EL AFAN Y LA ANSIEDAD DE CONSEGUIR RIQUEZAS HASTA ADORARLAS

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EL AFAN Y LA ANSIEDAD DE CONSEGUIR RIQUEZAS HASTA ADORARLAS
Continuación de nuestra serie: HOMBRES DE POCA FE

     Le invito a que abramos nuestras Escrituras, en Mateo 6:30, en donde leemos la palabra de Dios:

«Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?»

     Lucas cita esta anécdota del Señor y vuelve a usar el término hombres de poca fe (Lucas 12:28) y es el único y en esta única ocasión, de los otros evangelistas que la usan.

     Con este pasaje el Señor está ilustrando su enseñanza en cuanto al afán y la ansiedad que ha iniciado en el versículo 25 pero que, a su vez, es conclusión del versículo 24. Dice el Señor en Mateo 6:24

«Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas»

     De hecho la palabra griega que se traduce como riquezas en el v.24 es mammonás, era considerado por los arameos como el dios de las abundancias de la tierra, dios de la avaricia o del dinero, de ahí que el Señor lo use en dos ocasiones para referirse a las riquezas (Mateo 6:24; Lucas 16:11,13); en este nuestro pasaje para hablar de la ostentación y el amor al dinero, a tal punto de hacerlo su dios y servirle, vivir para él y lo que provee, vivir para obtenerlo o adorarle. Note las expresiones de afecto en este texto: servir, amar, estimar. La palabra amar es amar mucho; estimar es sostenerse uno mismo opuesto, adherirse a, interesarse por, sostener, aferrarse; y la palabra servir es douleuo su base es dulos que se traduce como siervo o esclavo.

     Pablo escribió en Romanos 6:16-18 ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.

     Tengamos un equilibrio, el dinero no es el malo sino el amor al dinero, Pablo enseña al respecto: Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores (1 Timoteo 6:9-10). Los que quieren enriquecerse (ephitumia o concupiscencia) es tal su deseo malo que los domina, van tan atolondrados, hipnotizados que caen en la tentación —inclinación al mal— y quedan enlazados, atrapados, amarrados a las consecuencias de las decisiones que tomó, estando dominados por sus propias concupiscencias y sus muchas codicias dañosas y solamente se quedan en destrucción y condenación. ¿Cuántos hay que se meten a la corrupción, al secuestro, al trasiego de drogas, a trata de personas, delincuencias, etcétera, con tal de amazar fortunas, poder y cuanto conlleva el tener dinero? ¿cuántos hogares han encontrado la tumba porque uno de los cónyuges tubo el llamado sueño americano? Muchas veces estos que emigran sin su familia no necesitan hacerlo, sin embargo lo hacen, sacrifican la unidad familiar, la comunicación con sus hijos por conseguir más dinero, y muchas veces, debido a la separación por mucho tiempo con su respectivo cónyuge, deshacen su matrimonio. Los hay otros que se dedican al ministerio cristiano y diluyen el evangelio engañando a las personas.

     Si a usted le gusta tener dinero y administrarlo, dedíquese al negocio, su profesión, arte y oficio, pero nunca se meta ni al ministerio ni a la política, porque ambos son para servir y servirse de las personas. Y estando en el negocio, profesión, arte u oficio, tenga normas altas de justicia, las normas de Dios, como el honrar al Señor con sus bienes (Proverbios 3:9), que no sea ni altivo y ni poner la esperanza en las riquezas y que sea rico en buenas obras (1 Timoteo 6:17-18). Que no lo dominen las riquezas a usted, sino usarlas a ellas para la gloria y honra del Señor y el bien de sus congéneres, porque A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar (Proverbios 19:17) y hacerse tesoros en el cielo (Mateo 6:19-20) que, entre otras cosas, se puede hacer ofrendando para la expansión del Reino de los Cielos.

     Así como no podemos hacer dos cosas a la vez, ni podemos estar en dos lugares a la vez, así no sé pueden servir, ni adherirse ni amar dos amos, a no ser que sean de la misma naturaleza, tengan los mismos propósitos, pero si son de naturalezas y porpositos distintos, simplemente es imposible. 

     Continuará Dios mediante.

     ¿Caminamos caminante?
     Su hermano y amigo, Erick Solís Girón  

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