SUS DOS MANIFESTACIONES

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LA JUSTICIA MANIFIESTA: SUS DOS MANIFESTACIONES
Continuación de nuestra serie: BENDICIONES QUE AHORA GOZA UN CREYENTE EN CRISTO

Le invito a que abramos nuestras Sagradas Escrituras para recibir del Señor sus palabras. Esta vez es en Tito 2:11-13:

«Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo»

Ya establecimos que la justicia de Dios se refiere a lo que Dios ha hecho en Cristo, a efecto de que el hombre pueda ser justificado o presentado inocente y sin culpa, delante de Dios. Se refiere a la Obra de Cristo no solamente a su muerte en la dura, horrorosa, vergonzosa cruz del monte de la Calavera, sino a su vida misma. A veces tenemos la tendencia de pensar únicamente en su muerte en la cruz y olvidamos su vida misma. De hecho, el evangelio se basa en tres aspectos de la vida de Cristo, a saber, 1) en la vida virtuosa de Señor Jesucristo; 2) en su muerte vicaría; y, 3) en su resurrección victoriosa de entre los muertos (Cp. Hechos 10:38-40). Leemos que en su vida sometida en obediencia a la voluntad de Dios es que somos santificados, como está escrito: En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre (Hebreos 10:10) y el contexto nos describe tanto a su cuerpo como ofrenda sino que también a su declaración de vida, al motivo de su manifestación en carne, según leemos: Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, Como en el rollo del libro está escrito de mí (v.8) y también: y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último (v.9).

Esa es la primer manifestación, según leemos en nuestro texto en el versículo 11: Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres. Aquí la gracia de Dios es un sinónimo del Hijo de Dios, al igual que lo es la justicia de Dios. Dice que se ha manifestado, esta palabra en griego es epiphain o epifanío, que es brillar sobre, llegar a ser visible o conocido, aparecer. Y esta manifestación tiene que ver con traer la gracia, la salvación, la santificación a todo aquel que cree en él, pero esta gracia instruye, es personificado como un maestro, o sea que no solo santifica o salva sino que instruye de cómo debe vivir ese santificado o ese salvado. Dice Pablo, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente.

La palabra que Pablo usa para enseñar es paideu que es entrenar a un niño, educar, disciplinar. No es cierto eso que dicen que el Señor Jesús nos vino a enseñar a morir, en realidad nos vino a enseñar a vivir. Muy ilustrativa la expresión de Pablo, es que venimos mal, muy mal, pésimamente mal enseñados del mundo; muy mal influenciados por nuestra carne y seguimos atosigados por estos. Por eso es necesaria Su Sana Doctrina, su instrucción a partir de conocerle y recibirle como nuestro Salvador, porque necesitamos renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos y así vivir, mientras dure nuestro peregrinar en este mundo, de manera sobria, justa y piadosamente, mientras y en tanto aguardamos su segunda manifestación, según leemos en el versículo 13: aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.

Aguardando, dice, que tiene la idea de esperar, de estar a la expectativa. La esperanza bienaventurada, este es otro incentivo a vivir bajo la gracia de Dios; no es solamente tener una mejor vida aqui, digo, una vida sobria, justa y piadosa; una vida correcta con paz y armonía. La sobriedad es tener una vida tranquila con nosotros mismos; la vida justa, ante nuestros semejantes; y, la vida piadosa, de amor y respeto a Dios y a lo que le concierne; pero la otra motivación es la futura, la esperanza de la vida eterna en los cielos nuevos y tierra nueva en donde mora la justicia, vida que vendrá cuando sea la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.

La manifestación, en griego es ephifaneia o epifanía, que es aparición visible. O con su aparición de gloria.

Oh bendita manifestación de la justicia de Dios, porque gracias a ella es que seremos manifestados con él también en gloria, según leemos Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria (Colosenses 3:4), y, Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios (Romanos 8:18-19). Él descendió para que nosotros pudiésemos ascender, él se hizo pecado para que nosotros fuésemos hechos, por su justicia, justicia de Dios en el; él se hizo pobre para que fuésemos enriquecidos; él se hizo maldición, no siendo maldición en sí mismo, sino por cargar con la maldición de todos los malditos, pero para que fuésemos bendecidos y heredásemos bendición. Fue el mejor canje de nuestra vida, pero no sin costo. ¡Bendito sea su Nombre, eternamente!

¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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