ENSEÑANDO EN LA ASAMBLEA: UN COMPAÑERISMO COMO ESPIRITUALES

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ENSEÑANDO EN LA ASAMBLEA: UN COMPAÑERISMO COMO ESPIRITUALES

Continuación de la serie: EL HIJO DE CONSOLACIÓN

     Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo (Efesios 1:3). Gracias damos al Señor por el Señor Jesucristo y la salvación tan grande que nos ha dado en él, también damos gracias por la comunión que el Espíritu Santo ha creado al unirnos en un Cuerpo, el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia. 

     Continuemos en la meditación sobre la vida de Bernabé, repito, no es para exaltar al hombre, sino para exaltar lo que la gracia de Dios ha hecho en la vida del hombre que Él ha redimido. Le invito, entonces, a que abramos nuestras Sagradas Escrituras siempre en Hechos 13:1, leamos la Palabra de Dios:

Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo.

     Ya aprendimos que el magisterio de la iglesia que estaba en Antioquía era muy cosmopolita, dícese «de una persona que está familiarizada con las culturas y costumbres de diversos países y se muestra abierta a ellas», no cabe duda que, socialmente, Antioquía era una ciudad en donde confluían personas de diversas naciones y costumbres y eso se vio reflejado en la iglesia y también en su liderazgo, porque vemos que era «daltónica por lo que se refiere al color de piel de los hombres», a decir de William Macdonald, verdaderamente ahí habían «varones en diversidad, a los cuales Dios levantó para la edificación de la iglesia_»; es que había un levita, como Bernabé; un judío de raza negra, como Simón el Niger o negro, proveniente de las regiones de África; en contra posición hubieron blancos también; gentiles, como Lucio; personas con amistades de la realeza como Manaén; y, probablemente, personas de baja estatura, como Saulo. Una descripción de lo que es la Iglesia del Señor en su totalidad, que la conformamos personas provenientes de diversos contextos culturales, fisonomías diferentes e ideologías, pero que nos une una sola experiencia, la salvación en Cristo Jesús, Señor nuestro. Todos estos convergen en Cristo y ahora ya son los intereses de Cristo, la doctrina de Cristo, los propósitos y el reino de Cristo, lo que los domina. Cristo era por encima de sus intereses e ideologías.

      Al estudiar el listado de los discípulos que Él llamó para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar (Marcos 3:14), pareciera que el Señor creó ese grupo para que fracasara per se, con ellos superó Su lógica que ya de por sí no es factible humanamente, por ejemplo, entre otros, los primeros serán postreros y viceversa (Mateo 20:16), el débil es fuerte (Joel 3:10), dar es mejor que recibir (Hecho 20:35), esto ya es ilógico para el hombre, pero con el grupo de los doce si se pasó. Si el Señor hubiese consultado a una agencia de análisis del personal —Recursos Humanos, diríamos hoy— para iniciar una empresa y hubiesen estudiado el carácter de Simón Pedro, de Jacobo y Juan, los Boanerges, las intenciones secretas de Judas el Iscariote, era una empresa que estaba destinada a fracasar, incluso, algunos estarían dispuestos a matarse entre ellos.

     Quiero centrar mi atención, por ejemplo, en los apóstoles Levi y Simón, no Pedro, el otro Simón. Leví hijo de Alfeo, cuando fue llamado estaba sentado al banco de los tributos (Marcos 2:14), es decir, administraba una oficina de impuestos; este se diferenciaba del jefe de los publicanos, el oficio de Zaqueo (Lucas 19:2), en que Mateo, por decirlo de alguna forma, trabajaba para Zaqueo. Porque Zaqueo era jefe de los publicanos y tenía a su cargo trabajadores; y Leví, otrora a su llamado, era un funcionario o un trabajador. Los judíos que se convertían en publicanos, sus demás hermanos los israelitas, los consideraban lacayos de los romanos, traidores a Israel y por lo tanto, también eran odiados igual que los romanos; además, normalmente eran hombres ricos porque exigían más de los que les estaba permitido (Lucas 3:12). Por todo esto, los israelitas podían tolerar ayudar, aunque sea a regañadientes a un romano, pero no a un cobrador de impuestos.

     Pero, y en el mismo grupo de los doce, también hay uno llamado Simón el Zelote (Lucas 6:15; Hechos 1:13), o también Simón el cananista (Mateo 10:4; Marcos 3:18). Zelote significa «el lleno de celo» nos da la idea de uno que es entusiasta, fanático, uno que es patriota. Los zelotes formaban un partido político nacionalista judío, según se dice que fue formado por Judas el galileo, en su encarnizada oposición al censo, según se cree, el mismo que menciona Gamaliel en Hechos 5:37, lo cual, se dice, sucedió bajo Quirino en el 6 ó 7 d.C.

