RECONOCIENDO CON HUMILDAD LOS DONES DE OTROS, PARTE 3
RECONOCIENDO CON HUMILDAD LOS DONES DE OTROS, PARTE 3
Continuación de la serie: EL HIJO DE CONSOLACIÓN
Bendiciones del Señor, queridos caminantes, deseo continuar considerando este aspecto que refleja humildad en nuestro hermano José, el apodado por los apóstoles Bernabé, que es lo que ha dado origen a nuestro título «el hijo de consolación». Leamos las Sagradas Escrituras, siempre en Hechos 11:25:
«Después fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a Antioquía.»
«Después fue Bernabé a Tarso». No sabemos cuánto tiempo después de los hechos registrados en el versículo 23. Este comentario es importante, porque todo esto presupone que Saulo, después de su conversión volvió a Tarso, claro, se dio su predicación en Damasco después de la visita de Ananías (Hechos 9:20-22), su estancia en Arabia (Gálatas 1:17), su visita a Jerusalén (Hechos 9: 26-31), pero luego de estar en Jerusalén volvió a su ciudad Tarso, no se olvide que Saulo era un judío de Tarso, ciudadano de Cilicia (Hechos 21:39). Entonces Saulo regresó a casa, pero no perdió el tiempo porque hacía tiendas y predicaba. Es de entender que en cuanto a sus ocupaciones profesionales en la ley, como fariseo de fariseos, las haya dejado ya. También es importante este comentario porque sugiere que la comunicación de Bernabé con Saulo había continuado, sea por carta, o algún mensajero o alguna visita que se hicieron y que no está registrada, sea como sea, se denota la comunicación entre ellos. Una muy buena aplicación que podríamos extraer es que no debemos mantenernos aislados de nuestros consiervos.
También es importante esta mención porque demuestra la confianza que se tenían mutuamente Bernabé y Saulo. Bernabé por confiar en el mensaje de Saulo y Saulo accediendo a ir a colaborar en esa obra; y con ello, se aprobaba. Nos demuestra que la obra de Saulo en Tarso era eminentemente cristiana y la obra que se estaba haciendo en Antioquía, igualmente lo era.
Francamente Bernabé tenía la capacidad para hacer la obra del ministerio en Antioquía, pero no quería dejar a los antioqueños y sus alrededores sin la bendición de este otro varón de Dios, también bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe, igual que él, Saulo era la persona apta para ayudar en la obra allí.
Quiero resaltar algo importante, Saulo aún no había tenido la influencia e importancia que se le nota a partir del capítulo 13. Particularmente considero que su llamado al apostolado a los gentiles, el Señor se lo dio desde su conversión, pero se empieza a hacer efectivo o, mejor dicho, evidente tiempo después. Pero vea las referencias de este dúo dinámico, en el libro de los Hechos, las primeras veces se menciona «Bernabé y Saulo» (11:30; 12:25; 13:2, 7; 14:12, 14; 15:12, 25),
En 13:1 se menciona al primero de la lista a Bernabé y el último de la lista a Saulo, lo resalto por aquella ley de las menciones de primero y las repeticiones; y, luego, son mencionados como Pablo y Bernabé (13:43, 46, 50, 14:19-20; 15:2, 22, 35). O sea que al principio el liderazgo recaía en Bernabé, el que luego recayó en Pablo. ¡Pero si quien lo presentó a los apóstoles fue Bernabé! ¡Quien lo fue a traer a Tarso para que ministre en Antioquía fue Bernabé! ¿Cómo habría de cederle la posición de liderazgo? ¿A caso Saulo o Pablo debía de tenerle siempre deferencia? ¡Este me quiere quitar mi lugar! —gritaría alguien en su mente, poniéndose celoso por la subida de un nuevo ministro a quien Dios esta usando. No dudo que Pablo le otorgó siempre la deferencia a Bernabé y que lo respetó, aun después de la discusión no pequeña qué tuvieron a causa de Juan Marcos y la hipocresía en que habían caído junto con Pedro.
