¿POR QUE CONTROLAR NUESTRA LENGUA?, PARTE 3
¿POR QUE CONTROLAR NUESTRA LENGUA?, PARTE 3
Continuación de nuestra serie: LOS PECADOS DE LA LENGUA
Al ir concluyendo nuestra serie, le invito a que abramos nuestras Sagradas Escrituras, está vez en
Santiago 3:3-6, leamos la palabra de Dios:
«He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo. Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere. Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.»
¿Por qué controlar nuestra lengua? Es la pregunta que nos hemos hecho y ya aprendimos que debe ser controlada, (I) Porque puede condenar. (II) Porque puede controlar. Y, además,
II Por la propensión que tiene para corromper a quiénes usan mal ese miembro y a su entorno. Contamina, es la idea central.
La idea del símil del freno y
del timon obedece a que un artefacto pequeño puede controla el impetu de una bestia indomable o una nave que está en medio de la tormenta. La idea es de control porque sabiendolo usar esa bestia salvaje se vuelve mansa pues, dirigimos así todo su cuerpo (v.3); y esa nave, a pesar de los vientos contrarios, llega a puerto seguro porque son gobernadas y, ejerciendo ese gobierno o control, es dirigida por dónde el que las gobierna quiere (v.4) y todo por el control de algo que es pequeño. Pero hay otra idea aquí y es el de la pericia, el saber manejar o domar, pero para adquirir esa pericia fue necesaria la educación, la disciplina, la entrega a esa ciencia, la práctica hasta aprender a dominar esa bestia, que es la idea que hemos estado repitiendo en esta nuestra conclusión.
La aplicación de Jacobo es directa como es su estilo. La lengua, si no el miembro más pequeño pero uno de los mas pequeños, dice que se jacta. Esta palabra literalmente es «hablar en grande» «ser grandilocuente»; es decir, la lengua con todo y ser pequeña puede inspirar grandes hechos, sean buenos o malos. O sea que tiene gran potencial, bueno o malo, pero puede causar grandes cosas, el sabio reconoció que en su poder están la vida y la muerte, inclusive (Proverbios 18:21).
Vuelve Santiago con el uso de símiles, y esta vez de un bosque que puede ser inmenso y contar con muchos árboles y vegetacion pero no escapa del incendio y este inicia con una chispa pequeña o una llama pequeña y de ahí se hace grande hasta destruirlo todo, si no se detiene, pero igualmente se ha causado gran daño si se logra detener, acentúo, si en dado caso se logra detener.
Son familias, congregaciones enteras, ministerios, amistades, vidas, reputaciones, uf, es de lamentar todo lo que se ha destruido y todo por un lenguetazo.
El símil que sigue es fuerte, poderoso, destructor a lo que esté a su paso, es un fuego, dice. O sea que los miembros de una familia y una congregación especialmente, deben evitar las palabras que destruyen, sino que también, evitar avivar las chispas que otros avientan desde su boca, como que si fueran dragones —este símil si es mio— promoviendo la actividad del Dragón, la serpiente antigua, que acusa a nuestros hermanos y que procura destruir la obra de Dios, o imitándolo, sabiendo que todo hijo imita a quien es su padre.
Esa lengua que es usada para mal, no solamnete contamina, ensucia o envilece a quien se ocupa de ella —contamina todo el cuerpo— pues contamina también a todo su entorno —dice que inflama la rueda de la creación—o hace que arda todo, pero su fuerza proviene del infierno mismo —y ella misma es inflamada por el infierno—. El infierno se refiere a todo lo malo, lo que se opone a Dios y que merece ser destruido.
La lengua que es usada para destruir la armonía, la paz, el amor, la amistad, no cabe duda que es movida por los deseos destructores y regida por satanás y sus demonios mismos; en cambio, la lengua que edifica y construye es movida por la voluntad de Dios (Efesios 4:39); por eso, lo repito, «más vale que diga palabras dulces, no sea que se las tenga que tragar, que, de hecho, así será».
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

#CaminamosCaminante
#PalabrasdeVidaEterna
#SalaEvangelicaGuatemala
#SalasEvangelicas
#AsambleasCristianasGT