COMO ES DIGNO DE SU ALTEZA

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COMO ES DIGNO DE SU ALTEZA
Continuación de nuestra serie: VIVIENDO A LA ALTURA DE SU DIGNIDAD

Le invito a abrir nuestras Escrituras , ésta vez en Colosenses 1:10

«Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios»

Para que andéis, ese es el propósito de Pablo al orar por los hermanos de Colosas (v.9). Ese es su anhelo y propósito, pero ese es el deber ser de todo creyente, pero su andar debe estar basado en el conocimiento de la voluntad de Dios y en toda sabiduría e inteligencia espiritual, y en eso Pablo tenía una participación pues se da con la administración de la Palabra de Dios en nuestras vidas; pero, a la vez, es la consecuencia de haber confesado a Jesucristo como su Señor, o sea que estamos capacitados por el Señor para agradar a Dios, por la nueva criatura creada en Cristo Jesús y por la ayuda de su Espíritu Santo para andar como conviene al Señor. Dice, que andéis, del griego peripatéō que es traducido como “andar en torno”, figuradamente “vivir”; así como anduvimos en todo lo concerniente al pecado y a la corriente anomiosa del mundo (Cp. Efesios 2:1-2), así ahora deben andar todos los alcanzados con su gracia, en todo lo concerniente del Señor y lo que le agrada a Él. Dice Pablo, agradándole, ese es el todo del hombre y es nuestra máxima meta, que podamos serle agradables al Señor todos los días de nuestra vida. Ese es el propósito de nuestra creación, como está escrito en Salmos 104:31: Sea la gloria de Jehová para siempre; Alégrese Jehová en sus obras, y también es el propósito de nuestra salvación, como está escrito en Efesios 1:6: para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado; o sea, en los creyentes hay doble responsabilidad, como criaturas y como hijos; nuestra creación —tanto la natural pero especialmente en la nueva criatura— fue para complacer a Dios; en el plano natural hemos fracasado en su totalidad pues estamos en la carne, aunque no sin culpa, de hecho, por eso es la condenación, y la carne para nada aprovecha (Juan 6:63) y no se sujeta a la ley de Dios y ni tampoco puede (Romanos 8:7). Es que, no no debemos olvidarnos que lo que a él le desagrada es el Pecado.

Esta actitud es claramente en imitación al carácter de Cristo, nuestro Salvador y en Quien se ha hecho el nuevo hombre, el Señor Jesús, hablando de su relación con su Padre celestial, dijo: Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada. (Juan 8:29).

Pero, ¿Cómo podemos agradar a Dios y a nuestro Salvador Jesucristo? Dice nuestro texto: Llevando fruto. Pero, tanto la fecundidad o no de un árbol o la clase de fruto del mismo, es el resultado de su vida interior. Una planta de fruta amarga siempre va a dar frutas amargas; o si es estéril, se va a ver siempre su esterilidad. Pero también es cierto que el fruto lo que nos demuestra es que ese árbol tiene vida; un árbol seco o sin vida, nunca va a dar fruto; quiero decir, que dar fruto no capacita al árbol para vivir; el árbol da fruto porque vive. Entonces una vida fructífera es la evidencia de la vida espiritual del hombre y esos frutos buenos demuestran el cambio espiritual de malo a bueno, de maldición a bendición, de muerte a vida que ha operado el Señor Jesucristo en la vida de ese creyente en Él, mediante el Espíritu Santo que nos ha sido dado (Gálatas 5:22-23; 2 Pedro 1:5-8).

La fructificación del cristiano es En toda buena obra; y eso lo diferencia de un inconverso. Aquí se hace énfasis en el carácter cristiano completo en todo sentido, el Padre tiene complacencia solamente en el Hijo. El Señor Jesús es el Siervo, es el Escogido, es el Amado, y, dice el Padre, en quien se agrada mi alma (Mateo 12:18; Cp. Mateo 3:17; 17:5), es más, es solamente en Él que somos aceptos (Efesios 1:6). Entonces quien agrada al Padre es el discípulo de Cristo, o el aprendiz de Cristo o el imitador de Cristo, el cristiano nacido de nuevo.

Alguien aplicó 1 Corintios 13:4-8 suplantando la palabra amor con el nombre de Cristo, por ejemplo, _»El (Cristo) es sufrido, es benigno; el (Cristo) no tiene envidia, el (Cristo) no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El (Cristo) nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará»_. Sigamos la aplicación, ¿se atreve a colocar su nombre? ¿Se atreve a que hagamos la prueba? ¿Qué tanto estamos replicando a Cristo en nuestras vidas? Bueno, no es difícil la aplicación, replicando el carácter de Cristo es como agrandamos al Padre.

Creciendo, dice. Cristo no desea seguidores a medias, alguien cantó: _»´Él nos pide todas o ninguna»_. El ideal que él presenta ante nosotros es el desarrollo armonioso de todo el ser humano. (Efesios 4:13; 1 Tesalonicenses 5:23).

Creciendo. Una característica del nuevo hombre es que es dinámico, no se queda estático, es progresivo, en Colosenses 3:9-10 leemos: No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno; dice que se va renovando. No cabe duda que no me parezco en nada el día de hoy al día en que recibí a Cristo, pero no me parezco en nada al día en que seré glorificado, el día del Señor Jesucristo. Todo discípulo de Cristo debe poder ver hacia atrás, ver su vida de ahora y ver hacia adelante, para que vea que hay progresos visibles en su vida, pero comprender que hay nuevas alturas que escalar en Cristo, pues es hasta el conocimiento pleno, cuando la incorrupción y la inmortalidad tome el control de nuestra existencia, como está escrito en 1 Corintios 15:53-54 Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.

¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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