SALVADO, PERO NO PERFECCIONADO, 2

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SALVADO, PERO NO PERFECCIONADO, 2

Continuación de la serie: EL HIJO DE CONSOLACIÓN

  Bendiciones del Señor querida familia en Cristo. Vamos a continuar a considerar la vida del hermano Bernabé y hemos llegado a un suceso en su vida que he denominado que fue una actitud que tomó «a pesar de la gracia de Dios». En Gálatas 2:13 leemos:

Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos.

  La actitud de Bernabé y otros cristianos de renombre, quiero decir, de influencia en la iglesia del primer siglo, Pablo la denomina como una simulación y también, que es lo mismo, como hipocresía. La palabra griega para simulación es sunupokrínomai que significa «actuar hipócritamente en convenio con» (Biblia Yahveh). De hecho, la palabra simulación en el diccionario de la lengua significa fingir o aparentar algo que no es real, es presentar una apariencia falsa para ocultar la verdad o para dar una impresión distinta de lo que en realidad pasa. Y la palabra para hipocresía es jupokrisis, que es actuar bajo una parte fingida, engaño, hipocresía (obra citada). Según el diccionario de la lengua es fingir cualidades, sentimientos, creencias que en realidad no se tienen. De hecho, jupokrisis era una palabra que se usaba para describir a los actores del teatro, los cuales se ponían una máscara para representar a sus distintos personajes, actuando conforme el papel que les correspondía actuar en ese momento.

  Estas palabras en el contexto de Gálatas, es porque Pablo acusa a Pedro, a Bernabé y a otros cristianos más, que no se nos informa quienes eran, por su actitud ante los cristianos gentiles por temor de los de Jacobo. Esta acusación quiere decir que actuaban de una manera falsa, que fingían que estaban de acuerdo con la libertad de los gentiles, que no los obligaban a judaizarse, que tenían comunión plena, pero en la práctica se apartaba de ellos, dice el texto de Pedro, porque tenía miedo de los de la circuncisión (v.12).

  Entonces era una simulación o, que es lo mismo, una actitud hipócrita consciente, supina, porque sabían cuál es la verdad al respecto, pero actuaban de manera contraria de esa verdad a propósito y esto para agradar a otros o evitar conflictos con estos (cp. 1:10).

  O sea que sí era algo grave. Es más, considero que corrían el riesgo que de no arrepentirse encuadrasen en el anatema mencionado en 1:6-9, pero gracias al Señor, según vemos en las Escrituras, el Señor nunca deja a uno de los suyos caído.

  ¿Cómo se originó todo? Leemos en el versículo 11: Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. Claramente los eventos de los versículos 1 al 10 son diferentes a los que se relatan en 11-13 y cuya represión se extiende hasta el versículo 21; pero aquellos versículos agravan la actitud mencionada en estos últimos.

  El evento de los versículos primeros se refiere al concilio de Jerusalén, cuando Pablo, Bernabe y Tito fueron a Jerusalén y en donde Pablo expuso su evangelio en privado a los apóstoles y ahí defendieron, los involucrados aquí por nombre, el Evangelio de la sola fide, a saber, Pablo y Bernabé, de parte de la iglesia en Antioquia; y Pedro y Jacobo de la de Jerusalén, y esto ante los fariseos que habían creído quienes decían que Es necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés, en resumen, querían que dejaran de ser cristianos al judaizarlos (Hechos 15:5), esto fue en Jerusalén; en cambio el evento de los versículos 11 en adelante tiene que ver en la iglesia en Antioquía, cuando el apóstol Pedro fue a visitarles.

  Francamente no sabemos cuánto tiempo pasó entre el evento en Jerusalén y la visita de Pedro, el orden en que Pablo lo presenta aquí parece ser que fue después del concilio en Jerusalén y, de ser así, su actuar fue a pesar de lo acordado entre los apóstoles, ancianos y la asamblea bajo la guianza del Espíritu Santo.

  Armemos un poco más el cuadro incluyendo a Bernabé. No nos olvidemos que Antioquia era la asamblea local de Pablo y Bernabé a la que rendían cuentas, era su asamblea a donde siempre volvían después de alguna misión, entonces es fácil suponer que Pedro llegó con los otros judíos (si eran hermanos o falsos hermanos como los del versículo 4, no se nos informa) y Bernabé no iba como compañero de Pedro, sino que estaba juntamente con Pablo ministrando en Antioquia. No hay algo que relacione a Bernabé que se haya ido a Jerusalén y que ahí haya aprendido algo diferente de lo que habían predicado, defendido y sufrido en varios lugares junto con Pablo. De hecho, después del concilio se fue con Pablo, junto con Judas y Silas y permanecieron en Antioquia (Hechos 15:32 y 35).

