TENIENDO LOS PIES SOBRE LA TIERRA – Parte 4
TENIENDO LOS PIES SOBRE LA TIERRA, 4
Continuación de la serie: EL HIJO DE CONSOLACIÓN
Bendiciones del Señor, queridos caminantes, sean bienvenidos a este su humilde espacio de meditación de la Palabra de Dios, estamos considerando los Hechos del Espíritu Santo en la vida del hermano José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es, Hijo de consolación) (Hechos 4:36). Para el efecto, volvamos a leer en Hechos 14:14:
Cuando lo oyeron los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus ropas, y se lanzaron entre la multitud, dando voces
De verdad, insisto, qué bonito se siente cuando uno es tratado bien, cuando es recibido bien, con buena voluntad en algún lugar; a cambio de ser recibido con malas caras, sin buena voluntad, a pedradas. Ahora imagínese a un hombre mortal ser recibido, no con pedradas, sino como un dios y que le concedan las pleitesías como a un dios, hasta buscar adorarlo como a un dios, eso verdaderamente es una gran tentación hasta para los apóstoles, se lo aseguro.
Difícilmente aceptaríamos que para Bernabé y Pablo esto hubiese sido una tentación, personalmente creo que lo vencieron con facilidad, pero, también creo, que estuvieron en un gran peligro y que, por lo tanto, les era necesario tener los pies bien puestos sobre la tierra. No nos olvidemos que eran hombres como nosotros, simples mortales, salvados, pero no glorificados aun, como nosotros, tal cual Jacobo identificó a Elías, que era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras (Santiago 5:17), así eran ellos; de manera que sí, también debían de velar y orar para no caer en tentación, porque en ellos también el espíritu estaba dispuesto pero su carne era débil, también (cp. Mateo 26:41).
Nuestro texto de hoy nos informa sobre su reacción que consistió en dos acciones, estas son, a saber: 1) rasgaron sus ropas; y, 2) se lanzaron entre la multitud dando voces.
Dice el texto Los apóstoles. No cabe duda que se refiere a Bernabé y Pablo. Claro que eran apóstoles, tomando en cuenta el significado genérico de la palabra apóstol que es «enviado» y ellos habían sido enviados para esa misión, para la obra a que los he llamado, dijo el Espíritu Santo en Hechos 13:2. Bernabé no era apóstol a la usanza de los apóstoles del Cordero o del apostolado especial de Pablo, sino a esta misión, juntamente con Saulo o Pablo. Un equivalente de esta acepción de la palabra aposto es misioneros el día de hoy.
Volviendo a nuestras consideraciones, vemos que no solamente los llamaron como a sus dioses, sino que eran sinceros en sus apreciaciones; pero siempre eran culpables de la idolatría, la sinceridad en sus mentes y corazón no los disculpa de lo errado que esté su corazón, es por eso que debemos aprender a definir bien para decidir bien, es preciso tener la doctrina correcta para adorar correctamente. La doctrina no da la salvación, la salvación es de Jehová (Jonás 2:9) y Él la otorga solamente en Cristo (Hechos 4:11-12); pero todo salvado buscará la doctrina del Señor, como leemos en Juan 7:16-17, Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta. Así es que, sí eran sinceros en sus apreciaciones, pero eso no les hacía inocentes de su pecado, pues leemos que se empezaron a preparar, todo el populacho y sus líderes religiosos, pues leemos en el versículo 13 Y el sacerdote de Júpiter, cuyo templo estaba frente a la ciudad, trajo toros y guirnaldas delante de las puertas, y juntamente con la muchedumbre quería ofrecer sacrificios.
Probablemente no tenían bien claro los apóstoles de lo que hablaban estos en lengua lacónica (v. 11), pero entendieron más exactamente al ver todo su protocolo, como los preparativos para el sacrificio que pretendían ofrecerles, y vemos que los apóstoles a todos eso reaccionaron con recelo.
