LUCAS – UN MÉDICO DE CUERPOS Y ALMAS

Comparte con un amigo o hermano

LUCAS: UN MÉDICO DE CUERPOS Y ALMAS
Continuación de la serie: EL EQUIPO MISIONERO DE PABLO

Le invito a escuchar el audio:

Bendiciones del Señor queridos hermanos en Cristo, verdaderos miembros de la iglesia militante, peregrinos que no hacen caso de la oposición pues tienen la mirada fija en el Autor y consumado de la fe, Cristo Jesús, Señor nuestro (Hebreos 12:2). Sean bienvenidos a nuestro rinconcito bíblico, para recibir del Señor sus palabras. Vamos a considerar a otro personaje que acompañó a Pablo en sus misiones, para el efecto, le invito a que abramos nuestras Escrituras en Filemón 24, en donde leemos en el Nombre del Señor Jesús:

«Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores.»

La Biblia Yahve, afirma qué el nombre proviene del griego Loukas contracción del latín Lucano. También podría ser del diminutivo del latin Lucanus o Lucius, que sería luz, luminoso, blanco, brillo. De ahí que algunos afirman que significa «El que destaca por su brillo» y otros, «El que nació al amanecer».

A él se le atribuye la autoría del Evangelio que lleva su nombre y de Hechos de los Apóstoles, el tercero y quinto libro en nuestro canon, respectivamente, aunque no se menciona su nombre en ambos libros, la tradición la ha reconocido.

El apóstol Pablo nos revela su profesión de médico (Colosenses 4:14), y por sus libros atribuidos, notamos que era, además, un prolijo y diligente historiador, investigador y biógrafo y pronto se uniría el oficio más noble de todos sus oficios, ser un predicador del evangelio de Cristo, que es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego (Romanos 1:16), y, en este oficio, lo vemos asociado —o colaborador o consiervo— del apóstol Pablo.

Su origen gentil se puede ver por su nombre y también por la separación que hace Pablo de Marcos y Jesús que son los únicos de la circuncisión que me ayudan en el reino de Dios y los demás hermanos, entre ellos Lucas (Colosenses 4:10-11,14), o sea, no es de la circuncisión, no lo asocia a los judíos y ni siquiera da la idea de que sea un prosélito (Colosenses 4:10-11,14). Debido a este pasaje también se cree que Lucas fue un gentil convertido al cristianismo y no un prosélito primero y luego que hizo su paso al cristianismo. Aunque existen algunos autores qué pudo haber sido un judío qué vicie en la gentilidad y con un nombre gentil, es probable pero no hay nada escrito al respecto.

Tampoco conocemos de sus padres, ni de su ciudad natal, aunque hay tradiciones que afirman que era de Antioquia de Turquía. Siendo que se le atribuyen la autoría de dos libros de la Biblia, podríamos pensar las muchas veces que su nombre debería de aparecer en el nuevo testamento, pero nos sorprenderá que su nombre solamente aparece tres veces y solamente en las epístolas, a saber, Colosenses 4:14; 2 Timoteo 4:11 y aquí en Filemón. Caso contrario con Juan Marcos que aparece 8 veces su nombre, pero la sugerencia de su presencia en varios eventos relatados en el libro de Hechos se deduce cuando usa el plural de la primera persona «nosotros» o sus sinónimos. Pero la mención constante de su nombre o no, no determina la relevancia de la obra entre los cristianos, ni el impacto de su amor y diligencia al Señor sirviendo a los santos, porque su diligente investigación nos ha llegado a nosotros y ha sido de bendición.

En el prólogo de su primer obra leemos: Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo, para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido (Lucas 1:1-4). No cabe duda de que su fuente de información incluyó entrevistar a hermanos qué tuvieron relación directa con el Señor Jesús.

