MANTENIENDO LA COMUNIÓN ENTRE ASAMBELAS, 5
MANTENIENDO LA COMUNIÓN ENTRE ASAMBELAS, 5
Continuación de la serie: EL HIJO DE CONSOLACIÓN
Bendiciones queridos hermanos en Cristo, seamos bienvenidos a este su humilde espacio de meditación de la Palabra de Dios. Volvamos a abrir —o a encender— nuestras Sagradas Escrituras, siempre en Hechos 11:30, en donde leemos las Santas Palabras de Dios:
“lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo.”
No quiero parecer como que he agotado todo este pasaje, dudo que llegue a agotar un versículo, pero no por la falencia en las Escrituras sino por mis limitaciones. Pero quiero señalar un dato más en este pasaje, que no añade información al carácter de Bernabé, pero si nos puede ser fructífero.
La iglesia en Antioquia recibió a unos profetas y entre estos Agabo quien profetizó que vendría una hambruna, en este relato vemos tres actitudes en cuanto al mensaje:
1. Se dio la profecía.
2. Los hermanos de Antioquía interpretaron la profecía; y,
3. Aplicaron la profecía.
En aplicación de la profecía e interpretación, se prepararon y recogieron una ofrenda para los hermanos de las iglesias de Judea y nombraron a Bernabé y a Saulo para que llevasen el donativo, y, dice el texto, que las instrucciones fue que se abocasen a los ancianos y, obviamente, ellos distribuirían el socorro a los fieles.
Es su primer menciona. Es la primera vez que se los menciona con relación a la iglesia, y ahí específicamente a la iglesia en Jerusalén. No sabemos cuándo y ni cómo fueron elegidos para tal oficio estos varones, pero no significa que a partir de ahí empezaron a funcionar, claramente se deduce que ya estaban funcionando. Ahí en Jerusalén estaban los apóstoles entonces indudablemente ellos estuvieron en su ordenación, no sabemos qué cualidades tomaron en cuenta, pues estas se definieron posteriormente. Lo que sí vemos, y quiero tomarlo como una referencia, es que por la necesidad de atender a las mesas, la multitud de la iglesia eligieron a siete varones, por convocación de los apóstoles, ahí vemos que fue la multitud quien los eligió y que debían de observar en ellos ciertos requisitos, a saber, 1) varones de buen testimonio; 2) varones llenos del Espíritu Santo; y, 3) varones de sabiduría (Hechos 6:1-6). Pero de los primeros ancianos en las iglesias no sabemos.
El término en el Antiguo Testamento. El pueblo de Israel ya estaba relacionado con el término para un representante y gobernante del pueblo, pero no meramente en el oficio religioso o el puesto eclesiástico como lo conocemos hoy en día. El diccionario bíblico en línea nos informa al respecto:
«Anciano (heb. Zaqen, literalmente «barbudo»; gr. presbúteros). En el AT la palabra designa a una persona de cierto nivel oficial o cargo entre sus hermanos, como cabeza de familia, casa o tribu (Gn. 50:7; Ex. 3:16, 2 S. 5:3); también describe a los miembros de una sociedad considerados sabios y venerables en virtud de su edad y conocimientos (el vocablo no necesariamente implica mucha edad, pero sí madurez y experiencia; 1 S. 24:13; Is. 3:2, 5; etc.). Dios instruyó a Moisés para que eligiera 70 ancianos que le ayudasen en la gran responsabilidad de gobernar Israel (Nm. 11:16, 17); fueron hombres preparados especialmente por Dios para hacer esa obra (vs 24-26). Además, en caso de que toda la nación pecara, los ancianos debían representarla en la expiación (Lv. 4:13- 15). Cada ciudad tenía su grupo, con ciertas responsabilidades civiles y religiosas (Ex. 12:21; Dt. 19:11, 12; Rt. 4:2, 4, 9, 11; etc.), y, en ciertos casos, tenían que responder por toda la ciudad (Dt. 21:1-9). Evidentemente los ancianos de otros pueblos antiguos tenían responsabilidades semejantes a las de los ancianos de Israel (Nm. 22:4; Jos. 9:3, 4, 11), pero éstos conservaron un lugar de importancia incluso después que la nación era gobernada por reyes (1 R. 8:1; 20:7, 8; 2 Cr. 5:2), y retuvieron esa posición por algún tiempo (Esd. 5:9; Ez. 8:1; Jl. 1:14; Mt. 26:47; 27:1; Mr. 8:31; Lc. 7:3; Hch. 4:8)».
Se nos es necesario recordar aquí, que es necesario hacer diferencia entre ancianos como los sabios-gobernantes del pueblo de Israel, que muchos fueron hostiles al evangelio predicado por la iglesia (Hechos 4:5) y el oficio eclesiástico como lo conocemos hoy en día.
