GOZANDO DE BUENA REPUTACIÓN EN LA IGLESIA
GOZANDO DE BUENA REPUTACIÓN EN LA IGLESIA
Continuación de la serie: EL HIJO DE CONSOLACIÓN
¡Bendiciones del Señor queridos caminantes! Bendito sea el Señor por sus ricas y abundantes bendiciones que nos ha dado en Cristo, empezando con su salvación. De esta forma les doy la bienvenida a este su rinconcito espiritual, hecho con amor para usted.
Al seguir considerando otro aspecto más que la gracia de Dios hizo en nuestro personaje, EL HIJO DE CONSOLACIÓN, avancemos unos versículos y nos ubicamos en Hechos 15:26, en donde leemos la Palabra de Dios:
hombres que han expuesto su vida por el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Estos «hombres» a quienes dan el voto de confianza los hermanos en Jerusalén, en primera aplicación se refiere a Bernabé y Pablo (v. 25) pero, indudablemente, Judas y Silas gozaban también de buen testimonio, no sabemos si al extremo de exponer o entregar (Biblia de Jerusalén) o arriesgar (Nueva Versión Internacional), su vida por el nombre de nuestro Señor Jesucristo y lo más probable es que sí.
Dice que «han expuesto», del griego paradídomi y podría significar dos cosas, y la tercera no es de despreciarse, a saber.
1. Que eran hombres que se habían mostrado dispuestos a entregar la vida por amor a Cristo. Se habían entregado a Cristo y, por lo tanto, no les importaba morir por Cristo. Esto es evidente según lo que vemos en Hechos 13:50; 14:5, 19-20 y más referencias.
2. O, de un modo más general, que eran hombres que habían entregado su vida a la causa de Cristo, lo cual también es evidente al considerar lo que abandonaron y su dedicación a la obra misionera que, hasta ese momento, habían realizado juntos; y, aun la tercera,
3. Las dos anteriores son correctas.
Mi punto es resaltar la gran confianza que les llegaron a tener tanto los apóstoles como los ancianos y la Iglesia en Jerusalén. Pero esa confianza se gana. Bernabé y Pablo, o Pablo y Bernabé, según la fórmula que le guste, de todos modos, es intercambiable, lo cierto es que ellos se ganaron la confianza de los hermanos en Jerusalén, y esto por varias razones clave, al menos:
1. Por su testimonio y ministerio. No sé si hay alguien que dude de la lucha constante, cotidiana, progresiva y personal que Pablo tenía contra el pecado por su vida de santidad, pero Romanos 7:21-25 es bien claro en cuanto a la beligerancia que tenía contra su carne y Bernabé también. No cabe duda que mantenían una vida de pureza, no vida sin pecado, delante de Dios y los hombres. Y en cuanto al ministerio, ambos ya habían demostrado ser fieles siervos de Dios en la expansión del evangelio entre los gentiles (Hechos 13-14); o sea que ya venían trabajando. Su vida de santidad evidenciaría el ministerio del Espíritu Santo en sus respectivas vidas y su éxito en Antioquía y los otros lugares a donde ya habían ido a predicar, evidenciaba el respaldo del Espíritu Santo en sus respectivos ministerios.
2. Por su defensa del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Tanto cuando llegaron a Antioquía estos judaizantes y en el concilio de Jerusalén (Hechos 15:1-21), nuestro dúo dinámico sacó a relucir su celo por el Señor, por Su evangelio y por el pueblo del Señor, defendieron con valentía y gallardía la salvación por gracia, por medio de la fe que es en Cristo Jesús, y sin necesidad de la circuncisión, u obras de justicia, u obras de condigno, contrario a las obras de congruo. Vea la justificación de Pablo en su actuar: a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros (Gálatas 2:5); es decir, para que los creyentes en Galacia, de otros lugares y hasta nosotros recibiésemos el evangelio auténtico y no «otro evangelio» (Gálatas 1:6-9), el evangelio puro de la salvación solamente por gracia, por medio de la fe sin esfuerzos humanos. O sea que fueron unos verdaderos paladines del evangelio que pelearon las batallas del Señor. Y se descubrió que su postura estaba alineada con la de los apóstoles; y el testimonio del apóstol Pedro y del siervo del Señor, Santiago, fortaleció su credibilidad.
