo gracia y se evidenció esto con su carácter. Pero vemos también que se evidenció con su vida de obediencia, según leemos: Y lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó. (Génesis 6:22). Este mandato consistía en hacer el arca con las medidas específicas que el Señor le había dado. Nos dice que ‘hizo todo’ no fue una obediencia a medias pues hubiese sido una desobediencia completa y, también, que fue mandato de Dios, no fue ni suplica ni sugerencia de Dios, ni tan siguiera una exhortación de Dios, Dios le mandó a Noe como lo hace con nosotros.
Mucho se ha señalado, para resaltar la posibilidad de las burlas de los contemporáneos de Noé, que no llovía en aquel tiempo sino un vapor subía y que regaba la tierra, esto fue así en el Edén y probablemente aún continuó hasta esa época (Génesis 2:6). Se dice también que no había un mar cerca, la verdad no sabemos esto. El hecho es que la obediencia de Noé pudo provocar las burlas de sus contemporáneos por lo ilógico de hacer un arca de tales dimensiones y en esa época, y esto es claramente posible.
El asunto es que Noe no vaciló en obedecer, no importó que muchos de sus parientes se hubiesen convertido como la generación maldita de los cainitas. Su encuentro personal con el Señor, cuando hallo gracia, y la educación de sus ancestros en la fe del Señor no cayó en saco roto, él permanecería fiel y en obediencia al Señor, aunque fuese ilógico su estilo de vida, para sus contemporáneos que, abiertamente, eran malos y perversos, como está escrito: Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal (Génesis 6:5).
¿Cómo es su estilo de vida, es de obediencia al Señor, se diferencia del estilo de vida de sus contemporáneos? Como está escrito: A éstos (los gentiles) les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan (1Pedro 4:4, entre paréntesis añadido con fines de aclaración)
Pero si es igual, no se esfuerce en pensar que ha hallado gracia ante Dios, va en la misma corriente y no se valla a sorprender cuando se lo lleve el diluvio o el juicio y condenación que le espera a esta generación maligna y perversa. Lo que puede y debe hacer es huir de ella y ser salvo de esta perversa generación (Marcos 2:40).
La obediencia y la fe son palabras inseparables, a tal punto de que algunos la confunden. Somos salvos por fe o salvos por obras u obediencia. Simplemente la obediencia es la consecuencia de la fe, la fe es el inicio de las obras, las obras son la evidencia de nuestra fe, el amor la confirmación de nuestra fe ante los hombres. Usted, si ha hallado gracia ante Dios, obedezca a Dios sin cuestionar, aunque no entienda lo que le manda aunque, sinceramente, siempre se entiende lo que manda.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su amigo, Erick Solís Girón.
Continuará Dios mediante.

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