La herencia material y la integridad

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HERENCIAS DE PADRES PIADOSOS: LA HERENCIA MATERIAL Y LA INTEGRIDAD
Continuación de nuestra serie: SAETAS EN MANOS DE VALIENTES

Por herencia entendemos al conjunto de bienes que se deja a aquel o aquellos que tienen el derecho de poseerlos o reclamarlos, tambien da la idea de un legado. Normalmente son nuestros hijos. Hay varios tipos de herencia o cosas que les traspasamos a nuestros hijos. Podríamos pensar en herencia genética, como el color de ojos, cabello o también en enfermedades; también en las herencias de bienes y servicios, una casa, cuentas monetarias; las herencias como la educación, solemos decir al respecto, ‘es la mejor herencia que les puedo dejar a mis hijos’; también las tendencias o las maneras de reaccionar ante diferentes situaciones de la vida, por ejemplo, hijos o hijas de padres que son amargados pueden tener esa misma tendencia en esto, un espíritu no perdonador y rencoroso, o ver solamente las cosas negativas, etcétera. La herencia de ciertos pecados, muchas veces de padres alcohólicos salen hijos también alcohólicos, de padres que violentan a su familia tienen una alta tendencia de heredarles a sus hijos varones la tendencia de ser violentos en sus respectivos hogares; y a sus hijas mujeres, la tendencia a dejarse ser violentadas con sus respectivos maridos.

Permítame hablar de dos herencias el día de hoy. Leámos las Sagradas Escrituras:

«El bueno dejará herederos a los hijos de sus hijos; pero la riqueza del pecador está guardada para el justo».

(Proverbios 13:22)

En este nuestro texto vemos que el padre bueno, el hombre de bien, el altruista, el que piensa en otros y su pensamiento siempre es en mejora, especialmente de los suyos. O sea que no es ‘candil de la calle y oscuridad en su casa’. No es bueno con todo mundo y en su casa los hace pasar hambre. Es el que trabaja con diligencia (Proverbios 27:23), provee para los suyos (1 Timoteo 5:8), y administra con sabiduría y diligencia lo que el Señor les ha dado (Proverbios 21:5), de tal manera que cuando llega la abundancia la deja como herencia para sus hijos y sus nietos aún son bendecidos con ella. Quien hace eso tiene una categoría de hombre bueno, de un hombre diligente, o sea es bueno que piense en dejar este tipo de herencia, aunque no siempre lo logramos.

Pero hay otra herencia que me gustaría enfatizar el día de hoy, y es el de la herencia de la piedad que un hombre integro deja a sus hijos, como está escrito:

«Camina en su integridad el justo; sus hijos son dichosos después de él».

(Proverbios 20:7)

Note el orden: él, primero camina en su integridad; y, luego, sus hijos lo imitan en su caminar diario y su camino está adornado por su integridad y sus hijos son dichosos después de el.

Note también que es justo o goza de la justificación con Dios, ha sido declarado inocente ante Dios y, debido a eso, es integro, es completo, anda en santidad. El hombre justo que anda en integridad de vida, en santidad, en rectitud o conforme al derecho, es un hombre que va dejando un legado, es un hombre que es digno de imitar en su justicia y su integridad. Esa dicha que habla el texto —en el original es como deciar: ¡cuan feliz! Bienaventurado— es porque sus hijos emularan la conducta de sus piadosos padres y Ia justicia y la integridad siempre traen buenos dividendos a quienes se ocupan de ella.

¿Qué los hijos no se dan cuenta de la piedad de sus padres? Eso sí, se dan cuenta tanto de la obediencia como de la desobediencia de sus padres. Un buen ejemplo al respecto es Abraham e Isaac. Este repitió muchas de las actitudes de su padre. Aunque el trato del Señor con cada uno fue diferente pero se parecieron entre sí. Abraham temía que la belleza de su esposa fuera ocasión para que lo matasen los hombres impíos, a tal punto de mentir diciendo: ‘es mi hermana’ y pedirle a su esposa que mintiera respecto a su esposa y esto lo llevó a poner en peligro a su esposa; Isaac por su lado tomó la misma inseguridad de su padre, por más vergonzoso que sea, pero dijo la misma mentira de su padre y puso en peligro a su esposa de ser tomada por mujer por otro, como lo estuvo Sara su madre. En otras ocasiones Abraham actuó con confianza y dirección del Señor e Isaac hizo lo mismo. ¿Se da cuenta que si podemos transmitirle nuestra fe a nuestros hijos? No me refiero a la fe salvadora —ese es un trato del Señor y ellos—, sino a la observancia de nuestra fe, lo que llamamos nuestra piedad, nuestra vida de santidad, nuestra vida de integridad y con ellos los podemos acercar lo más que podamos a la fe salvadora.

Hay algunos principios en cuanto a la piedad que podemos transmitirles a nuestros hijos:

  1. El temor a Dios, el amar a Dios, el andar como es digno de Dios. Como está escrito: Deuteronomio 4:10 «(…) Reúneme el pueblo, para que yo les haga oír mis palabras, las cuales aprenderán, para temerme todos los días que vivieren sobre la tierra, y las enseñarán a sus hijos (Deuteronomio 4:10, entre paréntesis añadido).
  2. El honrar el evangelio. No tanto de enfrascarse en cada cruce de palabras acalorado para defender el evangelio —que no estoy negando la necesidad de una verdadera actitud de hacer apología— sino, más bien, a andar conforme al evangelio, como está la escrito: Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio (Filipenses 1:27).
  3. Obedecer el Libro. Que haga conforme a todo lo se le mande según esta escrito por Dios. Al ocupadísimo general del ejercito de Israel se le fue mandado: Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas (Josue 1:7-9).

Pero no se olvide, que el ejemplo es la mejor dirección. Es decir, honre primero a Dios, honre primero el evangelio, obedezca al Libro primero y luego lo harán sus hijos.

¿Se está preparando para dejar una herencia a sus hijos y a los hijos de sus hijos? Si es un bien material, qué bien, eso lo hace bueno, un hombre de bien; pero, probablemente ya no le de tiempo de preparar este tipo de herencia, pero puede dejar una herencia de rectitud, de justicia, de integridad, y eso lo hace un justo. Ah, cómo necestamos de padres buenos, pero más de padres justos. Pregúntele a sus hijos y verá.

¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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