LA LENGUA MURMURADORA, PARTE 3
LA LENGUA MURMURADORA, PARTE 3
Continuación de nuestra serie: LOS PECADOS DE LA LENGUA
Le invito a que volvamos a abrir nuestras Escrituras, y así exponernos ante Los juicios del Señor que son dulces más que miel, y que la que destila del panal. (Salmo 19:10). Lo volvemos a hacer en Judas 1:16. La Palabra de Dios dice:
«Estos son murmuradores, querellosos, que andan según sus propios deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho.»
Ya consideramos algunos elementos de este pecado a fin de poder definirlo y concepualizarlo. Vimos también sobre los peligros de tener a un murmurador entre un grupo, sea cual sea el grupo, especialmente en la Asamblea pues estos hacen daño. Y, además, que es propio de un no nacido de nuevo, pero, por no estar glorificados aún, los creyentes debemos de cuidarnos de este pecado y batallar contra este. Veamos sobre su proceder.
Leemos en el texto estos son. Ya vimos el estos y ahora lo que son. Es que, al rededor de este pecado de murmuración vemos que estos tienen otros pecados además, como que son querellosos, del griego mempsimoiros que es uno que culpa al destino, es decir, un quejumbroso, refunfuñador, querelloso. Un quejumbroso es uno que se queja con frecuencia por la simple costumbre. A una mínima acción, es tal la animadversion que tiene a los demás que explota, no se puede contener. A este tipo de personas se llaman ellos mismos y otros, de manera equivoca, como que tienen caracter fuerte, pero no es así, en verdad tienen un carácter muy débil, su temperamento no lo disciplinan que no pueden controlar su carácter. Uno de carácter fuerte es uno que ejerce control de sus emociones, pensamientos, sentimientos, voluntad; es uno que lo pueden insultar y va a actuar con mesura, prudencia, sabiduría, con amor, procurando la edificación de otros; le comentan un chisme y actúa de manera correcta, pero a quien mal llamos de carácter fuerte y que en realidad tiene carácter debil, grita, golpea, murmura, se queja y pasa trayendo a quien sea, chismea y murmura, se queja y querella a todos. Son tan querellosos que fácilmente se pueden quejar contra Dios mismo, dice nuestra definicion, que culpa al destino.
Estos andan en sus propios deseos, en el versículo 18 dice que son sus malvados deseos. O sea que su carácter es malo, sus acciones son malas y sus motivaciones son malas (v.15). También que cuya boca habla cosas infladas, la Biblia de Jerusalén traduce como palabras altisonantes, del griego juperógkos que es pandearse sobre, palabras insolente o palabras infladas. Al pandearse, no se va a su verdadero problema que es la ira y la hipocresía, sino que curva el problema. En 2 Pedro 2:18 se usa la misma palabra y se traduce como palabras infladas, dando la idea de palabras excesivas, desmesuradas, o sea que también hablan con arrogancia y vanidad. Veo que el problema es, entre otros, su envidia que no quiere lo que el otro tiene sino que lo que quiere es que ese otro no lo tenga; el debe estar encima del otro, de tal manera que cuando le ve sus capacidades, y como no soporta que el otro crezca debe de ir carcomiendo su reputación, de tal manera que esté a su altura y como no soporta que ni a su altura esté, entonces procede a hundirlo más. O sea que también hay una poca visión de los talentos propios que el Señor le ha dado, dando lugar a pensar que también tiene una baja autoestima, tiene envidia y eso lo lleva a tener hipocresía en su actuar de murmuración.
Y otra característica en este texto, también son aduladoras. En griego es thaumaz literalmente es admirando rostros, maravillar. La adulación es una alabanza exagerada, y generalmente interesada que se le hace a una persona para conseguir un favor o ganar su voluntad. Judas no puede usar otra palabra para describir a estos falsos maestros apostatas, porque no es una admiración sincera, esta adulación es con motivaciones malas pues es para sacar provecho.
Judas a quienes está describiendo en nuestro texto, es a los falsos maestros apostatas y no a los murmuradores en sí, pero su característica abarca nuestra temática, la lengua murmuradora, o sea que estos otros pecados están al rededor del murmurador. O sea que al ser usted un murmurador está emulando la conducta de estos falsos, se está comportando como ellos, y entonces, o está promoviendo su obra o es uno de ellos. Cuídese, cuidémonos de este pecado.
En Jeremías 20:10 leemos: Porque oí la murmuración de muchos, temor de todas partes: Denunciad, denunciémosle. Todos mis amigos miraban si claudicaría. Quizá se engañará, decían, y prevaleceremos contra él, y tomaremos de él nuestra venganza. Dice que estos son denunciadores, o sea que imitan muy bien a Satanás que es el acusador de nuestros hermanos. También vemos que provocan zozobra en la comunidad de tal manera que todos y hasta los amigos se quedan viendo si claudicaría, aquel que es objeto de las murmuraciones, además que engañan para prevalecer.
¡Ay por los murmuradores! Dios nos guarde de ellos, Dios tenga misericordia de ellos, Dios nos libre de ser uno de ellos.
Le repito mi dicho mas vale que diga palabras dulces, no sea que se las tenga que tragar, que de hecho así será.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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