TENIENDO LOS PIES SOBRE LA TIERRA – Parte 5
TENIENDO LOS PIES SOBRE LA TIERRA, 5
Continuación de la serie: EL HIJO DE CONSOLACIÓN
Bendiciones del Señor, queridos caminantes, démosle continuidad a nuestras meditaciones en torno a este aspecto en la vida de José o Bernabé cuyo nombre se traduce «el hijo de consolación». Para el efecto avancemos al versículo 15 de Hechos 14.
y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay.
Aquí tenemos la argumentación de los apóstoles a este populacho idolatra, literalmente lo que les gritaron con vehemencia. Nos da a entender el texto que los dos les dijeron, pero no es posible que los dos hayan hablado al mismo tiempo, eso hubiese sido un desorden, compárese el desorden que atacó Pablo en 1 Corintios 14:23-24, 27-32, si bien no sería el mismo asunto, pero, de haber caído en el supuesto, hubiese sido similar. Probablemente Pablo habló mayormente o los dos hablaron, y cuando uno hablaba e intervenía el otro en algún momento, pero el otro le daba la palabra a su compañero; pero dudo mucho que haya sido al mismo tiempo los dos. Lo que, más bien, nos parece indicar es que ambos estaban de acuerdo en lo que hablaban.
Consideremos su presentación:
1. Varones, no se dirigieron solamente a los del sexo masculino, la idolatría no es asunto de sexo, tanto hombres como mujeres pueden cometer este pecado. Es, más bien, una forma de introducir su discurso, hoy tal vez diríamos «señoras y señores» o, «amigos», o algo así. Sería como se aconseja en la oratoria, «conectar con su público».
2. Con esta forma de iniciar su discurso, los apóstoles, se identifican como seres normales, que comparten la misma naturaleza con ellos, para no ser vistos como superiores. Para una audiencia común, es horrible un orador que se presenta como el sabelotodo, o con una superioridad sobre los demás, a los pedantes, en lugar de que se les admire, se les desprecia, al menos, en secreto; y para la audiencia de los apóstoles era como motivarles a la admiración excesiva que ya les tenían, sería como alentarles a su idolatría.
3. Pero esta su presentación es para captar la atención de la multitud y, obtenida la misma, la redireccionarían a su mensaje, en este caso, hacia el Dios verdadero, creador del universo y alejarlos de la idolatría.
4. Note, además, que tiene un tono respetuoso, pero directo; reconocen la dignidad de sus oyentes, pero les hablan de su realidad que están alejados de Dios; generan empatía, pero les dicen lo que deben hacer; llaman la atención y se presentan como accesibles, como representantes de su Dios, pero no son ellos el centro de todo, es Dios quien recibirá a los que se arrepientan.
5. Se dirigen con gentileza y tratan de conectar con su audiencia, pero los espetan con firmeza; quieren quedar bien con su público, pero no son flojos con el mensaje; quieren ganar a las personas, pero no diluyen el mensaje, no lo comprometen, ni lo mezclan, ni hacen sincretismo, ni sacrifican el evangelio en el altar de lo políticamente correcto, por eso dicen: ¿Por qué haces esto?
No cabe duda que eran buenos oradores estos predicadores. Note que no dijeron «varones hermanos» o «varones israelitas», son solamente «varones», claro que estos paganos tienen dignidad y valor, pero necesitan el evangelio; sí hay diferencia en ellos, no son iguales, porque no comparten la misma nacionalidad (judíos – gentiles), ni la misma paternidad espiritual (creyentes- inconversos) solamente son varones. Si hubiesen usado el «varones hermanos», claramente sería entendido no en términos espirituales sino como miembros de la misma raza humana, de la misma descendencia de Adán, como en Hechos 17:26-29, pero no se usa el termino hermanos.
Consideremos la argumentación.
1. En su argumentación, los apóstoles se presentaron como humanos. Les dice: Nosotros también somos hombres, semejantes a vosotros. No hay ninguna razón para que les ofrezcan sacrificios como a Dios, no deben perder el tiempo en adorar a la criatura, deben ir directamente a Dios; esta práctica los llevó y los mantiene en su ruina (Romanos 1:19-31) y si no se escapan seguirán así hasta su condenación eterna (v. 32).
