Que fe que nos lleva a avanzar
NUTRICIÓN ESPIRITUAL
“Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados”. (Hebreos 11:29)
Moisés condujo a los israelitas desde el lugar de la esclavitud en Egipto hacia el desierto, pero no por iniciativa propia, sino siguiendo la columna de nube que Dios enviaba para conducir al pueblo (Éxodo 13:20–23). Dios llevó a todo el pueblo a acampar delante de Pi-hahirot, delante del mar (Éxodo 14:2). Dios endureció nuevamente el corazón de Faraón para que saliera en persecución del pueblo esclavo que había partido de Egipto (Éxodo 14:5), quien tomó él mismo el mando de la expedición militar contra los israelitas, con la élite de su ejército de caballería con él (Éxodo 14:6–7), alcanzándolos en el lugar donde estaban acampados.
La reacción de los israelitas no se hizo esperar y, como en muchas otras ocasiones, comenzaron a murmurar contra Moisés, culpándole de aquella situación y recordándole que le habían dicho que hubiera sido mejor seguir sirviendo a los egipcios (Éxodo 14:11–12).
La situación era, humanamente hablando, desesperada para los esclavos salidos de Egipto. Por el frente, el mar era una barrera natural insalvable para ellos; por la retaguardia, se había acercado el ejército egipcio. Sin embargo, la fe de Moisés se aprecia al tratar de calmar al pueblo, haciéndoles notar la confianza que debían tener en Dios (Éxodo 14:13–14).
La fe de Moisés se puso nuevamente a prueba en medio de aquella situación, cuando el Señor le ordenó avanzar: “Di a los hijos de Israel que marchen” (Éxodo 14:15). Moisés creyó a Dios y se puso en marcha ante un mar que cerraba el paso por delante y un ejército enemigo que lo hacía por detrás. Se puso en marcha cuando aún no se había producido el milagro de la separación de las aguas. La admirable provisión de la omnipotencia divina, abriendo el camino para todo el pueblo y separando el mar para que cruzasen por tierra firme, fue la respuesta de Dios a la fe de Moisés.
La fe se manifestó en aceptar la voluntad de Dios, poniéndose en marcha solo como respuesta a Su palabra. Ante una situación semejante, Moisés se sostuvo, una vez más, como viendo al Invisible.
No solo pasó el pueblo al otro lado del Mar Rojo, sino que la fe concedió una victoria plena sobre los enemigos. Estos intentaron pasar como lo hizo Israel. Debe tenerse en cuenta que la nube del poder de Dios se situó antes a espaldas de Su pueblo, impidiendo que los egipcios pudieran alcanzarlos (Éxodo 14:19).
El mar abierto y el paso por tierra firme fue una tentación para los egipcios que no creían en Dios como Moisés. El escritor de la Epístola dice que los egipcios intentaron cruzar como los hebreos. Tratar de entrar en el camino de las bendiciones de Dios sin la dependencia de la fe es revertir en maldición las bendiciones; razón por la cual Dios los destruyó bajo el mar.
Aun cuando la incredulidad busca respuestas lógicas desde el entendimiento humano a la fe, no puede dejar de entender que el fenómeno no pudo deberse a un simple elemento atmosférico sin intervención alguna sobrenatural de parte de Dios. El pasaje inspirado nos muestra de manera contundente la victoria de la fe cuando el objeto de ella es la dependencia divina. Recordemos: “Sin fe es imposible agradar a Dios”. (Hebreos 11:6)
CREE, ORA, CONFÍA, ESPERA, AGRADECE.
Saludos cordiales 🙋🏻♂
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