Apóstoles y ancianos, no es lo mismo. Ahora bien, en el relato de Hechos 15:1-6, 22-23; 16:4 se menciona a los ancianos por separado de los apóstoles y en autoridad igual, quiero decir que los ancianos tienen autoridad como figuras eclesiásticas a la par de los apóstoles; es obvio que todos los ministerios y dones en la iglesia tienen una función dada por Dios, como está escrito: Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos? (1 Corintios 12:28-30), esto es obvio. Pero ni los apóstoles opacaban a los ancianos y ni estos eran simples monaguillos, títeres o que estaban en función de los intereses de los apóstoles, menos que compitiesen con ellos. No sabemos la delimitación de su obra en esos tiempos tempranos cuando aún estaba los apóstoles, porque se fue haciendo el desarrollo de sus requisitos y su obra hasta como lo conocemos ahora, pero sí tenían autoridad como ancianos, el puesto eclesiástico.
Lo que sí podemos señalar es una diferencia entre un anciano y un apóstol, hay más, por ejemplo que los apóstoles sentaron la doctrina y los ancianos la aplican. Pero un anciano, obispo o pastor (son términos que se usaban para designar al mismo oficio), este tiene injerencia a una iglesia determinada y en un tiempo determinado. Por ejemplo, un anciano de la asamblea en zona 11, no puede ni debe ir a aplicar disciplina o tomar decisiones, a una asamblea vecina establecida formalmente y con ancianos, ni siquiera si esta fue fruto del trabajo de expansión de esta; en cambio, el apóstol tiene injerencia en la iglesia universal, de todos los lugares y de todos los tiempos; hasta hoy nosotros tenemos el ministerio de los apóstoles y profetas pues, nosotros perseveramos, como la iglesia del primer siglo de quienes se dice, Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones (Hechos 2:42), así nosotros también y es lo único que necesitamos.
El desarrollo del oficio pastoral. Lo que se ve en el libro de los Hechos es que los apóstoles, en cada iglesia que iban plantando, constituían ancianos y no más apóstoles ni profetas, sino ancianos (Hechos 14:23), es obvio que fue porque en la ministración de la Palabra en cada iglesia local, la administración y representación de la misma habrían de quedarse los ancianos a la falta física de los apóstoles, es decir, los apóstoles darían inicio al período de la iglesia, acompañados por los ancianos; y los ancianos habrían de finalizar el periodo de la iglesia, acompañados por los apóstoles.
Términos equivalentes. Decía que, al considerar las Escrituras del Nuevo Testamento, los términos pastor, obispo y anciano son términos que se usan para el mismo oficio, para designar a varones que ejercen la actividad pastoral, comparece 1 Timoteo 3:1-7, en donde se les llama obispos y su actividad obispado; Tito 1:5-9, se les llama ancianos y en el versículo 7 obispos; Hechos 20:28, en donde se habla de un rebaño (quien lo cuida es un pastor), de obispos y de apacentar (actividad propia de un pastor); y Filipenses 1:1.
Sus funciones. En cuanto a la función pastoral, permítase citarle lo que escribí en un breve bosquejo al respecto, el cual adapto, cito:
«Los apóstoles dijeron, y tomemos ese principio para nosotros,
• Hechos 6:2-4: «nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra».
• Hechos 20:32: «Os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia». Encomiendo, griego paratithe’mi, colocar al lado, encomendar, usado aquí como confiar. Palabra de su gracia o palabra de su poder, o su poderosa palabra.
• Es palabra de su gracia, porque puede llevar salvación.
• También es palabra de su gracia porque puede sobreedificar a los creyentes. Gracia, una de sus acepciones es la influencia de Dios en la vida del creyente.
• Logra edificación porque se edifican esas vidas en el fundamento que es Cristo (Efesios 2:20; 4:11-13).
• El resultado es el perfeccionamiento de la Asamblea, como real sacerdocio (1 Pedro 2:5); para que anuncie las virtudes de Cristo (1 Pedro 2: 9-10); en realidad es el Señor, por medio de sus ministros, quien perfecciona a su iglesia y la prepara para poder presentársela a Sí mismo (Efesios 5:27).
• Y la imitación del carácter de Cristo (Filipenses 3:8-14; Efesios 3:14-21; 2 Pedro 1:3-8).
• Y la herencia con los santificados: Esta santificación es la posicional, en todos los salvados.
• Las arras de nuestra herencia (Efesios 1:13-14). Que es el Espíritu Santo la garantía de nuestra salvación.
• La herencia en los santos (Efesios 1:18). Es la posesión presente y espiritual de los creyentes. Algunos sugieren 1) que los santos son la herencia de Dios, es decir, Dios se goza en su heredad, lo que él compró en Cristo; y, 2) otros creen que se refiere a lo que los creyentes tienen en Cristo.
• Herencia en el Reino (Efesios 5:5). Su participación en el Reino de Dios, sea como hijo, o sea como su derecho de entrar y ver (Juan 3:3,5). O sea como promotor de ese Reino (2 Corintios 5:20); o sea, también, como gobernante futuro en el Reino, sea milenial o eternal con Cristo (1 Corintios 6:1-3; compárese 2 Timoteo 2:12; Apocalipsis 5:10).
