SU PREOCUPACIÓN POR NUEVOS CONVERTIDOS, 3
SU PREOCUPACIÓN POR NUEVOS CONVERTIDOS, 3
Continuación de la serie: EL HIJO DE CONSOLACIÓN
Bendiciones del Señor queridos caminantes, les doy la bienvenida a este su humilde espacio de meditación de la palabra de Dios. Sigamos considerando al hijo de consolación, para ello le invito a abrir sus Escrituras en Hechos11:22, la Biblia dice así:
«Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía.»
Ya entendimos que no podemos enviar al ministerio a alguien solamente porque viva cerca o se lleve bien con alguien del lugar, o que tenga esas buenas intenciones, no se si las agencias de misioneros toman en consideración esto, pero tal vez eso podría servir, incluso las buenas intenciones, pero no es, o no debería de ser lo determinante; sea como misionero o para un ministerio en la iglesia local, debemos saber si tiene el don y ver si se evidencia que tiene una relación personal con Dios. Estas ambas cosas van muy de la mano. Puede tener buena intención de ir y una disciplina ejemplar ante él Señor, pero si no tiene el don, hasta puede estropear la obra allá; puede tener el don, pero sin disciplina personal, tampoco le va a funcionar. El don es la capacitación que hace el Espíritu Santo de un individuo, para el ejercicio del ministerio, esto es un regalo de Dios y le corresponde a Él otorgarlo pues es «como él quiso» (1 Corintios 12:18). Y la disciplina personal es la entrega que hace el creyente para ponerse a disposición de su Dios, él sabe que Dios no va a usar un vaso inmundo, como está escrito: Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra (2 Timoteo 2:21).
«Si alguno se limpia de estas cosas», es decir, d las falsas doctrinas (vrs. 14-18) y a personas que están para ser de usos viles (no que Dios los haya hecho para usos viles, ellos se hacen y se prestan para eso) (v. 20), pero también debe procurar lo moral, que esto lo va a estropear o le va a ayudar, por eso sigue diciendo, Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor (v. 22); entonces estos, al limpiarse de estas cosas, apartarse de iniquidad (v. 19) y seguir con, serán instrumentos para honra, serán de gran utilidad al Señor y estarán dispuesto a toda buena obra.
De manera que el don y la santificación, son determinantes para servir de honor al Señor, ser vaso santificado, ser de utilidad al Señor y ser o estar dispuesto a toda buena obra; caso contrario, serviremos de deshonra, no seremos apartados para el uso de Dios, el antónimo de útil es ser inútil y nuestra disposición será, pero para mala obra, así contemos con las grandes intenciones y así poseamos todos los dones. Sansón desperdicio su don al darse ciertas libertades confiando en su don, Jonás también lo hizo por un tiempo al andar desobedeciendo y ¿qué decir de Judas? Esta disciplina es personal, es algo que hace el creyente.
Volviendo al hijo de consolación. Él tenía la disposición, claro que la tenía, se nota por su estilo de vida. También tenía el don, las Escrituras lo testifican como profeta o maestro y, no es descabellado pensar que podría tener ambos ministerios. Y ¿qué hay de su vida de consagración? El médico amado nos lo describe en Hechos 11:24, dice de él: Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe.
«Porque» es la causa, la razón de lo que hizo, otra versión traduce: «y como Bernabé era…». ¿Qué fue lo que hizo? El relato nos dice que Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor (v. 23); es decir, todo lo que manifestó en sus emociones (se regocijó) e hizo con sus acciones, (exhortó a todos), lo hizo porque era varón bueno y lleno del Espíritu Santo y de fe. Lo uno fue evidencia de poseer lo otro, el hecho de que se regocijó por los nuevos conversos al Señor y que los motive a permanecer fue la evidencia de su llenura. Esteban también poseía estas características, estaba «lleno de gracia y de poder» y del «Espíritu Santo» (Hechos 6:8; 7:55) y sus verdugos estaban llenos, pero de ira, derivado de su impotencia ante la sabiduría de Esteban y la incredulidad de ellos (Cp. 54, 57) y esto era lo que los dominaba. Es que, aquello de que estamos llenos es lo que nos domina.
¿Qué hubiese demostrado Bernabé si al llegar hubiese causado divisiones y contiendas? ¿Evidencia de qué sería si llega a tener celo con otros ministros? Pablo se expresó de los corintios como que son carnales, que su mejor interpretación es que son niños espirituales, es decir, inmaduros. Actuar así, en lo menos peor, es evidencia de inmadurez espiritual; y, lo peor, que no es creyente en Cristo. Si es inmadurez espiritual se espera que precisamente madure esa persona, pero si es persistente esa conducta, es lo normal en su vida, es de examinarse y probarse a sí mismo, si está en la fe (2 Corintios 13:5).
A propósito, ¿Es usted uno que evidencia que está lleno del Espíritu Santo o lleno de ira, rencor, orgullo divisiones y más? Y de eso nosotros somos responsables.
Veamos las razones por las que le fue fácil cumplir su ministerio de exhortación ante los hermanos, como profeta y/o maestro, dice que:
1. Bernabé era varón bueno.
El término «varón de Dios» era usado en el Antiguo Testamento para describir a un ministro de Dios; su equivalente en el Nuevo es «hombre de Dios» (Cp. 1 Samuel 9:6; 2 Reyes 1:9; 1 Timoteo 6:11). De manera que eran un ministro de Dios.
