SIENDO COMPAÑEROS EN LAS BUENAS, EN LAS MALAS Y EN LAS PEORES – Parte 2

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SIENDO COMPAÑEROS EN LAS BUENAS, EN LAS MALAS Y EN LAS PEORES, 2
Continuación de la serie: EL HIJO DE CONSOLACIÓN

Bendiciones del Señor querida familia en Cristo Jesús, en el nombre del Señor Jesucristo les doy la bienvenida a este su humilde espacio de meditación de la Palabra de Dios.
Les invito a que abramos nuestras Escrituras, siempre en Hechos 14:4 para considerar un aspecto más en la vida de «el hijo de consolación». Leamos las Santas palabras de Dios:

Y la gente de la ciudad estaba dividida: unos estaban con los judíos, y otros con los apóstoles.

Me gustan las resoluciones, Jonathan Edwards se dice que llegó a tener setenta resoluciones; Pablo también tuvo muchas resoluciones y aquí, en el versículo 3, conjuntamente con Bernabé toman una resolución, según leemos, Por tanto, se detuvieron allí mucho tiempo, hablando con denuedo, confiados en el Señor, el cual daba testimonio a la palabra de su gracia, concediendo que se hiciesen por las manos de ellos señales y prodigios. Dice, «por tanto», un por tanto es la conclusión o la resolución de una o varias consideraciones previas. Es la consecuencia lógica de un razonamiento. Y, en el caso de nuestro dúo dinámico, la resolución que tomaron fue el de detenerse ahí en Iconio, no un día sino «mucho tiempo». Es importante resaltar esta resolución porque no la tomaron en un tiempo de solaz, de vacaciones ministeriales (entiendo que no existe tal cosa), en una época de paz para los cristianos ante sus antagonistas judíos, por ahora; sino que fue en tiempo de mucha turbulencia, para alzar vuelo; en medio de un camino escabroso, para ser peregrino; en medio de mucha oposición, para ser predicador del evangelio; y fue a razón de que los judíos que no creían excitaron y corrompieron los ánimos de los gentiles contra los hermanos (v. 2); y, entonces, prolongaron su estadía en dicha ciudad para la predicación del evangelio.

No sabemos qué exactamente significa la expresión «mucho tiempo», puede ser semanas, meses y años, lo que importa es el enfoque principal que hicieron durante ese tiempo, en medio de la oposición, dice Lucas que se dedicaron a predicar el evangelio. No encuentro otra expresión que elogie esta abnegada actitud de estos insignes siervos de Cristo, que ser «varón esforzado y valiente».

Vea el equilibrio que tenían estos santos varones de Dios, dice que ellos hablaban con denuedo, pero al mismo tiempo confiaban en Dios. Sabían lo que ellos debían hacer, predicar; y lo que Dios haría con esa palabra, influir en los corazones de los hombres (esta es una acepción de la palabra gracia); ellos sabían que tenían que predicar el evangelio y que Dios lo haría prosperar, como está escrito: Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié (Isaías 55:10-11); el mismo equilibrio notamos en Colosenses 1:29 para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí; y en 1 Corintios 15:10 Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo. Son dos los principios que aprendemos en esto, a saber, diligencia y dependencia, que no es más que esfuerzo y descanso; esfuerzo en hacer la obra del ministerio, y descanso en que Dios hará su parte, como cantamos de Abraham Fernández:

«Sembraré la simiente preciosa,
el glorioso evangelio de amor,
sembrare, sembrare mientras viva,
dejaré el resultado al Señor».

La dinámica de los misioneros era como sigue: los apóstoles estaban hablando con denuedo y al mismo tiempo confiando, el Señor respaldando, pero ellos seguían activando. O sea que esa confianza no es pasiva sino activa; es tener confianza haciendo con entusiasmo lo que debían de hacer. Pero además el Señor honraba ese esfuerzo y confianza con que se presentaban al Señor con diligencia, presentando el evangelio a los perdidos con diligencia. Es que ese denuedo estaba íntimamente relacionado con los milagros y otras señales y maravillas que hacían en el nombre de Jesucristo, dice el texto, «el cual daba testimonio»; es decir, el Señor daba testimonio de Su palabra dicha por estos varones suyos. O sea que el Señor capacitó a Pablo y a Bernabé para que hicieran maravillas y así demostró que los apóstoles eran sus mensajeros y hablaban Su verdad, su evangelio, sus buenas nuevas de salvación. Los milagros tienen la función de autenticar la palabra predicada, nunca es para que se pavonée el predicador en su tarima, sino para autenticar el mensaje del mensajero, ya hablaremos un poco más al respecto.

