LA INTERCESIÓN DE LOS SANTOS, PARTE IV

Comparte con un amigo o hermano

LA INTERCESIÓN DE LOS SANTOS, PARTE IV
Continuación de nuestra serie: EL HIJO DE CONSOLACIÓN

Bendiciones del Señor, querida familia en Cristo Jesús. Sigamos considerando parte de la vida cristiana de nuestro personaje, al hermano José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es, Hijo de consolación), a fin de considerar el resultado de su conducta e imitar su fe. Volvamos a leer la Palabra de Dios en Hechos 9:27:

“Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús.”

Saulo iba siendo pastoreando por la muerte a Damasco, llevando muerte física a los herederos de la vida, gracias a su relación con Cristo, pretendiendo a que siga imperando la muerte espiritual, pero el Autor de la Vida, se le apareció en el camino y le vio vida eterna. Tres años después de su conversión, volvió a Jerusalén.

Nos hemos formulado unas preguntas con relación a Saulo de Tarso y su nueva fe, por ejemplo, ¿Cómo fue recibido por sus antiguos compañeros, los judíos inconversos, en Jerusalén? Otra, ¿Cómo fue recibido por los hermanos en Jerusalén? Otra pregunta, ¿Por qué recibió Bernabé a Saulo mientras que los otros discípulos le temían? Todas estas ya la vimos a la luz de las Escrituras, pero hay otra pregunta que quedó en el aire, ¿cuáles fueron los argumentos de Bernabé para interceder por el hermano Saulo?

Entendemos que la entrevista de Saulo con Pedro duró quince días, no sabemos cuánto duró su estadía ahí en Jerusalén, ni si cuando le tomó Bernabé fue antes o después de la entrevista con él, y después con todos los apóstoles, de algo que debemos de tener claro es que las Escrituras no se contradicen, se complementan.

Lo importante es que Bernabé vio en Saulo lo que los demás no veían o no querían ver. Lo que oyó y vio le sirvió de testimonio y actuó. Dice que tomándole le trajo a los apóstoles y les contó o ”les narró”, o «les explico», la Nueva Versión Internacional traduce que «les describió en detalle». En esa entrevista con los apóstoles Saulo no dijo nada, fue Bernabé quien presentó la historia de lo que le había sucedido a Saulo. Bernabé estaba fungiendo como un abogado, como un intercesor; emulando el ministerio de Cristo, Quien es el único mediador entre Dios y los hombres.

Indudablemente que ya Saulo le había narrado con detalles lo que le había ocurrido, «le contó su testimonio», diríamos hoy, testimonio que luego Bernabé repitió a los apóstoles de manera enérgica, puedo pensar.

Vea los argumentos de Bernabé y que efectivamente sucedieron en Saulo:

1. Saulo había visto en el camino al Señor.
2. El cual le había hablado.
3. Y en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús.

Son tres argumentos y, viéndolo bien, son tres cosas que compartían, que los apóstoles mismos habían tenido, claro no en el mismo lugar y fecha y en detalles, pero si habían visto, si les hablo y si, convencidos de ese acontecimiento, hablaron valerosamente del Señor a pesar de la oposición.

Dice que había «visto en el camino al Señor». En los relatos de su conversión en Hechos no se menciona este dato, solamente aquí (Hechos 9:3-9; 22:6-11; 26:12-18); pero no podemos dudar de la veracidad de este dato (no se olvide: las Escrituras no se contradicen, se complementan), porque el Señor si lo afirma, leemos en 26:16 «para esto he aparecido a ti», a Ananías se le reveló y luego lo afirmó: «el Señor Jesús que se te apareció en el camino» (9:17), cuando en 22:14 le afirma «y veas al justo», podría tener otra aplicación de la que nos ocupa en esta ocasión; ahora es Bernabé quien afirma claramente que Saulo “había visto en el camino al Señor”. Pero, en las epístolas, Pablo lo afirma, según leemos en 1 Corintios 9:1 ¿No soy apóstol? ¿No soy libre? ¿No he visto a Jesús el Señor nuestro? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor?; y en 15:8 y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí.

Esta aparición del Señor está en relación con su llamado, con su apostolado especial, que, de hecho, eso fue lo que reconocieron en Jerusalén catorce años después de estos acontecimientos, pues a él y a Bernabé les dieron la diestra en señal de compañerismo para que vayan a predicar a los gentiles (Gálatas 2:1-10).

Dice que le había hablado. Era importante que los apóstoles supieran que Cristo verdaderamente había hablado a aquel por quien abogaba Bernabé. Qué implica esta declaración de que le habló, al menos dos cosas:

1. Que Cristo mismo lo evangelizó. En el diálogo de 9:4-6 claramente se deduce la comprensión de Saulo de la autoridad del Señor Jesús, pues dos veces le dice: Señor, seguido del deseo de conocerle, de saber su identidad y también de ponerse a su disposición, de declararse su esclavo, indicándonos que vio al Señor. No se olvide que solamente un menor le decía a un mayor señor; Pablo mismo dicta más adelante que el confesar a Jesucristo como Señor es para salvación (Romanos 10:9).

Siempre he pensado que fue necesario que el mismo Señor evangelizase a Saulo; este enemigo acérrimo del evangelio a nadie más estaba dispuesto a escuchar sobre Jesús, so pena de muerte, camino a Damasco, el Señor Jesús lo derribó emocional, espiritual y, se deduce del relato, literalmente.