   Apliquemos lo visto hasta ahora. Esto nos hace recordar cuán cambiantes somos los seres humanos y aun los nacidos de nuevo; sí, los nacidos de nuevo no somos inmunes al engaño y a la fluctuación.

  Que los seres humanos somos, por naturaleza, cambiantes, es evidente, no necesito esforzarme mucho para demostrarlo. Nuestras convicciones, comportamientos y relaciones pueden verse influidas por el entorno, sea por la presión social —el mundo—, o por nuestras emociones —sentimientos, pensamientos, temores— y por nuestro entorno espiritual —otros hermanos y, ¡cuidado!, por los falsos hermanos introducidos a escondidas (v. 4). De manera que esta realidad no nos excluye pues, aunque hemos sido regenerados por la fe en Cristo, seguimos luchando con nuestra naturaleza caída, y Bernabé también nos representa en esto, por eso decía, esto es algo a pesar de la gracia de Dios en él. Bendito sea el Señor que la salvación depende de Su fidelidad, es por amor a su Nombre (Ezequiel 20:44; 2 Timoteo 2:13) y no por la nuestra, que tampoco significa que no requiera arrepentimiento, vigilancia y perseverancia de parte nuestra.

  En nuestro pasaje, Pablo narra cómo Pedro actuaba con libertad entre los gentiles, comiendo con ellos, hasta que llegaron ciertos judíos enviados por Jacobo. Temiendo a los de la circuncisión, Pedro se apartó de los gentiles, arrastrando con su hipocresía a otros, incluso a Bernabé.

  Pablo se sorprende pues leemos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos (Gálatas 2:13); y nosotros también nos sorprendemos, aunque nuestras conciencias nos acusen de las veces en que hemos fluctuado también. El asombro es porque Bernabé había sido un defensor del evangelio de la gracia para los gentiles, a decir de los Reformadores, de la sola fide y luchó a la par de Pablo, no solamente para los creyentes gentiles del primer siglo sino hasta para los de estos tiempos, como está escrito: a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros (v. 5); y no solamente cuando se dio la discusión del tema en Anquiquía (Hechos 15:1-2), sino que también en el concilio en Jerusalén estuvo del lado de las Escrituras (Cp. Hechos 15:15-17; Amos 9:11), entendiendo en las Escrituras, por el Espíritu Santo, que se refería a la inclusión de los gentiles por gracia sin las obras de la ley.

  No obstante, Pablo veía a su compañero, este paladín del evangelio por gracia sin necesidad de las obras de condignus (del latín merecido, justo), que está cediendo a la presión, no sabemos por qué exactamente sino solamente de Pedro se nos dice «por miedo», en cambio de él no sabemos, actuando de manera simulada e hipócrita (v. 13), copiándole a Pedro en algo negativo contrario a la disposición del Espíritu Santo, y contradiciendo lo que había enseñado, defendido y por lo que había sufrido otrora.

  Antes de levantar su dedo y señalar a Bernabé, ni para acusar y ni para justificar, entendamos algunas cosas:

1. Entendamos que nadie está exento de fallar ni titubear. No importa su edad espiritual, ni su madurez. Claro que es más notorio en uno que es maduro y de influencia en la asamblea. De hecho, notamos que Pablo no siguió la regla de Mateo 18:15 «repréndele estando tu y él solos, ¿por qué? Simplemente porque el error doctrinal fue en público y cometido por algunos de influencia, al menos Pedro y Bernabé, «los otros judíos» que acompañaban a Pedro probablemente también eran de influencia. Mientras de más influencia es el hechor así debe ser la represión para que los demás también teman (1 Timoteo 5:20). Lo que me interesa resaltar ahora es que no importa su madurez espiritual, corre ese riesgo… O corremos, por lo tanto, debemos de velar también como los demás, o más.

2. Algunas veces va a ser por la presión del entorno. Eso hace imperativo que nuestras convicciones estén siendo revisadas siempre por la verdad, entendiendo la verdad como lo que dijo el Señor yo soy la verdad» y *tu palabra es verdad, y que está en consonancia con lo dicho por Pablo la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, conforme a la verdad que está en Jesús (Cp. Juan 14:6; 17:17; Efesios 1:13; 4:21); es decir, por las Sagradas Escrituras que todas ellas dan testimonio de mí, dijo el Señor Jesús (Juan 5:39). O sea que, el temor al rechazo de la mayoría, sea social o religioso puede llevarnos a actuar en contra de nuestras convicciones. Pablo dijo: Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados? (2 Corintios 13:5).