De manera que podemos ver que su única función es administrar la palabra de Dios y ocuparse de la oración. O sea que Dios no quiere showmans en la iglesia, ni quiere que tengamos a alguien que nos aconseje sobre moda o principios de economía, el anciano o pastor un obispo no necesita entrar ante los fieles vestido del «chapulín colorado» u otro, solo se requiere que los ancianos tengan un «aposento alto», para después dictar Sus palabras a los creyentes y la iglesia no debe exigir ni esperar menos que eso, sino, como le dijo Cornelio al apóstol Pedro: Así que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado (Hechos 10:33).
Pero esto lo hace, de la siguiente manera:
1. Apacentando. (Hechos 20:28; 1 Pedro 5:1-3; cp. Juan 21: 15-17). Gr. Bosko es dar pasto al ganado o llevarlo pastar. Es la actividad de uno que provee comida al rebaño. Obviamente para que ese rebaño este saludable, el pastor debe guiarlos a buenos pastos. Hay dos tipos de miembros en todo rebaño, materialmente, y son los corderos y las ovejas. Un cordero es un recién nacido y la oveja es quien está en el periodo fértil. Hay de todo y debe haber palabra para todos. Como en todo hogar, en la iglesia hay niños, hay adolescentes, hay jóvenes, mujeres, hombres. En Tito vemos que están los hijos (1: 4); ancianos y ancianas, abuelos y abuelas (2:1-3); mujeres jóvenes (2:4); hombres jóvenes (2:6); trabajadores (2:9); y debe haber un trato para todos. Cp. 1 Tesalonisese 2:7.
2. Pastoreando. La función principal no es solamente dar el alimento sino servir de guía, consejo, la corrección, la exhortación y la consolación.
3. Corrigiendo a los que se oponen. 2 Timoteo 2:24-26.
4. Protegiendo. Hechos 20:28-30. Mirad o sobrever, de ahi sobreveedor. De los peligros de adentro y de afuera.
5. Ministrando la palabra con la visitación y la oración. Santiago 5:14-15. Para animación. (Hechos 14:21-22; 15:36; Filipenses 1:3-11; Colosenses 1:3-14) .
6. Reteniendo la Palabra tal y como ha sido dada, para exhortar a unos y convencer a los que contradicen. Tito 1:9.
Hay otras funciones en el ministerio pastoral:
7. Tener la representación de la Asamblea ante las demás asambleas. Hechos 20:17.
8. Ejercer la disciplina en la iglesia. Mateo 18:20, esos dos o tres en dónde el Señor está en medio de estos dos o tres, se refiere a los que van a aplicar disciplina de un miembro de la iglesia que ha cometido una falta.
9. Ser ejemplo de la Grey. 1 Pedro 5:2
10. Velar por cada oveja y dar cuenta por cada una de ellas. Hebreos 13:17. Gr. Logos, dar palabra, discurso, razonamiento o noticia. La interpretación es que vamos a tener que dar cuenta, pero puede tener dos aplicaciones este texto:
• Dar cuenta del testimonio del creyente ante los ancianos de otras asambleas —si por alguna razón sale a alguna asamblea o se traslada a otra ciudad, la asamblea rinde informe y emite carta de recomendación (Romanos 16:1-2, para que sea recibida en la iglesia local de aquella localidad—.
• O, también, puede referirse a que daremos cuenta ante el Señor por cada oveja (Mateo 25:21)».
Entonces, desde aquí, los ancianos aparecen como un elemento importante en la organización eclesiástica, pero no significa que a partir de aquí existió el ministerio de anciano, obispo o pastor, sino que es evidencia de que ya los habían desde épocas muy tempranas al inicio de la iglesia.
Además de llevar las responsabilidades propias en la congregación, los ancianos de la iglesia de Jerusalén recibieron esos fondos recolectados en Antioquía, de manos de Bernabé y de Saulo, y fueron distribuidos fielmente entre los creyentes pobres, como lo deben hacer los ancianos hoy en día con las ofrendas que los santos dan cada primer día de la semana (Cp. 1 Corintios 16:1-2; 2 Corintios 8:20).
Su recompensa. Entendemos que estos valientes paladines del evangelio no trabajan por amor al precio, me refiero a los verdaderos pastores que su Pastor ha llamado para tal oficio; los verdaderos ancianos, en medio de los cuales el Anciano de Días se pasea; los verdaderos obispos que el Obispo de las almas de los creyentes ha llamado. No son aquellos que trabajan por amor al precio sino por amor a su Señor y Dios, «no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a su cuidado, sino siendo ejemplos de la grey* (léase 1 Pedro 5:1-3), todo lo hacemos por amor y por agradecimiento por nuestra salvación, no para pagarla ni mucho menos para mantenerla; pero el Señor ofrece premiar la obra de cada de uno de los que fielmente hacen la obra del ministerio, dice el apóstol Pedro, Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria (v. 4).
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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