NUTRICIÓN ESPIRITUAL – 1 Corintios 15:3
«Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;»
1 Corintios 15:3
Nuestros pecados no son simplemente pequeños errores por los que solo se necesita una disculpa pasajera. La Biblia nos ayuda a comprender que “el precio del pecado es la muerte” y que “la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Rom. 6:23)
Nuestros pecados fueron responsables de la muerte de Jesús. Él no murió por una causa política, por ser enemigo del estado, por la envidia de alguien o porque hubiera hecho algo malo; Él murió por nuestros pecados.
Antes que Jesús dijera: «consumado es» y entregara el espíritu, tuvo lugar el juicio más grande de todos los tiempos: el Padre puso sobre Jesús toda la culpa e ira que nuestro pecado merecía, y Él la llevó sobre Sí mismo, satisfaciendo por completo la justicia Dios por nosotros.
El apóstol Pedro nos expresa que: «…Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios…» (1 Pedro 3:18) ¡Oh, qué sublime gracia e inagotable misericordia!
Saludos cordiales 🙋🏻♂️
Hno. Oscar Ochoa.

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