Esto nos hace pensar también que para compartir el evangelio sí son necesarias las palabras, es bueno y necesario lo que algunos denominan el evangelio mudo. Evangelizar sin palabras, claro que es bueno y necesario para respaldo de lo que habremos de decir, pero el Señor ha establecido que con la comunicación del mensaje es que los hombres aprenden a amarle y a temerle, como está escrito: Reúneme el pueblo, para que yo les haga oír mis palabras, las cuales aprenderán, para temerme todos los días que vivieren sobre la tierra, y las enseñarán a sus hijos, y también, El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. (Deuteronomio 4:10; Eclesiastés 12:13), y nuestro Maestro utilizó las palabras con Saulo, entonces no debemos nosotros hacer menos que eso, exponer el mensaje de salvación, el evangelio que es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree (Romanos 1:16).

2. Que Cristo mismo lo comisionó. En Gálatas 1 el apóstol Pablo hace defensa de su apostolado, al parecer habían judaizantes y miembros de otras sectas, como en muchos lugares, que ponían en duda el apostolado de Pablo. Pablo dice: Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos); también, Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo (Gálatas 1:1; 11-12); de hecho, esta epístola (no es la única), nos ayuda a tener certeza de que su misión y mensaje es de origen divino, lo cual describe en los vrs.12-24; y en 2:1-10 de como los apóstoles reconocieron la validez del evangelio que Pablo predicaba, no lo autorizaron lo reconocieron.

Ahora bien, los apóstoles habían recibido su comisión directamente del Señor, y les habría de impresionar que Saulo también recibió personalmente su comisión del mismo Maestro.
Otro argumento de Bernabé: «Había hablado valerosamente», literalmente esta palabra significa: ”hablar con libertad”, “expresarse sin temor”. Otros pasajes nos hablan de la forma de predicar de Pablo, como que «hablaba denodadamente» y «hablando con denuedo», (Hechos 9:29; 14:3; 18:26).

Ahora, esta prueba era una muy buena prueba de que la conversión de Saulo había sido genuina, y esto se ve en dos formas:

1. Haciendo apología. Esta es una evidencia de un verdadero arrepentimiento, entre otras cosas, dice en 2 Corintios 7:11, haciendo «defensa», la palabra griega es apología, es presentar defensa, esta defensa es al Nombre, del Señor, no es de mi reputación, o para salirme con las mías, para ganar debates, sino para comunicar la verdad del evangelio y otros se salven.

Qué cambio de verdad, defendía de manera habida, enérgica y valientemente la causa que una vez había decidido destruir, y todos daban testimonio de esto y decían: Aquel que en otro tiempo nos perseguía, ahora predica la fe que en otro tiempo asolaba (Gálatas 1:23); de esto daban testimonio las iglesias de judea que no lo conocía pero que oían de esto; pero también los inconversos en Damasco dieron testimonio de manera similar, pues leemos: Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes? (Hechos 9:21); o sea que creyentes e inconversos daban testimonio de esto. No cabe duda de que Bernabé y los apóstoles también escucharon esto que ocurrió en Damasco, la leyenda urbana de la conversión de Saulo, pero también de que En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios (Hechos 9:20). Su mensaje era de Cristo y hablaba en nombre de Cristo, dice que él «había hablado valerosamente en el nombre de Jesús.

¿A caso los apóstoles, no habrían de identificar que es el mismo, el mismísimo mensaje que el de ellos? Pedro había dicho: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda y del milagro que se dio en el nombre de Jesús, testificó más adelante que fue «Por la fe en su nombre» (ver Hechos 3:6, 16); y,

2. Que no se avergonzaba del evangelio. Saulo no era un cristiano de la secreta. Humanamente hablando, se estaba comportando mejor que José de Arimatea que era discípulos del Señor «pero secretamente por miedo de los judíos» (Juan 19:38); o que Pedro mismo, pues este se atrevió a mentir con tal de que no lo asociasen con dicho reo y correr la misma suerte que él y así salvar su vida, digo, humanamente, pues entiendo que no tenían aun al Espíritu Santo, que es de poder, de amor y de dominio propio (2 Timoteo 1:7). Pablo dijo más adelante, Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego (Romanos 1:16).

Y Bernabé estuvo presentando defensa de Saulo y tuvo éxito, lo oyeron los apóstoles, probablemente hablaron con él, lo interrogaron y lo aceptaron los demás hermanos, pues leemos Y estaba con ellos en Jerusalén; y entraba y salía, y hablaba denodadamente en el nombre del Señor, y disputaba con los griegos (…) (Hechos 9:28-29).

Qué alivio debió haber sentido Saulo de tarso porque ya era aceptado por sus hermanos y de esto tuvo mucho que ver el hijo de consolación. Pero habría de empezar los sufrimientos de este varón de Dios.

¿Qué hay de su vida, querido hermano, procura la reconciliación entre los hermanos o es usted mismo un pleitista, que afecta la unidad del Cuerpo de Cristo? ¿Sirve de consolación o hiere a los demás hermanos?

Y así fue como el hijo de consolación, una vez más, le dio honor a su sobrenombre.

¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

#CaminamosCaminante
#PalabrasdeVidaEterna
#SalaEvangelicaGuatemala
#SalasEvangelicas
#AsambleasCristianasGT
#AsambleasCristianas
#SalaEvangelica

¡Suscríbete!

Nos encantaría que estuvieras al día de nuestras reflexiones bíblicas

Nos encantaría que estuvieras al día de nuestras reflexiones bíblicas

¡No hacemos spam! Lee nuestra [link]política de privacidad[/link] para obtener más información.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Habilitar Notificaciones De acuerdo No gracias