NO DIRÉ NADA, PERO HABRÁN SEÑALES

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CUANDO YA SEA JUSTIFICADO NO DIRÉ NADA, PERO HABRÁN SEÑALES
Continuación de nuestra serie: BENDICIONES QUE AHORA GOZA UN CREYENTE EN CRISTO

Al adelantar un punto más en nuestro bosquejo, le invito a que abramos nuestras Escrituras en Romanos 6:19, para nuestro próximo AHORA. Leemos la palabra de Dios:

«Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia».

Ahora, con esta expresión indicamos el tiempo presente de alguien o algo, al menos del que está hablando. Es el ahora en comparación de un antes.

Pablo dice, Hablo como humano. Es decir, en términos familiares, en términos que ustedes pueden entender. Hay otras veces en que Pablo usa está expresión como Romanos 3:5 y Gálatas 3:15. Pareciera que algunos habrían de ver los símbolos de la esclavitud y de la servidumbre como algo indigno para describir la relación de un cristiano con su Maestro, pues podrían sugerir un servicio forzado y mecánico, por eso les dice: por vuestra humana debilidad. Es decir, por la naturaleza humana en su debilidad física, mental y espiritual. Wiliam Macdonald escribe en su comentario respecto a este versículo:

En el versículo Rom 6:18 el apóstol se refirió a siervos, o esclavos, de la justicia, pero se da cuenta de que aquellos que viven con justicia no están realmente en esclavitud. «La rectitud práctica no es esclavitud, excepto cuando hablamos como hombres.» [( Rom 6:19 ) Charles Gahan, Gleanings in Romans, in loco.] Los que practican el pecado son esclavos del pecado, pero aquellos a los que el Hijo libera son verdaderamente libres (Juan 8:34; Juan 8:36). Pablo explica que al emplear el símil de siervos (esclavos) y amos, está hablando en términos humanos; es decir, está empleando una ilustración familiar tomada de la vida cotidiana. Lo hace por su humana debilidad , en otras palabras, debido a su dificultad intelectual y espiritual para comprender la verdad cuando se afirma en términos generales. La verdad a menudo tiene que ser ilustrada para llegar a ser inteligible. Antes de su conversión, los creyentes habían rendido sus cuerpos como siervos a toda clase de inmundicia y a una clase de iniquidad tras otra. Ahora deberían dedicar estos mismos cuerpos como siervos a la justicia, para que sus vidas sean santas.

De manera que Pablo no describe la relación del cristiano con Cristo en una forma abstracta y estrictamente espiritual, sea teológica o filosófica, que no dudo que tuviese la capacidad de hacerlo, pero como un maestro consumado usó la ilustración que se adaptaba mejor a lo que les era familiar y del que procedían los creyentes en Roma y en otras muchas ciudades y a su capacidad intelectual, o sea, no se olvidó de su audiencia.

Pero el principio que Pablo usa no es nuevo, el Señor habló de ser Señor y de sus siervos (Lucas 12:37) y es como en Romanos 6:16 explica la dinámica del sometimiento voluntario y, en base a esa decisión, ese será su sometimiento como esclavo, según leemos: ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?

El cambio es contundente, real y aún beligerante en todo creyente. En otro tiempo, el verbo presentasteis está en tiempo pasado, en su vida fuera de Cristo, cuando eran libertos de Cristo y esclavos del pecado, cuando estaban en iniquidad.

Iniquidad. en griego es anomía, o impiedad, literalmente es sin ley, estar en anarquía. Esta es la definición que en griego da Juan del pecado (Infringe o hace anomia, I Juan 3:4). Al tener miembros presentados a la anomia, a estar y actuar sin ley, el resultado era servir a la inmundicia o a la impureza, y a la iniquidad o “impiedad”, dése cuenta que se describen adecuadamente los rasgos del paganismo (Cp. Romanos 1:24-32; 1 Pedro 4:3-4); o sea que uno que presta sus servicios a la iniquidad y a la impureza e impiedad es un pagano de pura cepa, aunque se diga llamar cristiano y no importa si usa como sobrenombre ser de sana doctrina. Es que no hay concordancia alguna con sus títulos y su estilo de vida.

No se olvide que la práctica del pecado es castigada con el abandono en las garras del pecado (Romanos 1:24, 26; 28) y después al castigo eterno.

Pero a diferencia de esto, el efecto de la justicia resulta en la santificación. En griego es hagiamós. La santificación es un proceso continuo de consagración (Efesios 4:12-15; 2 Pedro 1:5-10); es el desarrollo armonioso, día tras día, de las facultades físicas, mentales y espirituales hasta que restaure en nosotros la imagen de Dios a cuya semejanza fuimos creados originalmente. Esto es la santificación progresiva. El propósito de Dios en el plan de salvación no sólo es nuestro perdón o justificación, o ser declarados santos en Cristo (1 Corintios 1:30), que es la santificación posicional; pero su deseo a partir de la santificación posicional es nuestra restauración o santificación progresiva. Esta progresión es hasta que lleguemos a la glorificación, hasta el conocimiento pleno (Colosenses 3:10) o hasta que el día es perfecto (Proverbios 4:18), esta será nuestra santificación perfecta. El propósito de Dios es poblar la tierra nueva con seres transformados en santos, en quienes se ha restaurado la imagen de Dios empañada en el hombre por el pecado, la imagen de Cristo. Y el apóstol Pablo insta a los creyentes a que consagren cuerpo, mente y alma a esta experiencia y proceso de transformación.

Así como el practicar el pecado se castiga con el abandono de Dios para refrenar al hombre, Dios los deja a la intemperie de sus concupiscencias; así el servir a la justicia y quién se entrega a ella, es entregado a la sana doctrina para que lo resguarde y ayude en su proceso de santificación práctica y cotidiana, como está escrito: Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia (Romanos 6:17-18). ¿Está viviendo en santidad? ¿Tiene al menos ese deseo de ser santo y le duele el pecar?

¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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