Dice que Rasgaron sus ropas. Esta era una manifestación propia de los judíos, una acción simbólica que indicaba una expresión de gran horror, de gran indignación, dolor, luto o arrepentimiento; era una manifestación externa del gran dolor emocional interno. Por ejemplo, en Mateo 26:65 el sumo sacerdote, no obstante, la prohibición expresa en Levítico 10:6 y 21:10, se rasgó sus vestiduras ante la supuesta blasfemia del Señor Jesucristo al hablar de su segunda venida con poder y gran gloria, comparándose con Yahweh, que es el que habrá de venir victorioso (Cp. Zacarías 14:1-4). El hecho es que rasgó sus vestiduras en señal de gran indignación; Jacob por duelo de la pérdida de su hijo José (Genesis 37:34); Josué y los ancianos por la derrota ante los de Hai (Josué 7:6); y los apóstoles como una indignación, un profundo pesar por la idolatría de los de Listra.
¿Entenderían los de Listra esta acción de rasgar sus vestiduras? Probablemente no lo hicieron, así como no entendieron el mensaje del evangelio que les habían dado antes de la sanidad del hombre cojo de nacimiento. En su refutación les dijeron Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay (v. 15). O sea que ellos les advirtieron de la idolatría e inmediatamente tuvieron oportunidad, los de Listra hicieron lo contrario que mandaba Dios por medio de sus mensajeros.
Entonces, por si no lo entendieron, los apóstoles Se lanzaron. Este término viene del vocablo griego eispedáo, que es saltar, brincar, lanzarse, correr al encuentro, es «lanzarse o precipitarse adentro» (VINE); es «entrar corriendo, entrar de un salto» (Diccionario Tuggy); Entonces ellos se lanzaron, se precipitaron, dieron un salto hacia el lugar en donde estaba reunida la muchedumbre, brincaron y al mismo tiempo dieron voces. Este término en griego es krazo que es «graznar como un cuervo» «gritar», «llamar a gritos», «prorrumpir en alta voz».
De verdad, Pablo y Bernabé sí que tenían los pies bien puestos sobre la tierra, para no haber aceptado la adoración que sinceramente les querían ofrecer los lugareños y evitarlo de manera tan clara y vehemente. Con la metafórica expresión, los pies sobre la tierra», quiero hacer referencia a la sensatez, a que eran personas que aceptaban su realidad de que son simples hombres mortales y que el único que es digno de ser adorado es el Señor.
Insisto con mis preguntas, ¿Cómo actuaríamos nosotros ante esta situación? Porque eso diría mucho de nosotros, de nuestro carácter, de lo que hay en nuestro corazón. Si Pablo y Bernabé aceptaban la adoración, hacían que los de Listra sean más idólatras, los estarían hundiendo más, pero ellos eran doblemente culpables, de ellos se descubriría que son egolatras. Le simplifico este asunto, ¿cómo actúa usted ante la adulación? No puedo precisar la cita exacta o si es alguna leyenda sobre Martín Lutero, pero se dice que, en una ocasión, después de predicar, alguien se le acercó a Martín Lutero y le dijo:
—»Qué bien ha predicado usted hoy, doctor Martín».
—A lo que él respondió: «Si, lo sé, también me lo acaba de decir satanás»; le repito mi ignorancia, no se la fuente de la cita, pero tal respuesta nos habla sobre la lucha interna entre el orgullo y la humildad, y cómo Satanás puede tentar incluso a los creyentes a través de halagos o autosatisfacción, y por eso es importante mantenernos enfocados en Dios, a la luz de la vida del Señor Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz (Filipenses 2:6-8) y no se dejó desviar por elogios o críticas externas, Satanás lo tentó con la autosatisfacción, con el orgullo y con la vanidad de este siglo (Mateo 4:1-10), pero salió vencedor. De verdad, la adulación, la alabanza personal y el orgullo es una gran tentación; sigue siendo el arma favorita de satanás, de la cual salió victorioso nuestro Salvador y también salieron airosos Bernabé y Pablo, dejándonos ejemplo. ¿Y usted y yo?
Continuará, Dios mediante.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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