UN RUEGO POR AMOR

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UN RUEGO POR AMOR

Bendiciones amados hermanos en Cristo Jesús, sean bienvenidoa a este momento de meditación en la Palabra de Dios.

En Hechos 19, luego de recorrer varias ciudades, vemos que el apóstol Pablo llegó a la ciudad de Efeso, ahí encontró a unos discípulos de Juan el bautizador a quienes los instruyó, luego por espacio de tres meses se dedico a predicar el evangelio en la sinagoga local, pero cuando los judíos se dedicaron a maldecir «El Camino», que era la forma en se expresaban de este sistema de culto, entonces separó a los creyentes de ahí; y luego, entre sus muchas actividades, alquiló un espacio en la escuela del filósofo Tiranno en donde discutía cada día, de parte del doctor Lucas leemos: Pero endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo el Camino delante de la multitud, se apartó Pablo de ellos y separó a los discípulos, discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tiranno. Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús (Hechos 19:9-10). Dice que todos los que habitaban en Asia, sin distinción de raza, oyeron la palabra del Señor.

Como a 193 kilómetros, aproximadamente, de ahí se encontraba otra ciudad llamada Colosas y en donde vivía un varón llamado Epafras, quien por visita de placer o negocios, visitó la ciudad de Efeso y oyó a Pablo predicar, probablemente en la escuela de Tiranno y se convirtió al Señor. Ahí también vivía otro varón pudiente, de Epafras no estamos seguros, lo más probable es que si tenía sus posesiones, en cambio de este otro sí, este varón se llamaba Filemon, es muy probable que, este también llegando a visitar a Efeso, sea por placer o, lo más seguro, por negocios, se encontró a Pablo en esa misma escuela. El asunto es que este otro, al conocer a Pablo también conoce el evangelio y se rinde al Salvador y le confiesa como su Señor. Este hombre, como todo ciudadano pudiente, tenía esclavos, el más famoso de sus esclavos es Onesimo.

Estos Epafras y Filemon y probablemente otros más, al convertirse de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero (1 Tesalonicenses 1:9), se entregaron por completo que iniciaron una obra en su ciudad, Colosas y en casa de Arquipo, otro compañero de estos, se reunía una asamblea de cristianos (Cp. Colosenses 1:7; Filemon 1:1-2; 4:17), este Arquipo, consideran los estudiosos, que, debido a su cercanía con Filemon y la amada hermana Apia (Filemon 1:1-2) probablemente era hijo de estos, o sea que, de ser así, Apia era esposa de este y madre de Arquipo. Dejamos fuera a Pablo del establecimiento de la asamblea y se sugiere que no fue él el fundador de la misma, porque algunos no habían visto su rostro, eso lo afirma Pablo en Colosenses 2:1 Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro. Sea como sea, pero por esa íntima comunión con Epafras y Filemon y sus respectivas familias, al menos conocemos de la cercanía de la familia de Filemon, Pablo se sentía como el padre espiritual de ellos, digo de la iglesia, y sus fundadores y por eso les escribe la epístola.

Años después…

Pablo se encontraba prisionero, probablemente en Roma, y se encuentra con un fugitivo, este es Onesimo, uno de los esclavos de Filemon quien había huído de su amo, sea porque le robó o lo traicionó, pero huyó de él y por alguna razón había caído preso. Lo que es cierto es que se encontró con Pablo en la prisión.

Usemos nuestra imaginación santificada. Este Onesimo acababa de escuchar predicar a Pablo y conmovido se le acerca:

ONESIMO: —"He, Señor predicador, disculpe usted, me puede explicar un poco más de esto de la justicia, del dominio propio y del juicio"— (CP. Hechos 24:25).
PABLO: —"Con mucho gusto"—.

Y le explica sobre Jesucristo y su necesidad de salvación y se convierte al Seňor Onesimo. Y se quedan charlando. Pasa el tiempo y Onesimo empieza a servirle al apóstol. En una ocasión, a punto de salir Onesimo.

PABLO: —¿Y de dónde eres, jovencito?—
ONESIMO: "Soy del Asia Menor, señor"
PABLO: "Sé más especifico, hijo".
ONESIMO: "Soy de Colosas, señor".
PABLO: "Oh, Colosas, yo tengo unos amigos cristianos ahí. ¿De quién eres?
ONESIMO: "Soy de mi amo Filemon".
PABLO: —rie— "Pero qué pequeño es el mundo, el también es mi convertido, le amo mucho, es mi amigo, por decirlo de algún modo él me debe favores."

Algunos exegetas afirman que muy probablemente Onesimo conocía a Pablo y que se le acerco para que mediar entre él y su amo, porque estaba en Roma y había huido de casa. Francamente es muy improbable eso, tampoco pienso que fue casualidad ese encuentro.

Y el apóstol Pablo, a pesar que Onesimo le era muy util para la obra, no lo retuvo para él y lo devuelve a su amo, confiando en el Señor, confiando en el caracter de Filemon, confiando en el amor de Dios que ha sido derramado sobre Filemon, sabiendo que Filemon actuará de la mejor manera.

Adentremenos, en el nombre del Señor Jesús, a tener nuestras meditaciones en la pequeña misiva de Pablo, la más pequeña en realidad de este insigne apóstol, pero llena de enseñanzas. Hagámolo bajo lo intitulado: UN RUEGO POR AMOR.

¿Me acompaña mi caro caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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