Pero aquí Bernabé fue a Tarso «para buscar a Saulo». El Señor se le había aparecido a Saulo y lo llama “instrumento escogido” (Hechos 9:15) para llevar Su nombre a los gentiles, y aquí Bernabé, no cabe duda con la dirección del Espíritu Santo, le pide que se le una en esta nueva tarea de predicar a los gentiles de Antioquía. El texto nos dice: y hallándole, nos da la idea, más que encontrarlo en su casa, topárselo por casualidad en alguna calle de Tarso o Cilicia, sino que lo hallo en su corazón, en su buena voluntad y aun lo hayo en su tiempo disponible. Saulo no estaba perdido, estaba trabajando en otra ciudad y en completa comunión con el Señor, la iglesia y con Bernabé. Hacia falta despertar la buena voluntad para trabajar ahí y el tiempo.
Saulo aceptó la invitación, pues sin duda ya había oído de los resultados del poder de Dios allí y el respaldo que los apóstoles qué estaban en iglesia de Jerusalén le habían dado.
Sigue siendo importante este relato porque podemos ver en Bernabé su humildad al reconocer los dones de otros. Todos tenemos distintas capacidades y todos somos bendecidos por todos. Eso hacía que Bernabé esté protegido de la envidia y al evitar la envidia habría de evitar tratar de desprestigiar a Saulo o Pablo. Es que, cuando vemos las capacidades de los demás, sin reconocer con humildad las nuestras, corremos el riesgo de sentirnos poco o nada importantes, de sentir envidia de los dones de otros, y luego empezamos a desprestigiarlo porque no queremos que brille más que nosotros y se hace un gran problema en nosotros. Bernabé reconocía su don, Bernabé reconocía los dones en otros, por lo tanto, Bernabé los aceptaba y cedía el lugar cuando consideraba que debían de ministrar, siempre para la gloria del Señor y edificación del cuerpo de Cristo. Yo no sé todo y no tengo por qué saber todo, antes bien, debo preparar a todos, con los que Dios me ha dado, poco o mucho, a fin de enriquecerlos.
La guerra no es entre ministros, ni de los ancianos y los jóvenes ministros quienes les van a quitar su puesto. Lo mejor que podemos hacer es instruir a los jóvenes, cederle el lugar cuando deben actuar e ir a la verdadero guerra espiritual, nuestra propia pecaminosidad y las falsas doctrinas. Capacitarlos sabiendo que a algunos de ellos el Señor los levantará y se quedarán en la obra después de nosotros.
Leemos que durante el espacio de un año este espléndido «dúo dinámico», un verdadero «equipo de trabajo misionero», quienes iniciaron el trabajo meramente misionero, los que salieron debido a las persecuciones fue por eso, por la persecución. Estos trabajaron con la iglesia allá, enseñando a mucha gente. Fue tal el trabajo que realizaron que hubo muchas cosas que cambió la historia del cristianismo, una de ellas, que en Antioquía a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez. Indudablemente al principio fue un término de vituperio, dicho porque querían denostar a los del Camino, pero desde entonces ha sido bien acogido el término por los que, consideraban, la «secta de los nazarenos» y hasta hoy nos complacemos de llevar el nombre de nuestro amante Salvador.
En el libro de los Hechos vemos a dos iglesias cedes o locales que son importantes y que dividen el libro de los Hechos. La primera, Jerusalén; y la segunda, Antioquía, y con esta, todo empezó por unos ministros que, debido a la persecución fueron a predicarles a los gentiles y continuó con la humildad de «un varón bueno» que continuó ministrando y fue a pedirle ayuda a otro ministro que no era muy bien conocido por muchos aun, sino solo por su ciudad y ciudades vecinas, Saulo.
Cómo consuelan varones así, como consuelan compañeros de milicia, así como Bernabé, porque significa que no me voy a estar cuidando las espaldas de ellos, sino que ellos me las cuidarán a mí, como yo a la de ellos. Ellos no necesitan opacarme humillándome para brillar ellos, ellos ya brillan, porque brillan con la luz del «Lucero de la mañana». Cómo necesitamos a compañeros así, cómo necesitamos ser compañeros así para otros, especialmente, los que tomarán el liderazgo más adelante.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón

#CaminamosCaminante
#PalabrasdeVidaEterna
#SalaEvangelicaGuatemala
#SalasEvangelicas
#AsambleasCristianasGT
#AsambleasCristianas
#SalaEvangelica