LA INTERCESIÓN DE LOS SANTOS, PARTE III

Comparte con un amigo o hermano

LA INTERCESIÓN DE LOS SANTOS, PARTE III
Continuación de nuestra serie: EL HIJO DE CONSOLACIÓN

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación (2 Corintios 1:3). Les doy la bienvenida, caros hermanos en Cristo Jesús, a este su humilde espacio de meditación de la palabra de Dios. Sigamos considerando a nuestro personaje y descubramos un aspecto más de lo que la gracia de Dios logró en él; volvamos a leer en Hechos 9:27:

«Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús.»

El Señor destruyó el camino de Saulo para que su propio camino no lo destruyera a él; él, en el camino a Damasco, iba por su camino, pero el Señor intervino y le enseñó el Camino por el qué debe ser salvo, y entró por la puerta y anduvo en el Camino que es Cristo; y pasados tres años de su conversión, volvió a Jerusalén. En nuestra entrega anterior consideramos dos preguntas en relación con Saulo de Tarso y su fe, a saber, 1. ¿Cómo fue recibido por sus antiguos compañeros, los judíos inconversos, en Jerusalén? Oh, estos lo recibieron con aborrecimiento, ahí ya no hubo amor, compañerismo, camaradería, estos quisieron matarle como los judíos de Damasco; y, 2. ¿Cómo fue recibido por los hermanos en Jerusalén? Y estos con desconfianza, no obstante, sus esfuerzos de juntarse con los discípulos, pero es humanamente natural, el famoso instinto de supervivencia.

Y finalizamos nuestra entrega anterior con otra pregunta. ¿Por qué recibió Bernabé a Saulo y lo presentó, mientras que los otros discípulos le temían?

La respuesta puede hallarse en dos aspectos, a saber,

1. El ministerio de Bernabé. En el listado de profetas y maestros que había en la Iglesia en Antioquia figuraba

Bernabé, junto con Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo (Hechos 13:1). Entonces Bernabé podría estar en uno de estos dos ministerios, o ambos, y siendo profeta, dice Pablo que estos hablaban para traer consolación a la iglesia, según leemos en 1 Corintios 14:3: Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.

De ser así, Bernabé cumplía su ministerio, este no le fue dado y a nadie, para pavonearse en su púlpito y entre los suyos. De hecho, todo ministerio, según palabras del apóstol Pedro, en 1 Pedro 4:10-11, tiene dos propósitos, veamos:

a) Para la edificación del cuerpo de Cristo, dice Pedro en versículo 10: Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios; y, b) Para la gloria de Dios, según seguimos leyendo en versículo 11: Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.

Entonces el hacer esto Bernabé con el hermano Saulo, ante los discípulos; con Juan Marcos, ante Pablo; con ir a traer a Saulo para que le colaborase en el avivamiento que se vio en Antioquia, todo esto era en cumplimiento de su ministerio, entonces no hay ninguna gloria para él, sino toda gloria es del Señor, como está escrito: Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido? (1 Corintios 4:7).

Pero hay otra razón que pensamos por la que Bernabé tomó esta actitud con Saulo de Tarso,

2. Por el carácter cristiano de Bernabé. Según entendimos ya en Hechos 4:36-37 que era amable, generoso y practicaba la empatía, era una persona que «se ponía en los zapatos del otro», diríamos hoy en día.

Siendo que Bernabé era levita y Saulo se movilizaba en ese círculo, muchos comentaristas sugieren que es muy probable que Bernabé y Saulo se conocían desde antes, si esto es así, sabía de su sinceridad y entonces sí creyó que había ocurrido el milagro del nuevo nacimiento en él y, por lo tanto, abogó por Saulo con satisfacción. O simplemente vio en él lo que los demás no podían ver o no querían ver, entonces Bernabé fue muy objetivo en su examen y crítica al recién convertido Saulo.

De ser así, tampoco hay alguna gloria a Bernabé, porque todo es el trabajo que el Espíritu Santo hace en la vida de todo creyente. Lo único loable es que fue obediente, dio un paso al frente y salió como fiador de Saulo.

