EL HOMBRE DE DIOS DEBE SER UN FUGITIVO DE SUS ANTIGUOS IDEALES QUE LO CAUTIVABAN
EL HOMBRE DE DIOS DEBE SER UN FUGITIVO DE SUS ANTIGUOS IDEALES QUE LO CAUTIVABAN
Continuación de nuestra entrega anterior: LA BENDICIÓN DE LOS FUGITIVOS.
Ahora es el apóstol Pablo el encargado de usar nuestra palabra huir, leamos las Escrituras Sagradas:
«Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos» (1 Timoteo 6:11).
La palabra que usa el apóstol aquí es feugo, que puede traducirse como fugarse, escapar, como de una fiera, una serpiente, una catástrofe, una peste, de ahí viene nuestra palabra en español para fugitivo. Es decir, se da a la fuga para que no le alcance o porque si lo alcanzan le van a hacer daño.
El texto va a dirigido al ‘hombre de Dios’, representado en Timoteo, que en el Nuevo Testamento es el equivalente al término «varón de Dios» usado en el Antiguo, es decir, por interpretación, se refiere a los ministros. Por implicación puede referirse a todo aquel humano que le pertenece a Dios, por eso es ‘hombre de Dios’, en el original puede ser «con cara humana, gente, humano», de manera que, por aplicación, lo podríamos hacer a todo aquel que le pertenece a Dios y ahí incluimos a hombres y mujeres, repito, que le pertenecen a Dios, debido a su relación con el Señor Jesucristo (I Timoteo 2:4; Juan 1:12).
‘Huye de estas cosas’ – es lo que nos dice Pablo-, denotando que no va a ser esclavo, no está atrapado en ello y por ello. ‘Estas cosas’, por el contexto, se refiere a lo que tienen aquellos que enseñan otra cosa y no se conforman a las sanas palabras, sino que es estar envanecido, delirar, no saber nada (se refiere a la sana doctrina, porque los falsos maestros saben mucho y de muchas cosas pero no de sana doctrina), tienen contiendas, envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias, debido a que están privados de la verdad (I Timoteo 6:3-5), pero también, y eso caracteriza muy bien a los falsos maestros, el amor al dinero (vrs. 9-10).
Y luego el inicio de nuestro texto: ‘Pero tu’ o en cambio tu, o caso contrario tu, a diferencia de los que no se conforman a las sanas palabras, tu hombre de Dios (V. 3). O sea que hay diferencias entre los falsos maestros y el hombre de Dios.
Y, la palabra, ‘sigue’; no basta con dejar lo uno y descuidar lo otro, el hombre de Dios debe reemplazar, debe dejar sus antiguos ideales y adoptar nuevos.
Claro, ¿ha huido usted de la corrupción que hay en el mundo? ¿Sigue huyendo usted de estas cosas por la corrupción que hay en el mundo? Siga caminando eso es estar huyendo.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.
Continuará Dios mediante.
