La Fe que Actúa: No Basta con Escuchar
NUTRICIÓN ESPIRITUAL
“Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos” (Santiago 1:22)
El estar cómodo en el hecho de que has escuchado la Palabra de Dios mientras no la aplicas, es engañarte a ti mismo.
En el mundo antiguo, era común para las personas escuchar a un maestro. Pero si seguías al maestro y tratabas de vivir lo que él decía, en ese momento eras llamado: “discípulo”.
Jesús utilizó el mismo punto para concluir su gran Sermón del Monte. Él dijo que aquel que escuchaba la Palabra sin aplicarla era semejante a un hombre que edificó su casa sobre la arena; pero el que escuchaba la Palabra de Dios y la hacía era como un hombre que edificó su casa sobre la roca, la cual podía soportar las inevitables tormentas de la vida y vivir en la seguridad eterna (Mateo 7:24-27).
Un maestro o predicador puede dar un discurso elocuente sobre el evangelio, o explicar hábilmente alguna profecía; pero después del sermón, viene la parte de los oyentes. Si estos se contentan con la admiración y no con la acción, todo quedará en el plano sentimental.
La Palabra de Dios no es solo una bella obra literaria para saborear y disfrutar. Su propósito va más allá de provocar el pensamiento e invitar a la meditación. Exige algo más que memorizarla y compartirla con los demás. Exige un cambio de corazón que impulse un cambio de conducta. ¡La Palabra de Dios nos invita a la acción!
OBEDECER, CUMPLE A NUESTRO DEBER, SI QUERÉIS SER FELICES, ¡DEBÉIS OBEDECER!
Saludos cordiales 🙋🏻♂
𝐻𝓃𝑜. 𝒪𝓈𝒸𝒶𝓇 𝒪𝒸𝒽𝑜𝒶
