No ser un espectador sino participar, esa es la idea

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NO SER UN ESPECTADOR SINO PARTICIPAR, ESA ES LA IDEA
Continuación de nuestra serie: SAETAS EN MANOS DE VALIENTES

Nuestro texto de Salmos 127:4, nos dice:

«Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud»

El día de hoy más que analizar un versículo quiero invitar, para que nos comparta su testimonio, a un padre totalmente imperfecto que desea formar hijos correctos a pesar del ambiente corrupto, su naturaleza corrupta y la de sus hijos también. Permítame tomar prestado un escrito que ya no me pertenece para ilustrar el compromiso de ser padre, cito:

«Dejenme participar! Dejenme participar en la vida de mi hija» –gritó–. Es que, consideraba al ver que su mamá tendría todo el privilegio de transportarla desde su vida intrauterina hasta sus primeros respiros y sollozos fuera de ella, que debería tener una participación muy cercana, encomendada por su Dios, porque entendía que su labor no había terminado sino que recién empezado.

«No quiero, ni pretendo ser un espectador, solamente» –volvió a decir, insistiendo más– y se le dio el privilegio y todo ha sido hermoso. Un día como hoy, solo que de hace diecinueve años, siendo las trece horas con veinte minutos, su mamá y yo nos graduábamos de padres, por primera vez. Era un cúmulo de sentimientos que teníamos; su mamá del dolor se pasó inmediatamente a la felicidad olvidándose de este, que la acompañó durante mas de diez horas, las lágrimas se confundían con el sudor y los gestos de llanto con los de las sonrisas; queríamos llorar pero también reír; en nuestra confianza en el Señor teníamos miedo de tener confianza en nosotros mismos no sea que la confianza nos hiciera cometer errores. Sabíamos que teníamos que ser más dependientes del Señor. Entonces, con mas ignorancia que con confianza recibimos el título, nos habíamos graduado sin habernos matriculado en una escuela de padres. Es que la paternidad es la única carrera en donde se recibe el título primero y luego se estudia.

«Todo ha sido hermoso» –carraspeó, mientras le decía a sus pensamientos, sentimientos y voluntad sobre la felicidad que sentía por un día como hoy, solo que de hace diecinueve años y suplicaba que estos no le traicionacen–, «todo ha sido hermoso y pensar que dos años y medio después se nos confirma aquel título recibido, cuando ya nos estábamos recuperando al comprender la responsabilidad que conllevaba todo esto de ser padres… llegó su ‘hemanito’, como solía decirle en su infantil forma de expresarse.

«No cabe duda que hemos cometido errores; pero esté bien segura que nos les haríamos daño a propósito, debe saber, junto con su ‘hemano’, que sus padres no somos perfectos, también cometemos errores como todos, no somos lo héroes como los del comics; pero también tendría razón si sabe que la amamos y no solo en este día especial y lo sabe bien, juntamente con su hermano».

«Quiero aprovechar al máximo, déjenme aprovecharlos! –Es el grito que ha continuado haciéndose–. Es que, se ha dado cuenta que el tiempo pasa de forma acelerada y después no queda más tiempo, sino sólo tiempo de recordar el tiempo aprovechado y lamentarse por el pedído y quiere enriquecer la bodega de los recuerdos mientras pueda llenar el reposorio de los tales.

Ah, antes de que se me olvide del por qué estoy aquí, felicidades mamita, que el Señor la bendiga hoy y siempre, la amo y no se olvide de ello. Sonría siempre porque me gusta su sonrisa y más me gusta verla feliz.

«Vuela a mis brazos igual que un gorrión» –le cantó al oído, y ella voló hacia él en un infantil abrazo de padre a hija– «me deja invitarla a tomar un café cuando …? –le alcanzó a decir antes de que el nudo en su garganta le volviera a interrumpir su elocución, solamente sus lágrimas lo delataron aquella noche–.

«No hay lugar como tu hogar, allí perteneces tu».»

Tomado de un padre preocupado, imperfecto, que quiere participar pero no sabe cómo, pero tampoco quiere ser un simple espectador, que sabe que su función no fue simplemente engendrar sino que sabe que debe formar. Esa es la idea del Señor, los valientes son aquellos que dejan ahi su vigor –o su juventud, dice el texto– porque prefieren participar a pesar de sus muchas ocupaciones como el proveedor que es.

¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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