Y SE ACORDÓ DIOS DE NOÉ… EL HEREDERO
Y SE ACORDÓ DIOS DE NOÉ… EL HEREDERO
Continuación de nuestras seis entregas anteriores: Y SE ACORDÓ DIOS.
Es el turno del escritor a los Hebreos a quien llamamos a testificar sobre la vida de fe de este insigne patriarca, Noe, leemos en la epístola a los Hebreos 11:7:
«Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe»
Esta palabra heredero, literalmente es partir o dividir, se refiere a quien comparte por suerte y, también, es recibir por partición. En este nuestro texto vemos algunas cosas interesantes, a saber:
Dios advierte antes del juicio.
Leemos que Dios advirtió a Noe, literalmente Dios le avisó de lo que iba a venir a esa generación. En Amós 3:6-8 leemos: ¿Se tocará la trompeta en la ciudad, y no se alborotará el pueblo? ¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho? Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas. Si el león ruge, ¿quién no temerá? Si habla Jehová el Señor, ¿quién no profetizará?. El Señor no envía juicio sin previa advertencia al hombre y está la hace por medio de sus profetas. Así es que más vale advertir si recibió la advertencia del juicio y más vale obedecer a sus siervos los profetas, que hablan en nombre del Señor, las advertencias del Señor (2 Crónicas 20:20).
Todo lo que Noe recibió e hizo fue por fe.
Leemos que eran cosas que aún no se veían, nunca había llovido, nunca había habido un diluvio, nunca habían visto un arca de tales dimensiones y esa misma fe lo llevó a realizar la obra mandada con temor. No obstante obedeció. Nuestra tarea no es cuestionar la autoridad de Dios, es obedecer lo que Dios manda, aunque no entendamos lo que nos manda, aunque siempre se entiende lo que manda, aunque muchas de esas cosas son respecto a cosas que aún no vemos. Jejeje, entiendo, más parece trabalenguas. En palabras simples y comunes, usted obedezca a Dios.
Fe, gratitud y temor, ¡qué sinergia!
No podemos dejar la actitud de ser agradecidos por la fe, del servicio al Señor por agradecimiento, pero todo esto debe ser con temor. Esto lo vemos en Noe también quien con temor preparó el arca en que su familia se salvase, está actitud también la menciona el escritor más adelante, como está escrito: Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia (Hebreos 12:28). Fe, gratitud y temor, es una gran combinación.
Por esa fe condenó al mundo.
La construcción del arca es el resumen de la vida de Noé, pero claramente vemos que Noe hallo gracia, eso marcó su vida de ser justo, perfecto, temeroso de Dios, obediente, entre otras cosas más. La construcción del arca fue el testimonio de la decisión de Noé de ir contra el mundo y su estilo de vida anomioso. Con obedecer a Dios se estaba poniendo del lado de Dios y separándose del resto de los impíos. El obedecer a Dios significó renunciar a su vida pecaminosa y eso testificó de su fe a Dios, condenando así al mundo.
Y, por esa muestra fe, fue hecho heredero.
Es decir, no obstante ser de la línea de Set, los que invocaban al Señor (Génesis 4:26), Noe estaba bajo la sentencia también sobre quienes iba a caer el diluvio, pero leemos que fue hecho, leteralmente esta palabra es ‘hacer que sea’ o ‘llegar a ser’, Noe fue constituido por Dios, Dios lo declaró como heredero de la justicia. Es decir, Dios lo recompensó declarándolo justo y con el mismo destino y la misma heredad de los demás justos. Más adelante se unieron otros justos como Abraham, Isaac y Jacob (Hebreos 11:9) y muchísimos más.
Hoy los de la fe de Jesús se nos llama justos, como está escrito: justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención que es en Jesús el Cristo (Romanos 3:24); y gozamos de la misma herencia del que es Justo, al igual que los justos del Antiguo Testamento, como está escrito: Y si hijos, también herederos; ciertamente de Dios, y coherederos con el Cristo; si empero padecemos juntamente con él , para que juntamente con él seamos glorificados y también: Que los gentiles sean juntamente herederos, e incorporados, y consortes de su Promesa en el Cristo por el Evangelio (Romanos 8:17; Efesios 3:6, Biblia del Oso).
Bien vale la pena la vida de fe, ser agradecidos, servir al Señor con temor y reverencia. Bien vale la pena seguir creciendo y ejercitarnos en la justicia. Bien vale la pena seguir caminando hacia la meta que tenemos por delante.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.
Continuará Dios mediante.

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