LA LENGUA MURMURADORA
LA LENGUA MURMURADORA
Continuación de nuestra serie: LOS PECADOS DE LA LENGUA
Le invito a abrir —o a encender—nuestras Escrituras, y así exponernos ante el temor de Señor que es limpio y que permanece para siempre (Salmo 19:9). Está vez lo hacemos en Judas 1:16, para recibir el juicio del Señor:
«Estos son murmuradores, querellosos, que andan según sus propios deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho.»
La murmuración, dícese del comentario que se hace de una persona que no está presente, tratando de que esta no se entere y con la finalidad de hacerle daño o molestarla (Diccionario en línea Oxford Languajes). Para nuestro estudio y poder definir esta palabra, le cito Jeremías 20:10, la palabra hebrea ahí es dibbah que es hacer calumnia, descreditar, hablar mal, infamia, mala fama, oprobio; y que, a su vez, tiene una raíz que es dabab que figurativa o literalmente es moverse lentamente, deslizarse. También consideremos Hechos 6:1 en dónde su palabra griega es goggusmos que es tener un rezongo, murmuración, murmullo, también tiene una base que es gongúzo que tiene que ver con rezongar, criticar, quejarse. Pero también significa: hablar bajo, murmurar, musitar.
O sea que un murmurador es uno que se mueve lentamente, pero no es que físicamente tenga un problema de movilidad por alguna afección corporal, sino que tiene un grave problema con la movilidad de su lengua por la afección de su corazón y terrible infección de su alma, su conducta es que se mueve de manera sigilosa, que se desliza como un soldado en medio de la guerra, es decir, no se expone ni se descubre como tal, así es el murmurador, no se expone como quien arma el chisme, como quien promueve la murmuración y todo ese campo de batalla, como quien está poniendo a todos en contra de alguien especifico. Acépteme otro ejemplo de esto, este murmurador o murmuradora actúa como la mujer adultera, es decir, Come, y limpia su boca y dice: No he hecho maldad (Proverbios 30:20); actúa mal y después se va como que si no hizo el daño que hizo o involucra a otros a hacerlo, de tal manera que otros son los malos y no él o ella. Es que normalmente se ven como que si no hacen nada, porque esconden su verdadero rostro de divisionistas y destructores, chismosos, golpistas , disgregadores y contenciosos.
Estos hablan bajo, en secreto, se mueven lentamente, sigilosamente pero son muy dañinos, son altamente peligrosos, y su daño es a, al menos a tres y el cuarto no es de menos importancia, estos son, a saber,
1. A Ellos mismos.
2. A la persona de quien murmuran,
3. A la obra del Señor; y,
4. A los hombres perdidos.
Pero, ¿Cómo se hacen daño a ellos mismos si son ellos mismos los que hacen daño? Es que, ¿Cree usted que el Señor se va a quedar tranquilo con el murmurador? La murmuración es un pecado y Dios castigará todo pecado. Puede preguntarle a María y a Aarón de cuando murmuraron contra Moisés porque este se tomó por mujer a una mujer cusita —heb kushi— u originaria de Cus; o pregúntenle a Core y todo su séquito. Por la murmuración muchos israelitas perecieron en el camino y no entraron a la tierra prometida, pero lo serio es que el Señor no ha cambiado de opinión en cuanto al pecado y este no es la excepción, pues exhorta Pablo en 1 Corintios 10:10-11 Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos.
De la persona de quién murmuran es indudable que le causan daño, le repito lo dicho en otras ocasiones, muchas veces tenemos mala reputación, por culpa de una mala persona que dijo cosas malas de nosotros y, lo malo, es que esas otras personas creyeron esas cosas malas, sea por pereza, por negligencia o también porque son malas personas y siguen con ese chisme pregonándolo. Pero el daño se causa a la reputación de otro, porque siempre se dicen cosas malas y a las espaldas. Claramente se ve que, quienes se ocupan en estos pecados, no obedecen a lo que dicen las Escrituras en Efesios 4:25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros; o el de ser amables y pensar en lo amable de los demás (2 Timoteo Timoteo 2:24; Filipenses 4:8), entre otros.
Tambien es un daño a la obra del Señor. Es inaudito, es inconcebible e increíble que la obra a quien decimos amar, debido a nuestro amor al Señor de la obra, con nuestra lengua la destruyamos. No queremos eso, pero procurando destruir al hermano estamos afectando la obra. Debido a la murmuración María, la hermana de Moisés, fue castigada con lepra y estuvo fuera del campamento durante siete días y el pueblo no avanzó durante esos siete días, o sea que fue una disciplina colectiva del Señor. Es que si es cierto que somos responsables del hermano y no es como respondió Caín ¿Acaso soy yo guarda de mi hermano. Pero si, si somos responsables de velar por el hermano. Por culpa de un lenguetazo se han destruido testimonios, obras y ministerios locales que se cierran y aún vidas que se pierden, digo, las matan (léase en este respecto Proverbios 18:21). Leemos que todo reino, ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá (Mateo 12:25), —advertencia del Señor—.
Pero, debo aclarar algo aquí, a la Iglesia universal del Señor Jesucristo no la va a poder destruir pues las fuerzas del Hades no prevalecerán contra ella (Mateo 16:18), —promesa del Señor—; atienda esto, si ni todos los demonios mil han podido contra la iglesia, ni el gran imperio romano, ni el Vaticano, ni los falsos maestros, menos usted y sus murmuraciones, que juntos todos son una expresión de las fuerzas del Hades, nunca, nuca la van a destruir, pues al final la verdad prevalecerá. Si, es que la murmuración es hacer la obra de Satanás, pues leemos que satanás es el acusador —note el singular—, el acusador por excelencia, el jefe de los acusadores, interprételo como sea pero siempre llegará a la conclusión de que es el número uno en cuanto a la acusación de los hermanos y los demás acusadores solamente le imitan o promueven si actividad principal para quitar la paz y la armonía entre hermanos y, quitando esto, quita el requisito para que el Señor envié ahí bendición y vida eterna (Cp. Salmo 133). Entre los hermanos se apoyan, se motivan, se corrigen, pero no se murmiran entre ellos, ni se destruyen entre si.
Pero también es contra los hombres sin Cristo el atentado. Simplemente véalo por el lado del testimonio. Si es un ministro de la palabra y, a la vez, ¿Es chismoso y murmurador? O sea que no tiene dominio propio, no tiene control de su lengua, no es digno de confianza y, de paso, es evidencia de que es pleitista, tiene envidia y/o rencor en su corazón. Significaría que la Sana Doctrina no ha hecho tanto trabajo en usted y si es algo habitual, preguntese, ¿Si será salvó o no? De no pocos cristianos, los incoversos se han quejado, diciendo ser cristiano como tal, mejor me quedo igual, o, y dice que es evangélico.
En Proverbios 17:14 El que comienza la discordia es como quien suelta las aguas; deja, pues, la contienda, antes que se enrede. La expresión de la discordia puede ser el chisme, la murmuración y otros pecados de la lengua, y dice que es como el que suelta las aguas, es decir, están reposadas las aguas como en una presa y cuando suelta la lengua solo desastres va a ir a causar, rio abajo. Actuando completamente diferente a lo que el Señor manda en cuanto a nuestras palabras, que estas sean buena, edificantes y llenas de gracias, como está escrito Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes (Efesios 4:29).
Así es que, le repito mi frase, mas vale que diga palabras dulces, no sea que se las tenga que tragar, que de hecho, así será.
Continuará Dios mediante
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solis Girón.

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