EL VALLE DE LOS HUESOS SECOS

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NUTRICIÓN ESPIRITUAL

“La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos. Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera. Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes. Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová. Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis. Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová». – Ezequiel 37:1-6

En la Biblia, los valles son a menudo una metáfora de los tiempos difíciles, momentos de peligro, oscuridad, desesperación, derrota, desaliento o desolación.

La visión del profeta Ezequiel es impresionante; definitivamente el escenario no es el indicado para quienes solamente quisieran disfrutar de los aspectos bellos, agradables y coloridos de la vida; porque el lugar definitivamente no transmite vida sino muerte, literalmente él está “en el valle de la muerte”.

Las personas representadas por estos huesos no solo estaban muertas; también habían sido deshonradas. En el pensamiento del antiguo Israel (y del antiguo Cercano Oriente), un cadáver sin enterrar y dejado para los animales de carroña era una vergüenza impactante para la conciencia de quienes tenían relación con él. Evidentemente, a estos muertos se les había negado un entierro adecuado.

¿Cuál es el mensaje de esta visión? La interpretación de este capítulo se refiere a la restauración futura de Israel. Esta restauración tiene que ver tanto con la entidad nacional de Israel, como con la restauración espiritual que el Señor anunció anteriormente. Es una restauración tan amplia y profunda que cualquier examen justo de la historia de Israel debe confesar que aún no ha sucedido. Esto significa que aún debe cumplirse y se cumplirá como parte del plan de Dios para Israel en los últimos días (Romanos 11).

Mientras nos adentramos en la segunda parte (Vrs. 7-10), y la vamos reconstruyendo en nuestra imaginación, observamos la progresión ascendente. Primero se rehacen completamente los cuerpos (se unen los huesos, se forman los nervios, se recubren de carne y de piel). La unión entre Dios y su profeta está firmemente mostrada: mientras Ezequiel habla todo va sucediendo. Es Dios quien lo anuncia por boca de su profeta y Dios quien lo realiza. ¡Solamente el Señor puede dar vida y vida en abundancia! (Juan 10:10)

En el mundo en el que vivimos, muchas personas habitan ahora mismo en tinieblas y sombras de muerte (Isaías 9:2), es decir, la luz de Jesucristo no les ha resplandecido por lo cual permanecen muertas espiritualmente. Estar muerto espiritualmente es estar separado de Dios. Cuando Adán pecó (Génesis 3:6), marcó el comienzo de la muerte para toda la humanidad. La frase «ciertamente morirás» podría traducirse literalmente como «muriendo morirás». Esto significa un estado continuo de muerte que comenzó con la muerte espiritual, continúa a lo largo de la vida como una degradación gradual del cuerpo y culmina con la muerte física.

Infortunadamente, esta muerte espiritual y física no se limitó a Adán y Eva. Como representante de la raza humana, Adán llevó a toda la humanidad a su pecado. Pablo aclara esto en Romanos 5:12, diciéndonos que el pecado y la muerte entraron en el mundo y se extendieron a todos los hombres a través del pecado de Adán. Además, Romanos 6:23 dice que: “la paga del pecado es muerte”; los pecadores no arrepentidos están muertos espiritualmente, porque el pecado los separa de Dios. Cualquier separación de la Fuente de Vida es naturalmente muerte para nosotros.

Pero no es sólo el pecado heredado el que provoca la muerte espiritual; pues nuestra propia pecaminosidad contribuye también. Efesios 2:1 enseña que antes de un encuentro real con Cristo, el hombre está «muerto» en delitos y pecados.

La obra de Dios, por la que Él nos hace vivir de la muerte espiritual, se llama la regeneración. La regeneración se realiza solamente por el Espíritu Santo y la Palabra del Evangelio (Efesios 1:13; Tito 3:5; 1 Pedro 1:23).

Estimados: Solo hay dos clases de personas: ”vivas para Dios o muertas para Dios”. Tanto la incredulidad como aferrarse a las obras para buscar salvación y vida eterna son caminos de muerte (Prov. 14:12). La Palabra de Dios es clara: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él”. (Juan 3:36)

¡Solamente por fe en Jesucristo puede el hombre pasar de muerte y condenación a salvación y vida eterna!

PON TUS OJOS EN CRISTO
Oh, alma cansada y turbada,
Sin luz en tu senda andarás.
Al Salvador mira y vive
Del mundo la luz es su faz.

CORO
Pon tus ojos en Cristo
Tan lleno de gracia y amor,
Y lo terrenal sin valor será
A la luz del glorioso Señor.

De muerte a vida eterna
Te llama el Salvador fiel,
En ti no domine el pecado;
Hay siempre victoria en Él.

Jamás faltará a su promesa
Él dijo: “contigo estoy”
Al mundo perdido ve pronto
Y anuncia la salvación hoy.

Saludos cordiales 🙋🏻‍♂

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