La palabra de su gracia, se refiere al mensaje acerca de la gracia salvadora de Dios, las buenas nuevas del Evangelio, el evangelio se llama «evangelio de Jesucristo, el Hijo de Dios» (Marcos 1:1); «el evangelio del Reino» (v. 14); o «el evangelio de Jesús» (Hechos 8:35); «el evangelio de la paz por medio de Jesucristo» (10:36); «el evangelio del Señor Jesús» (11:20); «el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres» (los patriarcas de Israel, 13:32); «el evangelio de Jesús y la resurrección» (17:18); «el evangelio de la gracia de Dios» (20:24); «el evangelio de Dios» (Romanos 1:1); o «el evangelio de su Hijo» (v. 9); o solamente «el evangelio» (v. 15); «el poder de Dios» (v. 16); «mi evangelio» (2:16); «el evangelio de Cristo» (15:20); «nuestro evangelio» (2 Corintios 4:3); «el evangelio de vuestra salvación» (Efesios 1:13); «el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo» (3:8); «el evangelio de la paz» (6:15); «el evangelio de nuestro Señor Jesúscristo» (2 Tesalonicenses 1:18); o, «el evangelio para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo»
(2:14); también es «el glorioso evangelio del Dios bendito» (1 Timoteo 1:11).

Vemos, como resumen, que hay un evangelio del Reino (Mateo 4:23), como el que se enfatiza en los evangelio y parte de Hechos; un evangelio de la gracia, como el que se enfatiza también en Hechos y las epístolas; y un evangelio eterno, como el que se enfatiza en apocalipsiis (Apoclaipsis 14:6); si bien tal vez podría haber diferencia, sea en énfasis y contexto, pero son etiquetas para un mismo evangelio, las buenas noticias de salvación, es que todo está conectado como parte de la salvación de Dios para el hombre. Hay un solo evangelio, no son muchos. Lo que debemos de procurar es no predicar «otro evangelio», que es el evangelio pervertido, como está escrito: No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo (Gálatas 1:7 cp. 6-9). Todo, entonces, se refiere al favor inmerecido de Dios (que es otra acepción de la palabra gracia) para salvación a todos los hombres, al judío primeramente y también al griego (Romanos 1:16; 5:1-2; Efesios 2:5-9).

Y la manera en que se autenticaba el mensaje era con «señales y prodigios». Estas no tenían el propósito de servir de base para la fe, para esto es la palabra de Dios, como está escrito: Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios (Romanos 10:17); pero no eran de poca importancia, pues era como evidencia de la fe, era lo que seguía a la predicación, era el testimonio de Dios a Su mensaje y a Su mensajero. Considere los siguientes pasajes: Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán, también,

Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén (Marcos 16:17-18, 20), dice que «seguirán», no iban adelante de los mensajeros sino seguían a los mensajeros, también que ellos predicaron y el Señor les ayudaba y confirmaba la palabra con las señales; en Hebreos 2:3-4 leemos que servían como testimonio de Dios a los mensajeros y su mensaje, según leemos: ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad. Ahora bien, tanto en Hebreos como en nuestro pasaje de Hechos 14:3, no se especifica cuáles fueron esas señales y prodigios, y también los diversos milagros, sino que solamente se nos indica la función que tenían las mismas que fue confirmada por ellos, los que oyeron, los discípulos y «testificando Dios juntamente con ellos» o «el Señor, el cual daba testimonio a la palabra de su gracia». Wilian Macdonal comenta sobre Hechos 14:3 respecto a las señales y milagros, cito:

«Aunque sabían que se avecinaban problemas, los predicadores se quedaron, hablando con denuedo, confiados en el Señor, que confirmaba la naturaleza divina del mensaje dándoles poder para llevar a cabo señales y prodigios. Señales y prodigios son dos palabras diferentes para denotar milagros. La palabra «señal» significa simplemente que el milagro nos da una lección, mientras que la palabra «prodigio» sugiere que el milagro crea una sensación de maravilla» (fin de la cita).

Y esto hizo que hubiese reacciones, Y la gente de la ciudad estaba dividida: unos estaban con los judíos, y otros con los apóstoles.

Aplico. Los hombres en esta vida siempre van a estar divididos en solamente dos clases, no es ricos y pobres, ni blancos y negros, ni mucho menos hombres y mujeres, ni los de izquierda y ni los de la derecha, sino simplemente entre los salvos y los perdidos, los que son de Cristo y los antagonistas de Cristo, los que recogen y los que desparraman (cp. Lucas 11:23); los caminantes que van a la Patria Celestial o los vagos que están y van a la condenación eterna. ¿En cuál está usted? Como cantamos con aquel viejo coro:

«Una sola puerta hay más son sus lados dos. Adentro y afuera, ¿En cuál lado estas?»
_»Una sola puerta hay más son sus lados dos, yo estoy adentro y tú, ¿Dónde estás?
Yo estoy adentro y tú, ¿Dónde estás?»_ (autor desconocido).

Continuará, Dios mediante.

¿Caminamos caminante?

Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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