Principios de economía
LA HERENCIA DE UN PADRE PIADOSO: PRINCIPIOS DE ECONOMÍA
Continuación de nuestra serie: SAETAS EN MANOS DE VALIENTES
Entendemos por Economía o Ciencias Económicas a la ciencia social que estudia las leyes y principios que rigen la actividad económica, la producción, distribución y consumo de bienes y servicios, incluyendo los modelos y sistemas en que se llevan a cabo esas actividades económicas. No le estoy motivando, como requisito a ser padre, a que estudie Economía de manera formal, si puede hacerlo por ser una de sus metas mientras dure su peregrinar, ¡ándale!
Todos hacemos una actividad económica, todos tenemos una relación comercial. Unos de un lado que se llama comerciantes, negociante empresario u otro nombre más rimbombante, tal vez, pero que hace lo mismo ofrecer un producto, bienes o servicios; y, del otro lado, habemos muchos que se llaman consumidor. Entre los negociantes hay una categoría también que es necesario atender y educar al respecto: el dueño y el trabajador. Veamos las Escrituras:
«El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad».
(Efesios 4:28)
Sea donde sea que esté, como dueño de la empresa o como empleado, este mandato sigue en pie para nosotros, a saber, trabaje. La palabra griega para trabajar nos da la idea de sentir fatiga debido al trabajo duro. La ética en el trabajo de un cristiano es el de ser trabajador, el del trabajo duro. El cristiano debe ser el más trabajador de sus compañeros porque su Padre celestial es trabajador y su Salvador tambien es trabajador, como está escrito: Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo (Juan 5:17). No es posible que un trabajador cristiano sea el primero en moverse como que hace algo cuando llega su jefe y ser el primero en hacer fiesta, cambiar su programa del computador a ver videos en youtube o a los que hacen el ridículo en tiktok, cuando este se va. Ahí está hurtado el tiempo que no le pertenece sino a la empresa que lo contrató. No es posible que, su salida es a las 16:00 horas y llega a su casa a las 15:00 horas, eso todos los días, sin razón sino solo porque encontró la forma de escaparse de sus labores. No es posible que ese trabajador use los cupones de gasolina de la empresa, para consumo de los vehículos de la empresa y ese trabajador lo use en su propio vehículo, a no ser, claro está, que cuente con la venía de su patrono o sea parte de su contrato. No es posible que engrapadoras o cosas que sirven en la oficina lleguen a parar en la casa de ese trabajador, a no ser que sea equipo prestado en acuerdo de la empresa, para realizar trabajos en casa. Si no hay venia alguna, es hurto. Es delito y es pecado además. Y sus hijos lo verán y aprenderán de usted en su ética laboral.
Si está del lado del patrono, Pablo nos dice que debe ser justo y recto (Colosenses 4:1), también que debe dejar las amenazas (Efesios 6:9) y esto porque el amo cristiano tiene también un Amo en los cielos y la injusticia que hiciere el Señor se la pagará a él (Cp. Colosenses 4:1; 3:25) y los amos impíos, igualmente no se escapan porque su injusticia se sumará a su pecado de incredulidad para tener más castigo en el lago de fuego. Vea una injusticia que puede cometer un patrono, pero que no debe ser para un cristiano, según leemos en Levítico 19:13 No oprimirás a tu prójimo, ni le robarás. No retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta la mañana. Debe pagar antes que termine el mes o la quincena, conforme a lo acordado, no es quince días después ni mucho menos un mes después de haber laborado, ni con descuentos que se invente, a no ser los de ley. El criterio del Señor a quien tal hace es que es un ladrón, vea la advertencia que hace en Santiago 5:4-6 He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos. Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos; habéis engordado vuestros corazones como en día de matanza. Habéis condenado y dado muerte al justo, y él no os hace resistencia. Sus hijos también lo observan en esto. No creo que desee que su hijo sea un explotador, un injusto, un mal patrono; si es impío es probable que su hijo lo imite en su impiedad, a no ser que un Espíritu superior lo alcance y lo transforme, el Espíritu de Dios y, francamente, no creo que le guste que se arda en el infierno junto con usted.
Hay otro lado de la economía y es el de ser el comprador, el que adquiere bienes y servicios. Vea lo que las Escrituras nos mandan: No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley (Romanos 13:8). La única deuda que debemos de tener es el amor al prójimo. Pero a estas alturas es imposible que alguien no tenga deuda, solo con los recibos de la luz, el agua. Muchas veces sacamos cosas para pagar a plazos, gastos de tarjeta de crédito. O una casa a plazos, entre otras cosas. Vea el pasaje anterior a este último: Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra (v. 7). Entonces pague. No es buen testimonio el que adquiera deudas sin cancelarlas y menos ante sus hijos.
Sea prudente, caro hermano, con sus deudas. Algunos tienen una cierta rivalidad con algún familiar y se meten a deudas que no pueden salir de ellas, todo por aparentar o simplemente se meten a esas deudas, vea lo que nos dice el Señor en Proverbios 13:7: Hay quienes pretenden ser ricos, y no tienen nada; y hay quienes pretenden ser pobres, y tienen muchas riquezas. Apariencia, creo que ese es el problema.
Hay otros temas relacionados a este, el ahorro (Proverbios 13:22); el pagar los impuestos la Estado, (Romanos 13:7); el salir de fiador de alguien (Proverbios 17:18) y el mal uso de los créditos (Romanos 13:7-8). Estos dos últimos son nocivos para su economía.
En otro orden de ideas, siempre en el mismo contexto, vea que Pablo, en nuestro texto, nos presenta cuatro principios, que puestos en práctica en nuestras vida cotidiana, podemos dar testimonio también y más ante nuestros hijos, estos son, a saber:
- La Honestidad. El que hurtaba, no hurte mas
- La Laboriosidad. sino trabaje
- La Bondad o calidad de bueno. haciendo con sus manos lo que es bueno
- Generosidad. para que tenga qué compartir con el que padece necesidad
Educar a nuestros hijos en cuanto a la economía, es bueno, darles estudios universitarios, es excelente; pero no se olvide que el ejemplo es la mejor dirección. Si lo ven hacer a usted, de seguro que ellos lo harán también.
El que en su vida como terrenal hurtaba, se apropiaba de lo ajeno, abusando o no de la confianza que le depositaron, con o sin violencia; ahora no lo hace, ahora trabaja. Nuestro texto dice: Hace con sus manos lo que es bueno; sembrar marihuna para comercializarla se requiere de un trabajo, pero Pablo dice que, el salvado, hace con sus manos lo que es bueno, no lo que es malo, menos lo que es en base a la corrupción, abusando de otros como prestando y no pagar, reteniendo el jornal de su trabajador, haciendo transacciones comerciales fraudulentas, o simplemente no pagando sus impuestos, entre otras actividades deshonestas, y propias de personas corruptas muertas en sus delitos y pecados, sino que labora haciendo con sus manos lo legal, lo que es correcto y así glorifica a su Señor. Pero también ya no es agoista, ya tiene misericordia a los demás, ya comparte con quien padece necesidad.
A propósito, ¿caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo,
Erick Solís Girón.

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