Pero tiene el apelativo de «bueno», es decir, recto, correcto. El Señor Jesús, en Mateo 19:16-17, dejó bien claro que solo uno hay bueno y este es Dios (Mateo 19:16-17), de manera que lo que hacía Bernabé era emular el carácter de su Dios y Padre; era andar como Cristo anduvo y esto debe ser el quehacer de todo cristiano, como está escrito: El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo, que no es más que guardar su palabra (1 Juan 2:5-6).
2. Bernabé era varón lleno del Espíritu Santo.
El ser lleno del Espíritu Santo es ser controlado por el Espíritu Santo, ya señalábamos que aquello de lo que somos llenos es lo que nos controla, como a Esteban lo controlaba el Espíritu Santo y a sus opositores los controlaba la ira. En Gálatas 5:22-23 leemos sobre las evidencias o las manifestaciones, Pablo dice que es el fruto de estar lleno del Espíritu Santo, entre otras cosas, nos dice que es templanza o, que es lo mismo, dominio propio; de tal manera que, y pareciera contradictorio lo que afirma, pero cuando nos controlamos a nosotros mismos como creyentes, es evidencia de que somos controlados por el Espíritu Santo.
Y el ser lleno del Espíritu Santo significa que la Palabra de Cristo mora en abundancia en nuestros corazones. Si comparamos los pasajes paralelos de Efesios 5:18-20 y Colosenses 3:16-17, nos damos cuenta de que los términos lleno del Espíritu Santo y la Palabra de Cristo more, son equivalentes.
¿Quiere conocer a alguien que es lleno del Espíritu Santo? No vaya a buscar a quien se esté revolcando en el piso como esquizofrénico, que esté hablando jerigonzas, que está en un éxtasis, esto lo hacen los brujos y miembros de sectas místicas. Vea a uno que es obediente a la palabra de Dios y su vida lo evidencia con su actuar práctico, como está escrito: Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
En algún momento del estudio de la vida de Bernabé hemos reconocido la influencia que tenía entré los apóstoles la gran confianza que estos le tenían a él, y no es para menos, solamente vea qué clase de hombre de Dios era. ¿Se queja porque no le tienen confianza ni sus ancianos y ni los hermanos de la Asamblea? Voltee a ver su vida, por favor, y vea, qué clase de cristiano es; y,
3. Bernabé era un varón lleno de fe.
El termino fe tiene varias acepciones en las Escrituras, puede significar tanto la fe salvífica, la fe como confianza en Dios en los asuntos cotidianos y la fe como doctrina. Probablemente se refiera a la entera confianza en Dios de que él proveerá en todas las situaciones de su vida o significa que Bernabé era un hombre de sana doctrina, que tiene una doctrina ortodoxa, que persevera en la doctrina de los apóstoles. Pues en cuanto a ser salvo nadie dudaba de ellos por las evidencias qué vieron en él.
Esto, la Llenura del Espíritu, es un don, pero no viene con el don ministerial ni con el don de la salvación, aunque ciertamente es la experiencia a que todo hijo de Dios debe aspirar después de la salvación y es la que se debe evidenciar para aspirar a la madurez en Cristo y que debe ser evidente para el ejercicio del ministerio; esto es producto de la disciplina personal, de la entrega en obediencia al Señor guardando Sus palabras.
Y el resultado del ministerio de Bernabé fue que siguieron agregándose más personas a la fe, dice que «Una gran multitud fue agregada al Señor». Esta frase nos indica un gran incremento de conversiones, probablemente un poco superior al que se vio al inicio de la predicación en esos lugares, pues mientras que en el versículo 21 leemos que gran número creyó y se convirtió al Señor, en el 24 dice que una gran multitud fue agregada al Señor.
La actitud de Bernabé, que consistió en la expresión de gozo y la exhortación a permanecer fieles al Señor, consoló a al menos dos grupos, veamos:
1. Por un lado, el “hijo de consolación”, aumentó el ánimo y celo evangelístico de estos fervientes «siervos de Jesús, hombres de valor», motivándolos a seguir adelante con dicha obra misionera. Si tenían dudas por aquellos que seguían predicando solamente a los judíos y no a gentiles, ahí se habrían de disipar, con la aprobación de Bernabé como delegado apostólico, valga la redundancia, en representación del claustro de apóstoles y así habría de continuar en otras ciudades.
2. Por otro lado, «el hijo de consolación», motivó a los nuevos convertidos a que crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo (2 Pedro 3:18). Qué consolación es saber que otras asambleas hermanas nos reconocen, oran por nosotros, nos ama en el Señor y tenemos comunión. Eso nos da identidad y un sentido de pertenencia.
Y dice que llegó «Hasta Antioquía». El texto nos sugiere que, al parecer, Bernabé fue visitando otras congregaciones en otras ciudades, mientras se dirigía a Antioquía. O sea que aprovechaba bien el tiempo. Y llegó a Antioquía de donde se desprenderían grandes frutos, fue por algo por lo que Antioquia llegó a ser otra asamblea importante en Hechos, al igual que Jerusalén, e, históricamente, forma parte de la antigua pentarquía.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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