Hermanos, esto de salir de fiador por alguien es cosa seria. Hay dos palabras que describen a uno que salió por fiador de otro y este incumplió la obligación adquirida, leemos que Judá se presentó él mismo como fiador, como garantía de que Benjamín volvería ante su padre Jacob, y esto con el carácter de que, si no vuelve Benjamín a su padre, él salía «culpable para siempre» (Cp. Genesis 44:32) y en Proverbios 11:15 leemos que «con ansiedad será afligido». No era fácil la decisión en ese momento de interceder por, el otrora, matón. Imagínese que sí hubiese sido una treta de Saulo y sus cómplices, que estaba estudiando sus movimientos y lugares y, en el rato menos pensado, les caiga la guardia y más muertos, más azotado, más arrastrados, mas blasfemias al nombre, ¿cómo hubiese quedado Bernabé ante esto?

Ahora bien, esta acción llena de bondad, amor y empatía, la punto de interceder y que le hagan caso, sugiere que Bernabé tenía una posición de influencia dentro de la iglesia primitiva, era muy conocido entre los apóstoles puesto que gozaba de buen testimonio.

El texto dice que tomándole, en griego es epilambanomai que es «echar mano», sea para ayudar o para lastimar, es conseguir o cualquier otro propósito. O sea que Bernabé iba con actitud resuelta de que aceptasen a Saulo. Vea, qué ironía, Saulo los prendía y echaba mano con el fin de hacerles daño, pero aquí le están pagando bien, echan mano de él pero para ayudarlo, para socorrerlo. Este es el carácter cristiano que Dios quiere que nosotros manifestemos. Al ir escribiendo estos artículos me vienen a la mente muchos versículos que escribió Pablo posteriormente, y me pregunto, ¿no será que estaba recordando esto el apóstol? Entre ellos este, por ejemplo, y con relación a pagar con bien un mal: «No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres», o «no os venguéis vosotros mismos», o, «si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber», o «No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal» (léase Romanos 12:17-21). Claro que ya no era un enemigo Saulo sino un hermano, pero eso lo entendemos nosotros, pero los hermanos no, solo las evidencias y el tiempo indicaría lo contrario.

Dice que tomándole lo trajo, lo guio, lo condujo, también significa arrear a Saulo, «a los apóstoles» o hacia los apóstoles. Es probable que después de haber conocido a la iglesia, e intentado juntarse o unirse íntimamente con los discípulos, y no recibir respuesta favorable, ya no quiso hacer ningún esfuerzo por imponerles su presencia con ellos.

Según Gálatas 1:18-19, Saulo dice que fue a Jerusalén “para ver a Pedro” y estuvo con él quince días. Es probable que su primer intento fue ese, ver a Pedro, pero no vio a ninguno de los otros apóstoles sino solamente a Jacobo, el hermano del Señor quien tenían una posición de privilegio en la iglesia de Jerusalén y, no obstante, se dio lo que hemos estado meditando, el rechazo. Al otro que vio fue “a Jacobo el hermano del Señor”. Aunque Saulo o Pablo había recibido su ministerio y comisión directamente del Señor Jesús, él deseaba identificarse con ellos, dejar en claro que estaban asociados en la misma empresa y, de paso, escuchar acerca de su Señor de quienes habían observado personalmente su vida terrenal y su ministerio.

Este otro intento ya fue a los apóstoles, al claustro completo de los doce, porque nadie lo conocía, leemos en Gálatas 1:22 que “no era conocido de vista a las iglesias de Judea”. Pareciera contradecir este pasaje con la narración de Hechos 9, porque por lógica debió darse a conocer. Ya vimos que tuvo una extensa actividad de predicación y de debates con los griegos, y eso hubiera dado que fuese conocido por muchos, pero esas actividades fueron en la metrópoli, no en las pequeñas aldeas de Judea, las que solamente oían decir: Aquel que en otro tiempo nos perseguía, ahora predica la fe que en otro tiempo asolaba. Y glorificaban a Dios en mí (Gálatas 1:23-24).

Pero esto que oían fue como resultado de la intercesión que Bernabé hizo por él ante la iglesia, pero ¿qué diría Bernabé mantenlos apóstoles mí? ¿Cuáles serian sus argumentos?

Continuará, Dios mediante.

¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

#CaminamosCaminante
#PalabrasdeVidaEterna
#SalaEvangelicaGuatemala
#SalasEvangelicas
#AsambleasCristianasGT
#AsambleasCristianas
#SalaEvangelica

¡Suscríbete!

Nos encantaría que estuvieras al día de nuestras reflexiones bíblicas

Nos encantaría que estuvieras al día de nuestras reflexiones bíblicas

¡No hacemos spam! Lee nuestra [link]política de privacidad[/link] para obtener más información.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Habilitar Notificaciones De acuerdo No gracias