LA LENGUA SOBREUTILIZADA

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LA LENGUA SOBREUTILIZADA
Continuación de nuestra serie: LOS PECADOS DE LA LENGUA

     Le invito a que abramos nuestras Escrituras —o las  encendamos—, para la prosecución de nuestra serie, está vez lo hacemos en Proverbios 25:9, en dónde leemos la Palabra de Dios para nosotros:

«Trata tu causa con tu compañero, y no descubras el secreto a otro.»

     Esta es la lengua que dice demasiado, lo que generalmente conduce a pecado de descubrír lo que no debe descrubir o también a que se perpetúe el pecado, porque haciendo esto se hace más difícil la solución del mismo. Lo comete aquel que se victimiza ante un problema y divulga la ofensa a todos o de otros, porque es la ofensa que le hacen porque la que él hace, normalmente, es disminuida y presentada de manera trivial. Y esta actitud motivada por el orgullo, el de hacer que parezca pequeña nuestra ofensa, nos impide el pedir perdón, porque ni que fuera para tanto, o, no aguanta nada, o, ni que fuera tan grave, o, los más espirituales o espiritualoides, Job sufrió más, el Señor Jesús sufrió mas; no he oído que alguien tenga tal descaro en hacer estás últimas afirmaciones, pero bien podríamos hacerlas en algún momento por nuestro orgullo.

      Normalmente este tiene otra actitud descrita muy claramente como pecaminosa en las Escrituras, y que trataré aparte,  como lo es la actitud del chismoso (Proverbios 11:13; 20:19) y también de un infame (v.10).

     El asunto aquí es que, entre compañeros hubieron ofensas y debemos evitar divulgar la ofensa y procurar arreglarla. No, no es una justificación, ni invitación, ni validación a ocultar su pecado y autodisciplinarse, como neciamente hacen algunos; sino, más bien, es a no tomar medidas que empeorarán la situación y que busque solucionar la situación con su compañero, y esto, ¡Inmediatamente!

     El arreglo de los problemas.

     Dice el texto: Trata tu causa con tu compañero. Por causa, literalmente es sostener una controversia, abogar, entonces si se refiere a una controversia con un compañero o un asociado —en el original— íntimo amigo, un acompañante en la misma empresa, asociación o compañía. Y el consejo es trata, o procura o busca la solución.

     Ante esto, el Señor Jesucristo tiene mucho para enseñarnos en Mateo 18:15-17. Pero note que el propósito de esa reprensión no es ir a reclamarle, ni ir a rebajarlo, ni humillarlo sino haz ganado a tu hermano, ese es el objetivo, ganarlo; y el ambiente anhelado, la paz; y el deseo cumplido, seguir siendo útiles en pro del evangelio (Cp. Filipenses 4:2-3), por lo tanto, esa reprensión no es como la que conocemos, que es definida como: «reñir a otro, expresar de forma autoritaria y severa desaprobación a causa de su actuación o comportamiento» (Diccionario de la lengua en línea Oxford Languages); sino que es tomada con una actitud sabía, prudente, humilde, de dar perdón, de pedir perdón, hasta, tal vez, de abnegación. Es obvio que, como todo problema es entre dos, como dicen los argentinos para bailar un tango se necesitan de dos, no sabemos si la otra persona desea arreglar el problema también, entonces, después de buscar la solución una y otra vez, el Señor manda tres veces el buscarlos, pero más adelante de nuestro texto habla de perdonar, no siete veces que era la manera ultra religiosa de los fariseos de perdonar, sino hasta setenta veces siete; es decir, de nuestra parte buscamos la solución siempre y sin número, pero para disciplina en la iglesia, después de procurar la solución nos da esa medida de tres veces; primero yo, para ganar al hermano; luego buscando a dos o tres testigos, siempre para ganar al hermano; y, luego, con la iglesia, siempre con el propósito de ganar al hermano; y entonces, y solo entonces, si no oye a la iglesia, tenle por gentil y publicano, que era una expresión de los judíos para referirse a alguien como un pecador empedernido sin perdon, por no perdonar ni pedir perdón. No que aquel miembro que no perdona nunca va a ser perdonado, sino, les dice el Señor a los judíos de su epoca y primeros discípulos suyos: asi como piensan de un públicano como un traidor de la nación y aliado del enemigo; asi como creen de los gentiles que son no merecedores del perdon, así es uno que no pide perdón y no perdona a su hermano; al tenerle por gentil y publicano, le van a manifestar que no están de acuerdo con su proceder; es obvio que al solucionar la situación es restaurado al lugar de privilegios que antes tenía (Gálatas 6:1).    

     Entonces, y el meollo de todo esto es, trate el asunto con su compañero y no lo postergue; busque la solución y no se esconda; busque ganar a su hermano y no acusarlo; busque la paz y sigala. 

      Atienda el criterio del Señor en cuanto a los problemas entre hermanos, solo veamos los testimonio que recogió el evangelista san Mateo:

• Si se enoja con su hermano y cae en las ofensas llegando a las calumnias y perpetua los problemas, será culpable de juicio (Mateo 5:22).
• La reconciliación con el hermano es prioridad para ofrecer sus sacrificios. (Mateo 5:23-24).
• Para corregir al hermano, es necesario que saque la viga de mi propio ojo, para quitar la paja que el tiene en el suyo. (Mateo 7:3-5).
• Ante las ofensas, debo procurar ganar a mi hermano y no perderlo, ni hundirlo (Mateo 18:15).
• Si no perdono a mi hermano, mis ofensas a Dios tampoco serán perdonadas (Mateo 18:35).

     Es necesario entender que tenemos el perdón judicial de Dios, que se refiere al perdón de nuestros pecados para salvación; y también el perdón paternal, que se refiere al perdón de nuestros pecados de manera cotidiana, no para obtener la salvación, ni aún para retenerla, sino para disfrutar nuestra comunión con Él. En ambos casos, es necesaria la sangre de Jesucristo si Hijo (1 Juan 1:7).

     El asunto es que nuestras palabras, en asociación con nuestros sentimientos, pensamientos y voluntad, juegan un papel importante en todo esto. Muy ad hoc citar aquí mi ya familiar dicho: mas vale que diga palabras dulces, no sea que se las tenga que tragar.’

     Continuará Dios mediante

     ¿Caminamos caminante?
      Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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