Un sabio vigila su trato justo con los demás
UN SABIO VIGILA SU TRATO JUSTO CON LOS DEMÁS, AUNQUE SIGNIFIQUE SACRIFICARSE POR ELLOS
Continuacion de nuestra serie: COMO SABIOS Y NO COMO NECIOS
Nos corresponde avanzar en lo que el apóstol Pablo nos enseña y manda respecto al carácter y quehacer diario de un sabio –hemos entendido según las Escrituras, un salvado–. Nos corresponde leer Efesios 5:21:
«Someteos unos a otros en el temor de Dios»
Este pasaje algunos lo conectan con el contexto anterior, colocándolo al final de lo que trata del cristiano en su trato con los demás; y los hay otros que lo colocan como inicio de lo que va a decir. En lo personal considero que el Espíritu lo ha dejado justo donde quiso dejarlo, es más, podría tener más aplicación al contexto inmediato siguiente, veremos por qué, y ahí quiero enfatizar. El apóstol Pablo está regulando la conducta en el trato del creyente y sus congéneres de tal manera que va a cuidar su habla y su actuar, ahí también hay situaciones a las que se debe someter, sea porque hay grados o autoridades delegadas establecidas por Dios o porque Dios nos coloca en situaciones que debemos satisfacer, debido a Su utoridad absoluta. Y mucho más en el trato del creyente en su relaciones familiares, así como hay autoridades delegadas (esposos, padres, amos) establecidas por Dios, así también hay situaciones a las que se debe someter ese discípulo de Cristo a efecto de satisfacerlas (esposas, hijos, siervos). Un argumento que utilizan quienes colocan este nuestro pasaje cn el contexto anterior es porque, afirman, ¿cómo un esposo se va a someter a su esposa? ¿O los padres a sus hijos? ¿O los Amos a sus siervos? Esto debido a que dice unos a otros o mutuamente.
La palabra someter, jupotásso en griego, quiere decir subordinar. Sujetarse a, y también estar bajo la autoridad de. En Hebreos 12:9 se traduce como obedecer.
El apóstol Pablo no está enseñando –Ni viene enseñando ni va a enseñar sobre eso– sobre las autoridades delegadas por Dios, Pablo da por hecho las mismas, y las reconoce, lo que hace es enseñarnos sobre la conducta de los gobernados antes sus gobernantes y viceversa, de los gobernantes ante sus gobernados. No es por gusto que empieza a regular la conducta de la esposa ante su esposo, de los hijos a los padres y de los siervos a sus amos. Del gobernado a su gobernante y luego del gobernante a aquellos que están bajo su cuidado, porque esa es la idea, estar bajo el cuidado. La actitud justa del esposo ante su esposa, de los padres ante sus hijos, de los amos ante sus siervos, repito, quienes están bajo el cuidado de la autoridad. De tal manera que no es para servirse de quienes están bajo su cuidado, esto lo enseñó claramente el Señor Jesucristo, le participamos el lavo los pies de los discípulos, siendo el maestro y el Señor, y no se de grado por ello. El asunto de ser cabeza no es asunto de privilegios sino de responsabilidades.
Ahora bien, ¿Cómo un esposo puede someterse a su esposa? –reconozcamos que es una pregunta válida– pues lo hace reconociendo las necesidades de su esposa y buscar ahincamente satisfacerlas, aunque signifique incomodidad para él, como está escrito: Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella (Efesios 5:25); así también, ¿cómo los padres se someten a sus hijos? De la misma forma, viendo sus necesidades y satisfaciendolas, como leemos: Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor (Efesios 6:4); y, ¿los amos a sus siervos? –Hoy diríamos los trabajadores a sus patronos– al respecto también somos enseñados: Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas (Efesios 6:9).
La actitud de los gobernados ante aquellos que velan por su seguridad y bienestar es más fácil de entender, pero también tiene que ver con saber sus necesidades y satisfacerlas ahincamente, aunque signifique un sacrificio, como la esposa a su esposo reconociendo su autoridad en el hogar, como se instruye: Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo (Efesios 5:22-24).Los hijos a los padres: Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra (Efesios 6:1-3); y los siervos a sus amos: Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre (Efesios 6:5-8).
La idea es del trato justo que un sabio tiene en sus relaciones con los demás.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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