SIENDO COMPAÑEROS EN LAS BUENAS, EN LAS MALAS Y EN LAS PEORES – Parte 3

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EN LAS BUENAS, EN LAS MALAS Y EN LAS PEORES, 3
Continuación de la serie: EL HIJO DE CONSOLACIÓN

Bendiciones del Señor amados hermanos en Cristo Jesús. Sigamos considerando la vida de Bernabé y, para el efecto, les invito a volver a leer en Hechos 14:4. La Biblia dice así:

Y la gente de la ciudad estaba dividida: unos estaban con los judíos, y otros con los apóstoles.

Dice que la gente de la ciudad estaba dividida. Pero esto ya lo había advertido el Señor, según leemos en Lucas 12:51-53. De verdad, es inconcebible que hayan padres que prefieran a sus hijos en condenación, sin Cristo, y su vida en desastre como evidencia de esa perdición, a que confiesen públicamente su sometimiento a Jesucristo como Señor; y viceversa, hijos que prefieran a sus padres esclavos en la borrachera, que sean adúlteros, golpeadores, abusadores, mentirosos, irresponsables y más, es grande la lista de pecados de los perdidos como evidencia de su corrupción y condenación; lo inaudito es que prefieren a los suyos, a quienes manifiestan amar, así y peores, pero no de Cristo. No estoy diciendo que los creyentes ya somos sin pecado, ni que ya no sufrimos el embiste de estos malos deseos que batallan contra el alma, pero sí ya podemos controlarlos, ya podemos dar batallas contra ellos, de tal manera que si cedemos a ellos, ya no pecamos como esclavos de ellos sino como libertos, como está escrito, Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras (1 Pedro 1:11-12); también ya tenemos a quien agradar (2 Timoteo 2:4); y ya tenemos un Poder que nos auxilia, el poder de la persona bendita del Espíritu Santo (Gálatas 5:17, cp. 2 Corintios 3:18).

Entonces estaban dividía la gente de la ciudad. Esta misma división se vio en Tesalónica, según leemos en Hechos 17:4, dice que los que creyeron se juntaron con Pablo y con Silas (Hechos17:4), la palabra griega para juntaron es proskelóo que es literalmente dar lote común a y figurativamente «asociarse con» (Diccionario Strong) y el diccionario Vine agrega, cito:

«lit: asignar por suerte (pros, a; kleros, suerte), dar en suerte» (…) «se unieron» o, «echaron su suerte junto con». El significado de la voz pasiva puede retenerse traduciendo, en el sentido más estricto del término, «fueron asignados»; esto es, por Dios, a Pablo y Silas, como seguidores o discípulos». Fin de la cita.

De manera que la palabra «se juntaron con» puede significar tanto que ellos echaron su suerte o se asociaron con los mensajeros del evangelio o que fueron asignados por Dios para que Pablo los discipulase en el evangelio de Dios, según Romanos 6:17 fuimos entregados por Dios a la Sana Doctrina.

Siguiendo con el orden de ideas de Hechos 14:4, es obvio pensar que no toda la ciudad estaba inmersa en la discusión, considero más bien que es una hipérbole de Lucas para indicar que el evangelio dio de que hablar, todos estaban inmersos en la discusión, tanto dentro como fuera del culto; y es obvio pensar también qué, en la práctica, la mayoría estaban del lado de los paganos, no obstante, el éxito que estaba teniendo el evangelio en esas ciudades. También debemos de reconocer que en los conversos a Cristo, la mayoría quizá procedían de la clase más pobre de la sociedad, como ocurrió con frecuencia en aquellos tiempos y aun hasta ahora, por ejemplo, Pablo reconoció con los corintios «no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles» (1 Corintios 1:26-28) y eran una minoría de personas nobles (Hechos 17:4); pero entre estas minorías de personas de clase noble, la mayoría eran mujeres, sean procedentes judías de la dispersión o de la gentilidad, podían ser mujeres independientes social y económicamente como Lidia (Hechos 16:14) o esposas de magistrados o que ocupaban espacios públicos, claro que estas mujeres pudieron influenciar en sus esposos con su conducta (1 Pedro 3:1-6) y ganarlos para Cristo. Pensar que la mayoría de esa ciudad eran creyentes en Cristo, sería tener una actitud muy triunfalista y sería tener un acercamiento erróneo al texto.

Y tenemos así una justificación para entender la hostilidad de los judíos incrédulos y de los paganos a los discípulos; si de estos que estaban con los apóstoles, hubiesen sido libertos y nobles y de estos, si la mayoría hubiesen sido hombres, en quienes recaía la toma de decisiones, no se habría suscitado la hostilidad al punto en que se dio, pues, leemos que, como había sucedido en Antioquía de Pisidia (Hechos 13:14,50), los principales hombres y mujeres de la ciudad estaban en contra de ellos. En el versículo 5 vemos quienes se pusieron de acuerdo para ir contra Bernabé y Pablo, leemos que fueron los judíos y los gentiles, juntamente con sus gobernantes Y su plan era se lanzaron a afrentarlos y apedrearlos. Veamos algo al respecto.

Los judíos, obviamente los de la diáspora, los judíos helenizados; aunque los que estaban en Jerusalén, al menos los sacerdotes, también fueron hostiles al Evangelio y a los evangélicos.

