El propósito de Dios
El propósito de Dios | El vivir del joven cristiano
A la luz del ejemplo de Timoteo (Hch 16:1–3; 1 Ti 4:11–12), vemos que la juventud no es excusa, sino una etapa donde la vida debe reflejar claramente a Cristo. Él tenía buen testimonio delante de otros, y fue llamado a vivir como ejemplo en palabra, conducta, amor, fe y pureza.
La vida cristiana no se limita a ciertos momentos ni a ciertas edades. Cada creyente ha sido creado con un propósito (Ef. 2:10), y Dios desea que ande en él. Esto implica vivir conforme a su voluntad, mostrando un testimonio visible y constante, aun cuando nadie está observando.
Así como Timoteo fue reconocido por su testimonio y llamado a servir, también hoy el creyente debe encontrar su lugar en la obra del Señor. No es algo opcional ni reservado para algunos; es parte de una vida que ha sido comprada por precio (1 Co 6:20) y llamada a anunciar las virtudes de Dios (1 P 2:9).
Por eso, nuestras decisiones deben reflejar que buscamos primeramente el reino de Dios (Mt 6:33), confiando en que Él suplirá lo necesario (Fil 4:19). No siempre será fácil, pero sí claro: Dios es fiel y guía a los que desean andar en su voluntad.
Este llamado abarca cada área de la vida y merece ser considerado con mayor detenimiento.
— Palabras de Vida Eterna
