Un sabio cuestiona su autoridad delegada pero no a su autoridad absoluta
UN SABIO CUESTIONA A SU AUTORIDAD DELEGADA; PERO NO A SU AUTORIDAD ABSOLUTA
Continuación de nuestra serie: COMO SABIOS Y NO COMO NECIOS
Ya se nos son familiares los términos de autoridad absoluta y autoridad delegada. La primera le atañe solamente a Dios, es lo que también llamamos soberanía y la segunda son todas aquellas personas que autoridades instituida por Dios para guardar el buen orden de las instituciones que presiden, como los padres, los ancianos, y el gobierno civil, como reyes –en su momento– los ministros, magistrados, todos los que están en eminencia, la policía, los directores y maestros en las escuelas, los patrones y jefes –los amos, se diría otrora–, entre otros. Hay tres grandes gobiernos, que son a saber, la iglesia, la familia y el gobierno civil.
Dejamos por un momento nuestro preámbulo y volvemos a leer nuestro texto de Efesios 5:21
«Someteos unos a otros en el temor de Dios»
La autoridad delegada debe obedecersele porque es establecida por Dios, es decir, es idea de Dios el gobierno. El gobierno, dicen las Escrituras, que no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo y es servidor para tu bien es decir para el que hace el bien (Romanos 13:3-4, léase del versículo 1-7), bien dijo un político: «Los derechos humanos son para los humanos derechos». La palabra para malo es la palabra griega kakos y se refiere a uno que está depravado, un injurioso, da la idea de uno que está dañado y hace daño, un sórdido, repugnante, significa también, pestilente. Kakos se cita de manera muy descriptiva en Santiago 3:8 como un mal que no puede ser refrenado; y también en 1:12 como malas bestias. Es aquello que es malo en su carácter, pensamientos, sentimientos, acciones. La corrupción del hombre ha llegado a corromper aún hasta los gobiernos y eso salomente ha hecho que el caos y el grado de corrupción del hombre siga creciendo.
Esta autoridad puede ser cuestionada. Las parteras de las hebreas fueron bendecidas por desobedecer al rey de Egipto –su autoridad delegada–(Éxodo 1:15-21), aún ellas mintieron, que no significa que Dios apruebe la mentira y la desobediencia a la autoridad, pero en momentos específicos si, Dios lo aprueba y lo bendice. Daniel es otro ejemplo, este ahora es de un piadoso que se rebeló a su autoridad, mediante edicto real, en consejo de gobernadores del reino de Media y de Persia, magistrados, satrapas, príncipes y capitanes, le hicieron llegar una iniciativa de ley al rey en donde se acordaba que en el término de treinta días nadie podría orar a otro dios u hombre, sino solamente al rey (Daniel 6:7), el rey confirmó el edicto, lo firmó para no ser revocado conforme a las leyes de Media y de Pesia, la cual no puede ser abrogada (v. 8); al enterarse Daniel del edicto oraba a Dios, como solía hacerlo, y la acusación vino con que tres veces al día lo hacía –o sea que tenían un expediente muy voluminoso contra Daniel– esto lo llevó a Daniel al foso de los leones y Dios respaldo a su siervo librandolo. Hay algunos cuadros que presentan a Daniel en el foso de los leones de pie ante una ventana y los leones echados al rededor de el y otros paseando. Considero que es muy débil la imagen, estos felinos estaban enfurecidos, crujían los díantes y deseaban devorarse a Daniel, pero Dios mandó a su ángel y literalmente dicen las Escrituras, cerro la boca de los leones (v 22), la palabra para cerrar en el original da la idea de encerrar, asegurar, aprisionar. Los leones no se convirtieron en gatitos de raza angola, siguieron siendo leones feroces, con hambre dispuestos a atacar y triturar como ocurrió con los acusadores de Daniel que se apoderaron de ellos y quebraron todos sus huesos (v. 24). El asunto es que Dios respaldó a su siervo en su desobediencia a un edicto real.
Fueron los discípulos quienes aclararon muy bien esto al decir: Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído (Hechos 4:19-20). De manera que a la autoridad delegada se le puede cuestionar cuando sus disposiciones contravengan a las disposiciones de la autoridad absoluta. De manera que podemos oponernos, conforme a las Escrituras, dentro del orden público, sin generar más violencia, si nuestras autoridades mandan abortar a los bebés, mandan a las iglesias a casar a homosexuales, etcétera, o prohíben la predicación del evangelio. Una esposa puede oponerse a la disposición de su esposo si éste le está pidiendo hacer algo que es delito, fuera de la moral y que es constitutivo de pecado, por ejemplo, supe de un caso de un esposo que era jugador y borracho y cuando ya no tenía nada para apostar en sus juegos, apostó a su esposa para que se acostara con su compadre. Los hijos también pueden rebelarse a la autoridad de sus padres si éstos les piden que hagan cosas fuera de a ley, la moral y la palabra de Dios. Imagínese que hay padres que mandan a sus hijos a que vallan a dejar las bolsitas de droga a los consumidores, o que recojan lo de la extorsión, porque como son menores, si los aprende la policía tienen prerrogativas por ley, no hay padres que prostituyen a sus hijos. Las iglesias locales pueden y deben cuestionar a sus líderes en el mismo contexto. Supe de un pastor que afirmaba tener ‘semen ungido’ y, por lo tanto, lo que él engendre va a ser ungido y se había acostado con la mayoría de mujeres de su congregación en nuestro asambleas un fstoche así, disciplinado y expulsado debería de estar.
De esa cuenta vemos en el contexto de nuestro versículo de hoy, que la esposa se somete a su esposo en el Señor, el esposo ama a su esposa como Cristo; los hijos obedecen a sus padres en el Señor; los padres ejercen su autoridad criandolos en disciplina y amonestación del Señor; los siervos sirven como a Cristo; y los amos ante sus gobernados sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas (Efesios 6:9). Es decir como Dios manda, en el orden de Dios, honrando a Dios, en los parámetros de Dios. El sabio Incluso debe tener cuidado con aquellos que hablan en nombre de Dios. El hecho de que saquen un versículo bíblico no significa que son palabras autorizadas por Dios, sino atendidas en las Escrituras y trazadas bien.
La autoridad que no debe cuestionar, que no estamos para dudar de si obedecemos o no y esto para nuestro bien, es a lo que Dios dice y esto es muy confiable para nosotros hoy en día porque esta contenido en Su Palabra, la Sagrada Biblia. No se debe salir de Sus reglas, mandatos, consejos y decretos. La debe buscar siempre como los de Berea pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así (Hechos 17:11), leemos que estos recibieron y escudriñaron las Escrituras.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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