Los gentiles. En cuanto a estos no sabemos, a ciencia cierta, si estos gentiles eran los que se congregaban en la sinagoga, los llamados «piadosos» o «prosélitos», los que habían hecho su transición del paganismo al judaísmo; o si eran los gentiles paganos. Considero importante tener en claro esto para no comentar sobre un muñeco de paja y cometer la falacia. Es muy probable que sean los gentiles prosélitos del judaísmo, los que no creyeron, aunque en otras ocasiones los judíos se valieron de los gentiles paganos también, como en Tesalónica (17:5-8, 13). De ser así, pregunto, ¿qué tienen en común un judío con un gentil? ¿A caso no creían los judíos en una superioridad sobre los gentiles a punto de llamarlos «perrillos»? Entonces, se saciaron con los gentiles idolatras y paganos, pero, insisto, ¿qué tienen en común? Claro, el enemigo en común es Cristo y quienes le predican (Cp. Salmo 2). Escuchaba a un judío, practicante de la fe judía, que ataca mucho al cristianismo y pretende, dice él, desmentir al cristianismo, este decía: «La iglesia verdadera es el catolicismo y no los protestantes» entre otras cosas que decía denostando la fe protestante. Me pregunté, ¿Qué organización religiosa persiguieron a los judíos? ¿A quiénes se les enseña y motiva a orar más por Israel, pidiendo por la paz de Jerusen conforme al Salmo 122:6? Claro, sabemos las respuestas ¿y entonces? Es el mismo asunto, el enemigo de estos, el judaismo y el catolicismo romano papista mariano, es quien predique el evangelio para que las personas se salven, el judío primeramente y también el no judío. Y tenemos a otros oponentes, sus gobernantes.

Los gobernantes. Igualmente, respecto a estos gobernantes, no sabemos a qué gobernantes exactamente se refiere, si a sus principales de la sinagoga o a sus príncipes o magistrados de la ciudad, aunque también debemos de reconocer que también usaron, en otras ocasiones, a los magistrados de la ciudad (cp. 13:50). Aunque es muy probable que aquí también se refiera a los gobernantes de la sinagoga local de Iconio.
Dice que estos tres «se lanzaron». En griego la idea que se nos da es que tuvieron «un impulso violento», un «arranque», claro, pues era a «afrentarlos y apedrearlos»; o sea que «decidieron maltratar a Pablo y a Bernabé, y matarlos a pedradas» (Traducción Lenguaje Actual).

Como que el plan estaba muy bien elaborado, buscaban afrentarlos, primero; y luego, matarlos. Una afrenta es un acto o una expresión que ofende, humilla o deshonra a alguien, puede ser una ofensa verbal, un insulto o una acción que afecta el honor o la dignidad de una persona (ideas tomadas del diccionario de la lengua en línea), esto con el fin de que reaccionaran a dicha violencia hecha a su dignidad, ¿qué hubiese pasado si los predicadores se detenían de su actividad piadosa para responder a los insultos, sea solamente para defenderse o para insultar también? En el primer supuesto, se detenía también la predicación del evangelio; y, en el segundo supuesto, se ponía en duda la eficacia del evangelio en las vidas de las personas que lo recibían, entonces el evangelio no era mejor, sino igual a las demás religiones y filosofías. Y, al no funcionar esto, apedrearlos.

No cabe duda que sí, los judíos estaban tras este infame plan contra los apóstoles. El apedreamiento era el castigo judío por la blasfemia (Levitico 24:14-16); Saulo de Tarso había aplicado esto con los discípulos (Hechos 7:58) y los judíos mismos intentaron hacerlos con el Señor Jesús (Juan 10:31). Entonces a los apóstoles los estaban tratando de blasfemos por predicar el evangelio de la salvación, que conduce a la paz del hombre para con Dios.

Bendito sea el Señor, al menos ahí y en esa ocasión, solamente se quedó en sus planes, según leemos: habiéndolo sabido, huyeron a Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y a toda la región circunvecina. Alguien les informó, hubo fuga de información, evidentemente había algunos del lado de los apóstoles que tenían suficientes relaciones con el grupo adversario, y al darse cuenta del complot contra los apóstoles, les informaron que había «un conjunto de personas que se habían entrelazado en sus intenciones para conspirar o planear algo en común» contra los apóstoles, y entonces, les advirtieron (según la definición de la etimología de la palabra complot).

Me gusta la objetividad de Lucas al escribir, no nos presenta detalles de la forma en que huyeron, ni nos exagera de su fe, ni su valentía, ni nada, solamente nos dice, de manera simple y sencilla, que «huyeron», o «se escaparon» (Dios Habla Hoy). Esto no fue ningún acto de cobardía sino de prudencia, vieron que era innecesario el exponerse y exponer a los discípulos al peligro, hubiera sido imprudente y de necios el quedarse ante el peligro. Y el Señor ya había enseñado al respecto, según palabras registradas en Mateo 10:23. O sea que los misioneros solamente obedecieron.

En estas ciudades también tuvo éxito el evangelio, y Derbe aportó buenos consiervos para la predicación del evangelio, al menos para Pablo, de ahí eran Timoteo y Gayo (Hechos 16:1-2; 20:4). Dice que les dio tiempo de predicar también en «toda la región circunvecina». Es probable que Listra y Derbe hayan sido ciudades pequeñas y, por lo tanto, Pablo y Bernabé las evangelizaron en corto tiempo. No se nos informa de comunidades judías ahí, por lo tanto, de sinagoga alguna, no lo sabemos, lo que si nos informa Lucas es que «allí predicaban el evangelio* (v. 7).

Eran incansables estos nuestros hermanos, tenían tanta pasión por Cristo, amaban tanto a las almas perdidas, que bien haríamos en imitar su fe al ver el resultado de su conducta, según Hebreos 13:7.

Pero en Listra volvieron a sufrir violencia y también sacaron a relucir otro aspecto que la gracia de Dios logró en su carácter, que viene a ser de consuelo también, pero esto lo veremos en una próxima oportunidad cuando consideremos un aspecto más en la vida del hijo de consolación, a la que quedan todos invitados. Por el momento, quedémonos aquí y que el Señor bendiga sus palabras. Amén.

¿Caminamos caminante?

Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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