UN FUGITIVO QUE PERSIGUE
UN FUGITIVO QUE PERSIGUE
Continuación de nuestras tres entregas anteriores: LA BENDICIÓN DE LOS FUGITIVOS.
Nuestra meditación de hoy continuará en I Timoteo 6:11, dice nuestro texto:
«Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos» (1 Timoteo 6:11-12).
Demostramos que somos de Dios si, y solo si huimos de estas cosas que, podríamos resumir, se refiere a no conformarse a las sanas palabras y a la doctrina que es conforme a la piedad (V. 3) y seguimos los ideales que Dios ha puesto delante de nosotros.
Nos corresponde ahora considerar la palabra ‘sigue’. La palabra griega es dioko que puede traducirse como perseguir o proseguir a la meta, ir en pos, pero también es procurar, buscar ardientemente. Nos transmite la idea de un esfuerzo por alcanzar aquello que va adelante de nosotros hasta ponernos a la par, si no, nos deja. En Hebreos 12:14 vemos este mandato relacionado con la santidad y la paz, leemos: Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
Todo creyente en Cristo, especialmente los ministros, en lugar de malgastar el tiempo en los ideales del hombre viejo debe gastar toda sus energías, gastarse el mismo, con tal de conseguir los ideales que el Señor le ha puesto delante para seguir y conformarse a ellos.
Debe esforzarse en seguir la justicia, es decir, someterse a altas normas, las normas de Dios; la piedad es el amor y respeto a Dios y a todo lo que le concierne; perseguir la fe, puede referirse al conocimiento de la doctrina o a la confianza cotidiana en el Señor, pero esta viene siempre de su palabra; debe buscar con anhelo el amor, a Dios, a su Cristo, a su palabra, a sus hermanos y a los inconversos; debe proseguir también a la paciencia, aquella virtud que consiste en esperar aquello que tarda, puede ser paciencia en la pruebas, paciencia hasta la venida del Señor, aunque el Señor no retarda su promesa sino que a su tiempo la manifestará (II Pedro 3:9), solo estemos velando; perseguir con esfuerzo a la mansedumbre, mansedumbre ante su palabra (Santiago 1:21) o a la gentileza ante las demás personas; debe entregar todas sus fuerzas a la buena batalla, ocuparse en el ministerio, no acobardarse, no ser anónimo, no ser de la secreta – como dijo alguien respecto a cristianos que no se les ve el testimonio de cristianos-; y debe con esfuerzo máximo echar mano de la vida eterna, no se refiere a alcanzar la salvación, sino a hacer uso y ocuparse de todos los recursos que están a su alcance, relacionado a su salvación. Entre otras cosas mencionadas en otros pasajes.
Uf, tenemos mucho de que ocuparnos, así que no tenemos tiempo que perder, no nos debemos dar el lujo de pensar en tonteras.
El tiempo apremia, la ocupación es mucha, así que no hay tiempo que perder.
Qué dice, ¿caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.
Continuará Dios mediante.

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