3. Porque mantenían una buena relación con la iglesia en Jerusalén. Es bien claro que Pablo fue enviado principalmente a los gentiles como Pedro a Israel (Gálatas 2:7-8), pero tuvieron influencia, tanto Pedro en las iglesias de la gentilidad como Pablo en las iglesias en Jerusalén, por ser apóstoles. Pablo y Bernabé siempre mantuvieron un vínculo con la iglesia en Jerusalén. Los vemos en Hechos 11:30, llevando una ofrenda a los creyentes necesitados de Jerusalén, lo que mostraba su amor y compromiso con la unidad de la iglesia, es que los ministros son la conexión ínter asambleas. También el acto de subir a Jerusalén para tratar el asunto, es muestra de esto, es obvio que fue con Jerusalén porque de allá salieron estos judaizantes, pero también porque allá estaban los apóstoles.
4. Por el Respaldo del Espíritu Santo. Fue el Espíritu Santo quien los llamó al ministerio (13:2), pero cualquiera puede arrogarse un llamamiento, pero en el caso de ellos, Dios mismo estaba confirmando su ministerio con señales y milagros entre los gentiles (15:12), son las llamadas señales de apóstol en Pablo (2 Corintios 12:12) lo que evidenciaría que su llamado era genuino y digno de confianza; la mención de estas señales es sin menosprecio de las conversiones entre los gentiles.
5. Por su humildad y sujeción. En lugar de actuar por su cuenta, Pablo y Bernabé buscaron la confirmación y el respaldo de los apóstoles y ancianos en Jerusalén. Esta actitud demostró respeto por la autoridad de la iglesia universal —los apóstoles— y un deseo de mantener la unidad, dice Pablo que fue para exponer en privado a los que tenían cierta reputación el evangelio que predico entre los gentiles (Gálatas 2:2), aunque la consulta no fue para aprender sino para confirmar qué mensaje estaban predicando en Jerusalén (diríamos que fue una consulta de primos ínter pares), dice Pablo Pero de los que tenían reputación de ser algo (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa; Dios no hace acepción de personas, a mí, pues, los de reputación nada nuevo me comunicaron (v. 6), el resultado fue de un reconocimiento y confirmación de compañerismo (v. 9), por ser el mismo evangelio que predicaban.
6. Indudablemente su doctrina fue fundamental.
En resumen, la confianza que los hermanos en Jerusalén depositaron en Pablo y Bernabé se debió a su fidelidad en el ministerio, su compromiso con la verdad del evangelio, su conexión con la iglesia, la evidencia del Espíritu Santo en su labor, su actitud de humildad y cooperación y su doctrina sana.
Llama poderosamente la atención que Bernabé y Pablo no tuvieron necesidad de irse promoviendo ellos mismos. Fue el Señor quien los levantó y los fue llevando a donde llegaron, ser de influencia en toda la iglesia, de todo lugar y de todos los tiempos, fueron varones a quienes el Señor levantó dentro del pueblo y los constituyó como príncipes sobre Su pueblo (Cp. 1 Reyes 14:7). No lo dijeron ellos, los dijeron otros, como está escrito: Alábete el extraño, y no tu propia boca; el ajeno, y no los labios tuyos (Proverbios 27:2).
Esto es gozar de buen testimonio. Esto es necesario exigir en nuestros ministerios. Esto es necesario que tengamos y mantengamos nosotros, estemos o no en el ministerio, pero especialmente estos, como está escrito: Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; y, también: Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo (Filipenses 2:14-15; 1 Timoteo 3:1-7).
Considera lo que te digo, dijo Pablo a Timoteo, y el Señor te dé entendimiento en todo. Y que el Señor bendiga sus palabras. Amén y amén.
¿Caminamos caminante?
Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.
