PROVEYENDO SEGUNDAS OPORTUNIDADES – Parte 1

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PROVEYENDO SEGUNDAS OPORTUNIDADES

Continuación de la serie: EL HIJO DE CONSOLACIÓN

  Bendiciones del Señor amada familia en Cristo Jesús, sean bienvenidos a este su humilde espacio en donde meditamos la palabra de Dios. Avanzamos un poco más para considerar un aspecto más que la gracia de Dios logró en la vida de nuestro hermano José. Esta vez avanzamos a Hechos 15:36-39, en donde leemos la Palabra de Dios:

Después de algunos días, Pablo dijo a Bernabé: Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor, para ver cómo están. Y Bernabé quería que llevasen consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos; pero a Pablo no le parecía bien llevar consigo al que se había apartado de ellos desde Panfilia, y no había ido con ellos a la obra. Y hubo tal desacuerdo entre ellos, que se separaron el uno del otro; Bernabé, tomando a Marcos, navegó a Chipre

   Nos corresponde llegar a un aspecto que no quisiéramos que se hubiese suscitado o que no estuviese registrado, debido a que se dio entre dos personajes a quienes admiramos y les reconocemos que tuvieron influencia en la iglesia y aun hasta hoy, sucedió entre estos insignes siervos de Dios, y menos nos gustaría de ser nosotros los protagonistas. Es que habla de nuestro personaje, el hijo de consolación, y lo involucra en un desacuerdo con su compañero de milicia de larga data y de separación con el mismo.

  Esto inició como un asunto de dos puntos de vista, pero, creció tanto el conflicto, que no se pudo controlar y en un punto álgido del desacuerdo, se separaron. Al consultar bibliaya.com vemos que la palabra griega para desacuerdo es paroxusmus (o paroxysmós) que es una palabra neutra, no es ni buena ni mala, lo que determina si es bueno o malo es el contexto en que se usa, dice que significa «incitación (al bien), o disputa (en ira), desacuerdo, estimular»; o «discrepancia acalorada» (Tuggy), de esta palabra viene nuestro vocablo en español paroxismo que es un estallido emocional, crisis intensa, en medicina se usa el término para hablar de «un aumento súbito y violento de los síntomas de una enfermedad, como fiebre o dolor», a propósito, no nos olvidemos que quien hace uso del término es Lucas, el médico amado, o sea que usó el término alguien que podía conocer su uso en la medicina. Y para afirmar que se separaron es apochorízomai que es «rasgar reflexivamente separar, desvanecerse», separarse, apartarse, distanciarse de alguien.

  Cuando Lucas dice «tal», indica intensidad, equivale a «tan grande, tan fuerte» y con su uso introduce el resultado que sigue. En Juan 3:16 dice que de tal manera amo Dios al mundo; es decir, una manera nunca antes vista, tan grande, tan intensa que lo llevó al extremo. Así es el uso aquí en este pasaje, denota intensidad.

  Le decía que de ser nosotros los protagonistas, al menos yo, no quisiera que se hubiese dado ese suceso y, puesto que se dio, que no se sepa. Dentro de las cosas de las que me arrepiento es el de discutir con alguien y más con hermanos en la fe. Por eso es preciso andar siempre con pies de plomo ante todos los pecados y este, no debe ser la excepción.

  Como creyentes, está bien tener ataques de ira —eso nos hace humanos, en estado caído, pero humanos— pero no debemos caer en pecado (Efesios 4:26); está bien estar en desacuerdo, es más, vamos a ponernos de acuerdo al menos en que estamos en desacuerdo, pero no vamos a dividirnos, menos a maldecirnos recíprocamente. Entiendo que Pablo y Bernabé no llegaron a anatemizarse, eso sería sectario, pero nosotros sí que lo hemos hecho, constantemente caemos en esas actitudes nefastas que traen las divisiones y separaciones y hasta a desconocernos. Ahí vemos a la iglesia católica Ortodoxa anatemizando a los católicos Romanos y estos devolviendo las anatemizaciones a los otros. Probablemente tampoco utilizamos el término «anatema» para referirnos a algún hermano, pero sí otros equivalentes. Le negamos la salvación a cierto grupo aun a similares nuestros en culto, que tal o cual es un hereje, o un apóstata y aun a pesar que se mantienen en la ordoxia cristiana y no la nieguen. Un término muy preferido en nuestro círculo es «los divisionistas» o «los de la división», parece que dijéramos «¡fuera de nosotros no hay salvación, no hay verdad, no hay orden!» eso es precisamente tener un espíritu sectario.

   He tomado como ocasión ese suceso, sé que Pablo y Bernabé, no llegaron a tratarse como muchos grupos cristianos se tratan denostándose entre sí, ya atenderemos lo esencial de esta discusión, pero mi exhortación es a no dividir, ni menospreciar, o escrachar a alguien del Cuerpo de Cristo por miniedades o singularidades, por cosas de poca monta. A que valoremos la unidad que tenemos en Cristo, que ya está, que no es nuestra y ni la creamos nosotros, sino que solamente la guardamos, como está escrito: solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz (Efesios 4:3); la unidad de la iglesia debe prevalecer a nuestros intereses personales, insisto, por asuntos personales pues, obviamente, es sin sacrificar la doctrina que, de ser así, precisamente afectaríamos esa unidad.

  En este pasaje vimos un conflicto, dos líderes sumamente importantes dentro de la iglesia primitiva, que dieron batallas al reino de las tinieblas. Según el contexto el desacuerdo surgió porque Bernabé quería que se llevaran a Juan Marcos en el nuevo viaje misionero que programaban apenas, pero Pablo se oponía debido a que Marcos los había abandonado anteriormente (cp. Hechos 13:13).

    De esto podemos aprender algo:

1. Que incluso entre líderes espirituales puede haber desacuerdos; y,

2. Que las diferencias no siempre significan enemistad eterna, pues más adelante Pablo menciona a Bernabé y a Juan Marcos de forma positiva.

3. Entre otras cosas que veremos más adelante.

  Tendremos nuestros propios criterios, pero debemos de tener cuidado de no afectar el testimonio. Desde el punto de vista humano, esto sí es una mancha negra para ambos, por ser líderes y de influencia amplia. Cómo se regocijarían los fariseos judaizantes, los líderes de religiones paganas; y los demonios, no digamos, al ver a estos dos varones de Dios, dos paladines del evangelio, discutiendo entre sí y separándose.

  Aunque en un sentido más amplio puede ser algo para aprender, para su crecimiento tanto para los involucrados —Pablo y Bernabe— como para nosotros, no hago apología de conflictos y divisiones con esto, pero podemos hacer un equilibrio en esto, por ejemplo, en que la Biblia es honesta pues no esconde los errores de sus personajes y eso le da credibilidad, pues no es una novela en donde sus personajes «vivieron felices para siempre». Ellas, las Escrituras, nos recuerdan siempre que el humano está caído, por lo tanto, imperfecto, y en esta categoría están incluso los que llamamos «grandes» siervos de Dios y que, por lo tanto, necesitamos de la intervención de Dios, El Perfecto, para corregirnos hasta llegar a la perfección.

   Insisto, no es una oda ni justificación a las divisiones y conflictos que se pueden suscitar dentro de la asamblea, so pretexto de que somos humanos, imperfectos aun, salvados, pero no glorificados. Debemos de velar por nuestro testimonio siempre.

  Continuará, Dios mediante.

¿Caminamos caminante?

  Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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