2. En su argumentación, los apóstoles, se presentaron como descendientes de Adán, dice: hombres semejantes a vosotros, u: «hombres, de igual condición que vosotros” (Biblia de Jerusalén). Pablo les entiende porque ha estado en esa misma condición, si no de idolatría, los judíos luego de ser exiliados de su tierra a Babilonia y Asiria aprendieron la lección y dejaron a los dioses paganos; pero si los entienden en su condición de perdidos, porque lo están, tanto todos los judíos como todos los gentiles, y, otrora, estuvieron Bernabé y Saulo como lo están los de Listra. Es que una sola sentencia había para Adán: el día que de él comieres, ciertamente morirás (Genesis 2:17). Por la revelación progresiva entendemos que se refería a la muerte espiritual, a la separación del hombre con Dios, a estar destituido de la gloria Dios; y, como consecuencia, paulatinamente experimentarían la muerte física (la separación del alma y el espíritu del cuerpo) pero, sobre todo, la muerte segunda o lago de fuego, a estar separado eternamente de Dios. Por eso les entienden. Los de Listra aún están en muerte espiritual y por eso son todo lo que son, idólatras y más.
3. En su argumentación, los apóstoles se presentan como heraldos del verdadero Dios, dice: que os anunciamos, en griego es euaggelizo, literalmente es “evangelizamos”, o “damos buenas nuevas”. Este mensaje no era solamente para los gentiles, sino que también para los judíos, ambos están perdidos, separados de la gloria de Dios, compare esta expresión con Hechos 13:32, un mensaje que dictaron a los judíos de Antioquía de Pisidia, entre otras cosas, les dijeron: Y nosotros también os anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres.
4. En su argumentación, los apóstoles hablaron de un cambio hacia lo seguro, les dicen: qué de estas vanidades os convietais al Dios vivo. Es decir, de sus ceremonias paganas, de sus ídolos que nada son (1 Corintios 8:4), que mantiene y ministran muerte, a Dios vivo y que da vida. La “vanidad” simboliza con frecuencia lo que es inútil, el vacío, la carencia de valor, andar por la vida descuidadamente y sin propósito, es andar con falta de certeza, en este caso del culto pagano, pero que está en la mente del inconversos y se refleja en su forma de vivir (cp. Efesios 4:17; 1 Pedro 1:18). En Dios si hay seguridad, plena certeza, propósito, valor, esperanza. Compare el contraste que el profeta Isaías presenta entre Dios, el Dios verdadero; y los demonios, los dioses de las naciones (léase Isaías 40:6-31; 41:18-29; 44:6-28).
5. En su argumentación, los apóstoles reconocen la autoridad de Dios a quien representan, les dice, quien hizo los cielos y la tierra. Dios, como el hacedor de todo y a los hombres mismos, se ha reservado para sí mismo las prerrogativas de cómo deben de vivir los hombres y, entre otras cosas que vienen después, les establece el arrepentimiento, la conversión, el volverse a Dios, como está escrito Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos (Hechos 17:30, cp. 23-29). Pero esta autoridad incluye Su juicio a todos los hombres, por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos (v. 31).
6. En su argumentación, los apóstoles reconocen la bondad de Aquel a quien representan, es el dador de toda buena dádiva. En la lluvia del Señor, en que haga salir su sol, su luna, en proveernos su oxígeno, etcétera, vemos la buena voluntad del Señor, que así como se renueva su ira todos los días en contra del impío (Salmo 7:11), así se renuevan sus misericordias también (Lamentaciones 3:22-23), pero la más grande manifestación de su buena voluntad para con los hijos de los hombres, la pregonó el ángel a los pastores en la anunciación del nacimiento del Mesías ¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! (Lucas 2:14), la confirmo el Señor Jesús en Juan 3:16: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna; y la predicaron los apóstoles, por ejemplo, Romanos 5:8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
Los paganos tenían una deidad para cada elemento, si el cielo, la tierra, el mar, pero todo eso es criatura. El conocimiento empírico es bueno, pero cuando prosigue su curso; El hombre es el malo, cuando en su conocimiento empírico no le da la gloria a Dios y se la atribuye a eso que conoció (Romanos 1:21-23). Aquí se nos ha descrito, y se lo proclamaron a estos paganos, que un solo Dios hizo todas las cosas y las dirige, las sostiene, están a su servicio para atendernos. Dios es creador de todo, incluyéndonos a los humanos, para su gloria y no para que vivamos a expensas de Él, el vivir separado de Él es la condenación. Esta realidad, que Dios es creador de todo, es el testimonio de las Escrituras de principio a fin (Compárese Genesis 1 con Apocalipsis 14:7).
De verdad, todos los hombres, salvados o no, deben alabar al Señor porque él es hacedor; pero los creyentes debemos hacerlo por motivo dobles, porque es nuestro hacedor (Salmo 100:1-3) y por el propósito de la redención, como está escrito: para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado (Efesios 1:6).
Continuará, Dios mediante.
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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