COMO SABIOS NO COMO NECIOS
COMO SABIOS NO COMO NECIOS
En las Sagradas Escrituras leemos:
«Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios»
(Efesios 5:15).
El estilo de enseñanza del apóstol Pablo, entre otras cosas, es por la vía de los contrastes y no sólo el apóstol Pablo usa este recurso, en toda la Sagrada Biblia vemos esta forma de escribir y nuestro texto de hoy nos lo atestigua. Hacer uso en nuestra enseñanza de los contrastes es muy efectivo pero podría suscitar una acusación ¿que tan necesario es que se repita una idea, aunque sea con diferentes palabras? El asunto es que si es necesario utilizar todos nuestros recursos para hacer llegar el mensaje y el Señor lo hace con nosotros, para que al fin penetre en nuestra mente que ha venido habituada a lo mundanal, al humanismo, al egoísmo, en fin, a todo lo anomioso.
En nuestro texto de hoy leemos que el insigne apóstol inicia con un imperativo, mirad, nos dice, que nos connota diligencia que, de hecho, nos lo recalca a continuación. O sea que en esa observancia ya vamos tarde, nos da la idea en el griego, no solamente de prisa, diligencia sino también de perfeccionamiento; es decir, procurar nosotros perfecionar nuestro andar o, también, perfeccionando la santidad en el temor de Dios (2 Corintios 7:1).
Esto es algo que nosotros debemos de poner diligencia en su observancia. No es el Espíritu Santo, aunque no dudamos de su asistencia en el proceso, ni de nuestro hermanos, aunque tampoco dudamos de sus oraciones, consejos, enseñanza de las Escrituras, es una actividad enteramente de nosotros. Nos da la idea de estar vigilantes, de tener los ojos bien abiertos para saber cómo estamos.
Mirad, pues… Es la conclusión de lo que nos ha venido argumentando y su argumento es la forma en que deben de vivir los redimidos por Dios. Del capítulo 1 al 3 de la epístola nos ha enseñando cómo Dios redime al hombre y del capítulo 4 al 6 enseña cómo deben vivir los redimidos por Dios. Por eso ya a dicho: que andeis como es digno de la vocación (4:1); ya no andéis como los otros gentiles (4:17); y andad en amor imitando a Dios y a su Cristo (5:2); y, nuestro texto, como andéis no como necios sino como sabios. Este andar, de caminar de comportarse como lo dice en Filipenses 1:27: Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio.
En griego la palabra mirad también significa guardar. La diligencia que debemos de tener es vigilar, observar o guardar nuestra conducta, que esta sea como es digno de la vocación con que fuimos llamados, que no sea como los otros gentiles, en imitación de Dios y como Cristo nos amó y, también, como sabios y no como necios. Es decir, vivir así como viven los sabios; no según la sabiduría de este mundo (1 Corintios 1:20) ni mucho menos la terrenal, animal, diabólica (Santiago 3:14-16); sino conforme a la sabiduría de Dios la que consiste en que le plugo salvar al creyente (1 Corintios 1:21), la que está personificada en Cristo Jesús (1 Corintios 1:30). Entonces, vivir como viven los sabios, los que creyentes en Cristo, los que están asociados con Cristo, como viven los salvados por Cristo, entiendo estoy haciendo uso de pleonasmo, pero no es innecesario, por el contrario: es seguro (Filipenses 3:1).
El término necio se usa en las Escrituras, para designar a todo pecador, implicando la falta de conocimiento de Dios que se revela en su malvada manera de vivir. Aunque para ellos, lo salvados somos los necios (Óseas 9:7; Hechos 26:24; 1 Corintios 4:10).
De manera que el contraste está entre sabios y necios; salvados y los que aún están en condenación; los que van al cielo de los que van al infierno; de los que son de Dios y los que son del diablo; de los creyentes y los no creyentes.
Caro caminante, ¿es usted un necio o un sabio? ¿Qué dice su estilo de vida de usted? ¿diría que es un necio o un sabio? Si la evidencia es de un no salvado, un necio, ¿va a continuar en esa condición? Solamente recibiendo al Señor Jesucristo como su salvador personal, confesandole como Señor es que dejará las filas de la necedad y pasará a formar parte de los sabios en Cristo Jesús.
A los salvados, solamente otra pregunta:
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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