TEMOR POR LA DUDA: Y VIÉNDOLES
TEMOR POR LA DUDA: Y VIÉNDOLES
Continuación de nuestra serie: HOMBRES DE POCA FE
Esta vez me apoyo en lo que el evangelista Marcos nos dice, un comentario que ni Mateo y ni Juan nos aporta, leemos en Marcos 6:48:
«Y viéndoles remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre el mar, y quería adelantárseles»
Leemos que el Señor les vio. Quiero tratar este hecho en dos asuntos:
1. Su omniciencia.
No cabe duda que en esto se ve un verdadero milagro, vemos que es una demostración de su omniciencia, un atributo que es exclusivo de Dios y que es intransferible.
Esto ocurrió «cuando llegó la noche» y el Señor estaba en el monte orando, solo, «Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario (Mateo 14:24), en el versículo 25 identifica que era la cuarta vigilia. Los judíos habían acostumbrado dividir la noche en tres vigilias (Cp. Lamentaciones 2:19), pero al estar bajo el gobierno romano habían adoptado el sistema de cuatro vigilias, cada vigilia se componía de tres horas comenzando a las seis de la tarde. La cuarta vigilia romana, entonces, iba de las tres hasta las seis de la madrugada. Pero a la cuarta vigilia el Señor llegó a ellos o sea que pudo haber sido, cuando estaban siendo azotados, a la tercer vigilia, pues Marcos nos dice que fue «cerca de la cuarta vigilia de la noche» (Marcos 6:48), el asunto es que cuando la noche es más intensa y estando el Señor en el monte solo, los ve.
Pero hay otro dato muy interesante, el evangelista Juan nos aporta la distancia en que ya estaban de la orilla y fue que «Cuando habían remado como veinticinco o treinta estadios, vieron a Jesús que andaba sobre el mar y se acercaba a la barca; y tuvieron miedo» (Juan 6:19). Se dice que esta medida de longitud de unos 185 metros y se afirma que los discípulos había entrado ya por lo menos unos cinco kilómetros.
Esto es algo imposible para un hombre cualquiera, todo se le presentaba a que no los pudiese ver desde donde estaba, la distancia, la noche, la hora de la noche misma, simplemente no los podría ver, sin embargo, leemos, «viéndoles remar»; y,
2. Su cuidado de nosotros.
En Apocalipsis 2:2 leemos: «Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos»; asimismo se repite en los versículos 9, 13, 19; 3:1, 8 y 15, de hecho, una vez a cada iglesia, como el conocimiento absoluto que tiene de todas las cosas.
Este «Yo conozco» incluye tanto las cosas buenas que han hecho como las cosas malas que les suceden. Es tanto las obras, el arduo trabajo, paciencia, probar a los falsos apóstoles y sus enseñanzas y rechazarlos; tribulación, pobreza y a quienes les hacen daño, pero tiene su condición espiritual («tiene nombre de que vives pero estás muerto», le dice a Sardis). El Señor conoce lo que hacemos y lo que nos hacen, sabe las circunstancias.
Cristo sabe de nuestras luchas, con su brazo me ayudará, otro amigo no hay cuál Cristo, ninguno hay, ninguno hay (Johson Oatman)
Esto nos debe inspirar a la seguridad y al temor. A seguridad porque efectivamente sabe, conoce todo de nosotros, aún antes que le pidamos ya sabe de que tenemos necesidad, sabe nuestro temores, sabe lo que nos atosiga, sabe de nuestras tribulaciones y buenas obras, y esto debe llevarnos a la motivación para seguir adelante. Y al temor porque efectivamente sabe y conoce todo de nosotros, sabe lo que hacemos, pensamos y sentimos, todo aquello que es malo, es pecaminoso, sabe si somos nosotros los que estamos haciendo daño a los suyos. Y esto nos debe llevar al arrepentimiento.
Él nos ve cuando estamos remando con fatiga por los fuertes vientos y, los más bello del Señor, acudirá a nuestro encuentro para salvarnos.
Wilian Macdonald señala la siguiente aplicación de este pasaje, a saber,
La iglesia ha visto en este milagro una imagen de la era actual y su fin. Jesús en el monte representa a Cristo en Su actual ministerio en el cielo, intercediendo por Su pueblo. Los discípulos representan a Sus siervos, azotados por las tempestades y pruebas de la vida. Pronto volverá el Salvador a por los Suyos, los librará del peligro y angustia y los conducirá a salvo a la costa celestial.
Verdaderamente Cristo sabe de nuestras luchas. Otro amigo no hay cuál Cristo.
Continuará, Dios mediante.
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solis Giron.

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