La perseverancia que Dios espera
NUTRICIÓN ESPIRITUAL
«Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?» – Lucas 18:8
Este versículo concluye una parábola que Jesús contó sobre una viuda que perseveró en su petición de justicia ante un juez injusto, y se usa para enfatizar la importancia de la oración constante y no desanimarse.
La parábola de la viuda y el juez se sitúa en una ciudad sin nombre. Sobre esa ciudad preside un juez injusto que no teme a Dios ni tiene compasión por las personas bajo su jurisdicción. En la comunidad judía, se esperaba que un juez fuera imparcial, juzgara con rectitud y reconociera que el juicio finalmente pertenece a Dios (Deuteronomio 1:16–17). Por lo tanto, el juez en esta historia es incompetente e inepto para el trabajo.
A pesar de todo, la viuda no se da por vencida. Finalmente, el juez se dice a sí mismo: “No temo a Dios ni me importa la gente, pero esta mujer me está volviendo loco. Me ocuparé de que reciba justicia, ¡porque me está agotando con sus constantes peticiones!” (Lucas 18:4–5, NTV). La viuda obtiene la justicia que buscaba. Luego Jesús explica su punto: si un juez que no le importa nada, es inepto y no teme a Dios, responde al final con justicia, ¿cuánto más un Padre amoroso y santo dará lo que es correcto a sus hijos?
No siempre obtenemos resultados inmediatos cuando oramos. Nuestra definición de justicia rápida no es la misma que la definición del Señor. La parábola de la viuda persistente demuestra que la oración efectiva requiere perseverancia y fidelidad. Un verdadero discípulo debe aprender que la oración se basa en la confianza absoluta y la fe en Dios. Podemos confiar plenamente en el Señor para que responda cuándo, dónde y cómo Él elija. Dios espera que sigamos pidiendo, buscando, tocando y orando (Mateo 7:7–8), porque el tiempo de espera sirve para ejercitar otras virtudes cristianas que de otro modo no se podrían. Los discípulos de Jesús son personas de fe perseverante.
Jesús presenta un examen final sobre el tema al final de la parábola de la viuda persistente y el juez injusto. Pregunta: “Pero cuando el Hijo del Hombre regrese, ¿a cuántas personas con fe encontrará en la tierra?” (Lucas 18:8, NTV). Tal como subraya Pablo en 1 Tesalonicenses 5:17, una devoción continua a la oración debería ser un estilo de vida. El Señor quiere saber si encontrará a algún guerrero de oración fiel en la tierra cuando regrese. ¿Somos de las personas de Dios que siguen orando: “Venga tu reino, hágase tu voluntad” (Mateo 6:10)?
La oración fiel, constante y persistente es la vocación permanente de todo verdadero discípulo de Cristo que se dedica a vivir para el Reino de Dios. Al igual que la viuda persistente, somos necesitados y dependientes que confiamos en nuestro Dios bondadoso, amoroso y misericordioso para recibir lo que necesitamos.
Saludos cordiales 🙋🏻♂
𝐻𝓃𝑜. 𝒪𝓈𝒸𝒶𝓇 𝒪𝒸𝒽𝑜𝒶