Ahora bien, de este Teófilo no se sabe mucho, puede ser tanto el nombre o el título de honor de alguien importante en su sociedad, pues es excelentísimo, en griego es Theófilos, que significa «amado por Dios, o de Dios» o «amigo de Dios»; se dice que era un nombre bien conocido que usaban tanto gentiles y judíos por igual. Sea que sea el nombre de una persona real de la nobleza, sea judío o gentil (qué es lo más probable); o es un nombre ficticio y simbólico aplicado a cualquier persona de la nobleza, sea Cristiana o no; pero identificará muy bien a un creyente en Cristo, pues este, aunque no pertenezca a la nobleza aquí en la tierra, ya lo es en el Señor al pertenecer a un reino de sacerdotes, y todo creyente es amigo de Dios y ya no más enemigo de Dios; todo creyente es amado por Dios y él mismo ahora ama a Dios, y todo creyente ha empezado «a ser instruido» en todas esas cosas que han sido ciertísimas. Entonces sí es para nosotros este primer tratado, y el segundo tratado de Lucas también (Hechos 1:1), como toda la Biblia.

Tampoco la poca mención de su nombre significa la negación del servicio y entrega mostrado en una amorosa amistad y hermandad, dice Pablo al final de su peregrinar en esta tierra y en la última mención de este insigne siervo de Jesucristo, de su juicio dice: En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta (2 Timoteo 4:16) pero ese todos no significa todos, probablemente se refiera a todos sus amigos de influencia que pudiesen ayudarle en su juicio, pues de Lucas dice: Solo Lucas está conmigo (v. 11).

Esto pudo haber sido que, debido a la terrible persecución de aquellos tiempos contra la iglesia, no solamente por el aumento del peligro por la simple asociación con Pablo, el reo peligroso, sino que con el solo hecho de confesar a Jesucristo como el Señor, y hacerse así cristiano, eran objeto de odio y persecución, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo (Apocalipsis 1:9), y esta persecución no era solamente a los mensajeros sino a todo aquel que sea creyente en Cristo, y esto, indudablemente dejó con vida sólo a unos pocos cristianos en Roma, pero que, a su vez, estos pocos se encargarían de promoverlo aún más, de tal manera que no lo pudo desaparecer un imperio declarado en la profecía como la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte (Daniel 7:7). Ya en esos tiempos, se dice por los historiadores, que a los cristianos a muchos hasta «los usaban como antorchas para iluminar los jardines de Nerón cuando celebraba fiestas al aire libre» (página Ray Stedman, Authentic Christiany). Es probable que a muchos de sus compañeros Pablo los dispersó enviándolos a las misiones a otros lados, para que no corriesen peligro y otros mejor se regresaron a su lugar de origen como Demás, de ahí que diga Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica. Crescente fue a Galacia, y Tito a Dalmacia y tambien A Tíquico lo envié a Efeso (2 Timoteo 4:10,12), pues pudo haber considerado que era prudente que trataran de pasar inadvertidos y evitar los peligros innecesarios, hasta que pasara la trágica hora de la persecución.

El asunto es que Pablo se quedó solo, pero Lucas fue uno de los más íntimos compañeros de Pablo que se mantuvo cerca hasta el final de su caminar como buen caminante, el mismo que estuvo dispuesto a subirse en una nave adramitema (Hechos 27:1-2) (1), en la que, mas adelante, el capitán tuvo que navegar a sotavento (2) porque los vientos eran contrarios (v. 4); el mismo que estuvo dispuesto a embarcarse más adelante en una nave alejandrina que zarpaba para Italia (v. 6), entienda esto, el prisionero era Pablo y no él, humanamente hablando, Lucas tenía todo el derecho y la libertad de volverse para abrir su clínica médica en Antioquia o cualquier otra ciudad, pero ahí estaba el doctor, en medio de un viento huracanado llamado Euroclidon (v. 14), lo cual los llevó primero al peligro y después al naufragio, pues a duras penas y peligros llegaron a dar a la isla llamada Malta, y pasados tres meses, vuelve Lucas a tomar la decisión de embarcarse junto con Pablo a otra nave alejandrina la cual tenía por enseña a Cástor y Pólux (28:11) y fue como llegó a Roma y nos relata de primera mano la predicación de Pablo a sus connacionales judíos sobre el evangelio y posteriormente a los gentiles a quienes es enviada esta salvación de Dios; y ellos oirán, dijo. Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento (léase Hechos 28:16-31).

