EL PARTIMIENTO DEL PAN
NUTRICIÓN ESPIRITUAL
«Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.Tomando la Cena indignamente
De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.» –1 Corintios 11:23–32
En relación con la doctrina del Partimiento del Pan (Cena del Señor), el apóstol Pablo recibió una revelación especial en cuanto a los detalles y requisitos, revelados en 1 Corintios 11:23–32. Hay ciertas verdades que se destacan de esta revelación que haremos bien en atender.
“Tomó pan”, no hostias, trocitos de pan ni galletas. Un pan significa un cuerpo entero. Los pedacitos de pan fragmentados y las galletas demuestran división, ya que el pan entero nos habla también de la unidad de la asamblea como el cuerpo místico de Cristo: “siendo un solo pan, nosotros, con ser muchos, somos un solo cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan” (1 Corintios 10:17).
“Lo partió”, y lo pasó a todos alrededor de la mesa. Creemos que, aunque Judas participó de la Pascua como judío, él salió antes de instituirse la Cena (Juan 13:27–30). De modo que todos los que están sentados a la mesa, es decir, hermanos bautizados y en comunión, tienen derecho de participar del pan.
“Haced esto en memoria de mí”. Es un acto para conmemorar la muerte del Señor. El propósito de la Cena es ayudarnos a reconstruir mentalmente las agonías de Getsemaní y los dolores de la cruz, y ver por la fe a Cristo sufriendo en nuestro lugar; oír su voz de triunfo: “¡Consumado es!”; contemplarle puesto en el sepulcro nuevo, luego considerar la tumba vacía y su ascensión a la diestra del Padre, de donde le esperamos. La fiesta espiritual no solamente señala hacia atrás, a la cruz; señala también hacia su venida gloriosa.
“Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre”. Cristo selló el pacto con su sangre, precio de su vida entregada, porque la vida está en la sangre.
Dejemos atrás todas las ideas y añadiduras humanas. Contemplemos simbólicamente en el pan su cuerpo herido por nosotros, y en la copa su sangre vertida a favor nuestro, y adoremos al Padre en el nombre de su Hijo y en el poder de su Espíritu Santo.
Obediente a tu mandato
Participa hoy tu grey,
De tu cena y con gozo,
Acercámonos con fe.
Lo que hiciste en el Calvario
Por el pobre pecador;
Anunciamos en tu Nombre,
Recordando tu amor.
Recordamos tus angustias,
¡Oh, Divino Redentor!
Y la copa de amargura
Que por todo pecador
En el Gólgota apuraste
Soportando tu dolor;
Te loamos y adoramos,
¡Oh! bendito Salvador.
Gracias ¡oh Jesús! Te damos
En tu santa comunión,
En tu gracia disfrutamos
Tu clemencia, tu favor;
Tuya fue la cruz, más nuestra
Es la dicha, es el bien;
¡Qué la gloria toda sea
Tuya para siempre! Amén.
¡Que este día sea para gloria de Dios!
Saludos cordiales 🙋🏻♂️
Hno. Oscar Ochoa
