Jesús anuncia su muerte
CRONOLOGÍA DE LOS EVANGELIOS
“Desde aquel tiempo comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le convenía ir a Jerusalén, y padecer mucho de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día”. – Mateo 16:21–23; Marcos 8:31–33; Lucas 9:21–22
“Que le convenía” (griego = dei, es necesario) ir a Jerusalén. La pequeña palabra dei nos habla de necesidad divina, de la voluntad de Dios. Jesús debía ir a Jerusalén para completar la misión que le había dado el Padre. Había venido para salvar al mundo, y Jerusalén era esencial a Su obra. No ir a Jerusalén pondría en peligro todo lo que había venido a hacer.
La idea de “padecer” resulta más que sorprendente; parece no tener sentido. ¿Cómo puede un hombre muerto salvar a alguien? ¿Cómo puede un Mesías salvar a otros si no puede salvarse a sí mismo? ¿Por qué Dios enviaría a alguien a hacer algo tan contrario, aparentemente, al carácter divino como morir? Y si la muerte era de alguna manera necesaria, ¿por qué el Mesías tendría que morir la ignominiosa muerte de la cruz y no una gloriosa muerte en el campo de batalla?
“Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca”. Aunque Pedro se dirige a Jesús como Señor, lo trata como a un Señor caído que debe ser ayudado a ponerse de pie. Pedro reprende a Jesús de la misma manera que Jesús reprendió a los vientos y al mar (Mateo 8:26) y como más adelante reprenderá a un demonio (Mateo 17:18). En los tres pasajes se utiliza la misma palabra griega (epitimáō). Pedro toma el control y rechaza, con el lenguaje más fuerte posible, lo que Jesús acaba de anunciar.
En este incidente, Pedro es usado por Satanás, el tentador. Así como Satanás intentó persuadir a Jesús para que tomara el camino fácil —convierte estas piedras en pan, haz algo espectacular, póstrate ante mí y te daré el mundo—, ahora Pedro intenta apartarlo del camino angosto y difícil que conduce a la cruz, invitándolo a recorrer el camino ancho y cómodo.
Pero Jesús ya había enseñado que el camino ancho y fácil conduce a la destrucción, mientras que el camino angosto y difícil lleva a la vida (Mateo 7:13–14). Él nos dirige hacia un reino donde todo es opuesto a nuestras expectativas humanas. Satanás busca la exaltación; Jesús nos enseña el camino de la humillación.
Jesús expuso la razón por la cual Pedro llegó a pensar de manera satánica. Pedro no tomó una decisión consciente de negar a Dios y abrazar a Satanás; simplemente permitió que su mente se centrara en las cosas de los hombres y no en las cosas de Dios, y Satanás se aprovechó de ello.
La determinación de Jesús de llegar a la cruz fue una decisión consciente y sacrificial, motivada por el amor a la humanidad y por Su obediencia absoluta a la voluntad del Padre. Perseverando en medio de la angustia, el rechazo y el sufrimiento, cumplió la obra redentora y nos enseñó a llevar nuestra propia cruz con fe, propósito y determinación.
¡Gloria a Dios!
Saludos cordiales 🙋🏻♂
𝐻𝓃𝑜. 𝒪𝓈𝒸𝒶𝓇 𝒪𝒸𝒽𝑜𝒶