Debo admitir que me hubiese gustado que Lucas, u otro hermano, nos hubiese relatado más sobre Pablo, sobre cómo fue su defensa ante el Cesar que, no cabe duda, incluyó el testimonio de su conversión como solía hacerlo siempre aprovechando a predicar el evangelio, me hubiese gustado saber también si llegó o no a España, conforme a su deseo y planes (Romanos 15:24,28); también de los pormenores de su ejecución, pero no aparece en el texto sagrado.

Sin embargo la manera en que terminó su segundo best seller (acéptame ese decir) es muy apropiada, porque, debemos reconocer, que el cristianismo no se trata de Pedro —la primer parte del libro de los Hechos—, ni de Pablo —la segunda parte— sino de lo que continuó haciendo el Señor Jesucristo glorificado, por medio de su Santo Espíritu en sus discípulos, como está escrito: Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís (Hechos 2:33), a eso se debe su nombre «Los Hechos de los Apóstoles», aunque muchos consideraron en la iglesia primitiva mejor el nombre de los Hechos del Espíritu Santo. Nosotros tenemos que escribir nuestro Hechos 29, lo que continuó y continúa haciendo el Señor en nosotros por la potencia de su Santo Espíritu, pero está en nosotros el someternos en obediencia a su dirección, como lo hicieron aquellos siervos de Dios.

En ese entendido, notamos que la vergüenza que representaba el encarcelamiento de Pablo, no acobardó ni detuvo al médico amado, a acompañarlo y atenderlo aun en su prisiones; el peligro de ser confundido con un reo de alta peligrosidad, de tal manera que sus sirvientes y amigos que le visitasen y atendiesen podían pasar, por la simple asociación, las penurias, castigos y aun la misma ejecución, pero Lucas no se regresó. De hecho, no solo está la posibilidad de pasar la misma suerte del apóstol, sino lo que, de hecho, pasó, como las mazmorras, persecuciones y peligros que sufrió a la par del insigne apóstol, por su sola fe en Cristo Jesús y su afán de predicarle entre los gentiles para su salvación. Su profesión como médico podría haberle proporcionado prestigio y riqueza aquí en este mundo que pasa, como está escrito en la primera de Juan 2:17: Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre, pero Lucas estimó como Moisés, tener a Cristo, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón (Hebreos 11:24-25), para él fue un honor superior servir a Cristo, acompañando a Pablo y hasta en su hora de sufrimiento por la ejecución, de tal manera que este diga: Solo Lucas está conmigo y esto, minutos, días, semanas, o dentro del mismo año de su ejecución, pues según señalan algunos que esto fue en el año 67.

Al sentarse en el aula de la universidad, se hizo discípulo de Hipócrates o de Galeno de Pergano, y fue preparado para ejercer la medicina; pero al hacerse discípulo de Cristo se convirtió en uno que conocía la medicina contra la enfermedad que es peor que la lepra y cualquier otra enfermedad que aqueja el cuerpo. Así Lucas se convirtió en el médico de cuerpos y almas, porque recomendaba la medicina para curar los cuerpos y señalaba también la única y mejor Medicina, para sanar el alma de la lepra del pecado, señalando al Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo; es decir, a la sangre de Jesucristo su Hijo (que) nos limpia de todo pecado (léase Juan 1:29; 1 Juan 1:7).

¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

(1) Adramitema. Solo el significado de la palabra da escalofríos, se dice que en griego es Adramuttnos que es perteneciente a Adramitio o «la corte de la muerte», un pequeño puerto.
(2) Sotavento. La parte opuesta a aquella de donde viene el viento, es como decir, ir o estar contra el viento.

#CaminamosCaminante
#PalabrasdeVidaEterna
#SalaEvangelicaGuatemala
#SalasEvangelicas
#AsambleasCristianasGT
#AsambleasCristianas
#SalaEvangelica

Adaptación de audio y publicación por: Palabras de vida eterna
Le invitamos a compartir esta publicación desde Palabras de Vida Eterna G, T, punto o r g

¡Suscríbete!

Nos encantaría que estuvieras al día de nuestras reflexiones bíblicas

Nos encantaría que estuvieras al día de nuestras reflexiones bíblicas

¡No hacemos spam! Lee nuestra [link]política de privacidad[/link] para obtener más información.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Habilitar Notificaciones De acuerdo No gracias