JUSTIFICACIÓN MEDIANTE REDENCIÓN
UNA JUSTICIA MANIFIESTA: JUSTIFICACIÓN MEDIANTE REDENCIÓN
Continuación de nuestra serie: BENDICIONES QUE AHORA GOZA UN CREYENTE EN CRISTO
Le invito a que avancemos en nuestras meditaciones sobre la justicia manifiesta y que es una bendición real para a los creyentes en Cristo ahora, es decir, no es promesa. Leamos la Palabra de Dios en Romanos 3:24:
«siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, mediante la redención»
Al seguir el orden de ideas que traíamos en nuestra entrega anterior, si comparamos la reacción del profeta antiguo testamentario Isaías y del apostol Juan, un creyente novotestamentario, al tener la revelación de la santidad de Dios y al oir el cantico Santo, Santo, Santo —el Trisagio, para unos, o Trihahion, para otros—, vemos que Isaías cae presa de temor por la muerte, pero en Juan no vemos tal cosa, no cabe duda que también de adoración, de admiración, siempre con temor pero no como el que invadió a Isaias, le notamos con confianza; no cabe duda que en Juan es debido a su encuentro previo con Cristo para el perdón de sus pecados —el caso de Isaías y los creyentes veterotestamentarios que solamente les eran cubiertos sus pecados—; ya anteriormente, cuando le vio, testifica Juan sobre está interacción con el Señor glorificado, Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades (Apocalipsis 1:18-18). O sea, yo morí para que vieras por mi o en mi (Gálatas 2:20), yo descendí para que pudieras ascender, yo me hice pobre para seas enriquecido debido a mi pobreza (2 Corintios 8:9), yo me hice pecado para tu seas hecho justicia de Dios en mi (2 Corintios 5:21), yo me hice maldición para que tú heredases bendición (Gálatas 3:13-14; Efesios 1:3).
No quiero decir que los creyentes novotestamentarios no vamos a reaccionar con temor al ver su santidad, pero sí gozamos, mediante la manifestación de la justicia de Dios, una garantía para entrar a Su cielo, Su monte santo. Es que Dios que es santo y por lo tanto debe reaccionar con intolerancia e ira ante le pecado, quiere tener una relación con el hombre que es pecador, entonces le ha provisto al Santo de los santos y es así como se ha dispuesto, en sí mismo, terminar con la iniquidad y justificar al injusto, cómo está escrito: Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos (Daniel 9:24).
Pongámole nombre y apellido a esta manifestación de la justicia de Dios, quiero decir, identifiquémoslo, para su mayor gloria y exaltación, pues, entiendo que ya sabe Quién es la manifestación de la justicia de Dios. En 1 Corintios 1:30 leemos: Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención, o sea que el Señor Jesucristo es la justicia de Dios para nosotros. Entonces la justicia de Dios es todo aquello que Dios ha hecho en Cristo Jesús, en la Obra redentora de Cristo, a fin de que el hombre pecador pueda ser presentado, justo e inocente ante Dios, al depositar su fe en Cristo Jesús, la justicia de Dios, a efecto de que esta Obra le sea contada por justicia.
De Pablo leemos que esta justificación —ser presentado inocente y sin culpa ante Dios— es gratuitamente, es decir, sin precio alguno para nosotros, pero no significa que no tuviese precio la salvación nuestra pues Él mismo fue el precio, pero para nosotros no tiene costo alguno, Él lo hizo todo y nosotros lo recibimos por la fe. Es por su gracia, es decir, por el puro afecto de su voluntad, por su pura bondad, misericordia, favor y buena voluntad. Mediante la redención, mediante, dice Pablo, o el canal, está palabra denota en el original el canal de un acto es el conducto o la causa; de manera que la forma en que logró Dios resolver el gran dilema del hombre, el más grande problema que tiene el hombre que es el ser pecador ante un Dios que es Santo, es por el precio del rescate efectuado por Cristo Jesús.
Pero, ¿cómo puede un Dios justo justificar a un injusto sin ser el mismo un injusto y abominació, según leemos en Proverbios 17:15?
Continuará, Dios mediante.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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