3. Por lo tanto, es necesario velar y ser constantes con humildad. ¿Y qué tiene que ver la humildad en todo esto? Porque cuando consideramos que a nosotros no nos va a pasar, que cualquiera puede tambalear, pero nosotros no, es cuando estamos en más peligro que en cualquier momento. Así como el diablo es más peligro cuando nos está sonriendo que cuando anda cual león rugiente al rededor nuestro; así es más peligroso nuestro carácter cuando tenemos autoconfianza, siempre debemos de depender del Señor y del poder de su fuerza, por eso necesitamos de la armadura que él nos ha provisto (Efesios 6: 10-18).

4. Ser cristiano no significa perfección. La idea no es perfección sino lucha; no es perfección sino progreso; no es perfección sino permanencia, y alinear constantemente nuestras acciones con nuestras convicciones, y estas, a Su palabra.

5. La amorosa corrección de hermanos sabios es necesaria. Me complace presentar este inciso. El sabio dijo en Proverbios 27:17 Hierro con hierro se aguza; y así el hombre aguza el rostro de su amigo. Pablo lo hizo por amor a sus compañeros, Pedro, Bernabé, los otros judíos y la iglesia, pero también lo hizo por él también, porque Quien cuida la higuera comerá su fruto, y el que mira por los intereses de su señor, tendrá honra (v. 18) y además, porque, dijo el Predicador en Eclesiastés 4:9-10, Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. Pablo confrontó a Pedro e indirectamente a Bernabé y los otros judíos y a nosotros hasta el día de hoy, para que nos cuidemos de no desviarnos y a quienes se han desviado ser corregidos, para preservar la integridad del evangelio y así garantizar que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros (v. 5). Pero nosotros lo hacemos por nosotros mismos porque más adelante necesitaremos quien nos aliente a nosotros también. Si tropiezo quiero ser restaurado bíblicamente, por lo tanto, debo restaurar bíblicamente también a otros.

6. Los verdaderos amigos corrigen. Y lo hacen, aunque saben que nos va a doler, no lo hacen a pesar de que nos aman sino precisamente porque nos aman, pues está escrito: Mejor es reprensión manifiesta Que amor oculto. Fieles son las heridas del que ama; pero importunos los besos del que aborrece (Proverbios 27:5-6).

7. Al final, ahí se manifiestan los que son aprobados. Pablo señaló que a los que a Dios aman todas las cosas les ayudan a bien (Romanos 8:28), entonces esto ayudaría a bien al testimonio de la iglesia. Alguien dirá: ¿Cómo puede ayudar a bien esto en Pedro y Bernabé que fue arrastrado? ¿A caso no es un acto bochornoso en un apóstol? Sí, aun a pesar del acto bochornoso, ayuda a bien, por al menos dos cosas a) Se evidencia que en la iglesia hay disciplina y aun sea uno de los predicadores más influyentes del primer siglo; y, b) que sí eran aprobados estos dos varones, dice Pablo en 1 Corintios 11:19: Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados.

  En resumen, este episodio en la vida de Bernabé, de Pedro y los otros judíos, es un recordatorio para nosotros hoy que somos débiles, que corremos peligro y que, por lo tanto, debemos de mantenernos despiertos; pero también que siempre habrá un cristiano, un compañero nuestro, un caminante, que en ese momento esté firme, que nos habrá de hacer volver con su corrección y que eso es parte de la gracia de Dios que vino para quedarse con nosotros para ayudarnos, como está escrito: No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas; porque buena cosa es afirmar el corazón con la gracia, no con aprovecharon viandas, que nunca  a los que se han ocupado de ellas (Hebreos 13:9).

  ¿Ve la importancia de permanecer en Cristo? Es que somos muy vulnerables. ¿Ve la importancia de tener bien en claro su escala de gente prioritaria? Como dijo Pablo: Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo (Gálatas 1:10). ¿Ve la importancia de nuestra vida en comunidad y el rodearnos de amigos y hermanos sanos y fuertes en la fe? La vida de santidad y su progreso y/o permanencia, incluye esto (2 Corintios 3:18).

  Continuará, Dios mediante.

  ¿Caminamos caminante?  Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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