     Diríamos el día de hoy que se manejaban con una especie de guerra de guerrillas, eran fanáticos combatientes de la resistencia judía contra los romanos, eran asesinos, muy dados a crear el terror y zozobra en la sociedad, por eso les llamaban «los sicari», u «hombres de la daga», es decir, los sicarios, los cuchilleros. El título «El cananista», se dice que es una transliteración del arameo que también significa «El celoso»; y algunos lo asocian con su gentilicio, es decir, que significa «hombre de Caná».

     A donde quiero llegar es que, en otro tiempo, este Simón con mucho gusto le hubiese gustado sembrar el terror, hacer valer su título de sicari a costa de Mateo o Leví; sin ningún problema le hubiese rebanado el cuello a Leví con su daga y en público y escabullirse después con sus compañeros hasta confundirse con la multitud; o, por lo menos, secuestrarlo. Dos filosofías y estilos de vida opuestos radicalmente, en su antes de Cristo.

     ¿Cómo le hicieron para estar en el claustro de los apóstoles? Eso es culpa del Señor, Él los llamó. No es posible que metamos a los salvatruchas y a los 18 en la misma celda; como no podrían convivir dos carteles rivales, ni un militar y un guerrillero, digo los de pura cepa, no los politiqueros guerrilleros; así el Señor ¿Cómo se le ocurre meter en el mismo bando a un sicari judío y a un cobrador de impuestos?

     Ahora bien, ¿cómo le hicieron al estar en el claustro de los apóstoles? Eso era responsabilidad de ellos, el ministerio lo debían de cumplir y, de hecho, lo hicieron, pero, humanamente hablando, les podría recurrir, al menos en el ex-Zelote, sus ideales de radicalismo, de liberación nacional y más. Repito, el tener control de sus impulsos y emociones era responsabilidad de ellos.

     Aplico. En Colosenses 3 tenemos algunos imperativos que el Espíritu Santo, por la pluma de Pablo, nos responsabiliza a nosotros hacer, como «Poner la mira» (v. 2), «hacer morir lo terrenal» (v. 5) y también Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca (v. 8) y, más adelante, *Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros (vrs. 12-13).

     ¡Deténgase, ahí está la clave! De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. O sea que están en Cristo y, por lo tanto, son nuevas criaturas (2 Corintios 5:17), Cristo los perdonó y, por lo tanto, deben perdonar. O sea que es responsabilidad de ellos el tener dominio propio para el beneficio de la obra; Simón el zelote ahora debe amar a quien antes odiaba; y Mateo podía bendecir a quien antes le maldecía y aun procuraba su muerte; pero no estaban solos para cumplir el mandamiento nuevo, que os améis (Juan 13:34), eran nuevas criaturas en Cristo y eran asistidos por el Espíritu Santo, Quien los estaría transformando de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor (2 Corintios 3:18) y procurando las manifestaciones de Su fruto en ellos, como está escrito:  Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu (Gálatas 5:22-25); por eso, porque son espirituales (6:1); es decir, porque son guiados por el Espíritu y andan en el Espíritu, es que van a evitar tres cosas con sus hermanos, a saber, evitar la vanagloria, la irritación y la envidia (5:26); y, a contrario sensu, vamos a tener tres actitudes, a saber, restaurar al caído (6:1), sobrellevar las cargas los unos a los otros (6:2); y, hacer bien a todos (6:10), y eso es con toda la familia de la fe y a nuestros consiervos, los ministros de Dios, indudablemente.

     Entonces es en Cristo, es ahí, en Él, en donde concluimos todos los creyentes en Cristo, como está escrito, Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús (Gálatas 3:25-28); y, también, No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos (Colosenses 3:9-11). 

     ¿Cuáles son sus diferencias con sus consiervos? ¿Valen la pena esas diferencias como para sacrificar la armonía entre hermanos y estropear la obra del Señor, por su culpa? ¿No será que en lo que pretendemos defender es nuestro orgullo, un puesto o algo egoísta? Si Simón y Levi pudieron, si Pablo y Bernabé pudieron, ¿acaso no podría usted hacerlo también, por amor a Cristo y a su obra, o, al menos, intentar llevarse bien con sus consiervos? ¿A caso no tiene al Espíritu Santo en usted?

     Considera lo que te digo, dijo Pablo, y el Señor te de entendimiento en todo.

     Continuará, Dios mediante.

     ¿Caminamos caminante?

     Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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