EL TEMOR POR LA DUDA: LA OSADIA DE ANDAR POR FE

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EL TEMOR POR LA DUDA: LA OSADIA DE ANDAR POR FE
Continuación de nuestra serie: HOMBRES DE POCA FE

     Le invito, en el Nombre del Señor Jesucristo, a qué abramos nuestras Sagradas Escrituras, avanzamos un poco en el contexto de nuestra historia, leemos en Mateo 14:28-29:

«Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús,»

      Sólo el evangelista Mateo nos registra este episodio en la vida del apóstol Pedro, cosa que silencia Marcos y Juan; aunque los cuatro evangelistas no tiene ningún problema en reconocer las debilidades, los fracasos, los pasos aunque débiles y pequeños de incipiente fe, tanto de Pedro como de cualquier discípulo. Este episodio, como evidencia de fe, no deja de ser difícil y casi fatal para el apóstol, pero registra una hazaña, cosa que hombre alguno no había logrado aún. Hoy lo conocemos como el único, aparte del Señor Jesucristo, que caminó sobre las aguas, por al menos, unos minutos nada más, pero ¿y si no hubiese funcionado desde el principio? Ante los vientos contrarios y el agua frágil, su habilidad para nadar no le hubiese servido mucho, una vez tiene el segundo pie, y con él toda su humanidad sobre el agua, fuera de la barca.

     Podemos apreciar las habilidades natas de Pedro como líder, su carácter lleno de impulsividad y su coraje; y todo esto lo habían puesto en una posición de cierto liderazgo entre los doce, pero también estas características, ahora y como en otras ocasiones, le llevaron a confiar demasiado en sí mismo y a actuar en forma impulsiva y poco juiciosa y esto le llevo a recibir tanto elogios del Señor como reprensiones del Señor (Léase en este respecto Mateo 16:21-23; 17:4; 26:33-35; 69-75; Juan 18:10-11; 20:2-6; Gal 2:11-14; fue a él a quien se le dijo «Bienaventurado eres Pedro porque no te lo reveló carne no sangre», el carácter de Pedro se describe Marcos 3:16, Simón significa el que oye o el que se hace oír; y Pedro, significa piedra, esa era la meta del Señor, en eso lo habría de convertir).

      Entonces fue Pedro quien se adelantó, una vez más, y le dice: «Si eres tú», algunos consideran que ese sí no es de duda sino argumentativo, como quien dice: “puesto que eres tú”; y otros que si es de duda, pero el Señor no le pone atención a ese su sí, sino a la osadía de querer andar junto a Él o hacia Él. Pedro no tenía duda, una vez ha escuchado la deliciosa y amorosa voz de su buen Pastor, quién minutos o segundo antes era el que les había parecido un fantasma, ahora teniendo la seguridad de Quién es, se atreve a pedir. Si hubiese seguido creyendo lo que creía hasta ese momento, Pedro nunca se habría atrevido a salir de la barca para intentar caminar sobre las olas encrespadas por el viento, pero ahora tiene la osadía de pedir.

     ¡Manda que yo vaya a ti! Tu eres el Señor, tu eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente, tu tienes señorío sobre todo esto, entonces manda. Si el Señor no manda no se pueden hacer las cosas. Pedro estaba dispuesto a hacer lo que Jesús le indicara, pero no quería actuar mientras no tuviera la seguridad de que Jesús aprobaba su proceder.

     Entonces el Señor dijo: Ven. ¡Dio la autorización! No sabemos, no lo tenemos escrito, que el Señor tenía ese plan para Pedro, pero ahí estaba el discípulo caminando como su Maestro sobre las aguas. Andaba sobre las aguas. El amoroso Salvador vio la oportunidad para que la incipiente fe de Pedro lograse tal cosa. Pedro salió de la barca por fe. La fe lo sostuvo sobre las aguas del mar de Galilea. Pedro veía al Señor, su fe estaba activa puesta en su Señor y en nada ni en nadie más, Pedro no necesitaba más que solo a su Señor, pero necesitaba una posición más, si que necesitaba algo más, no alguien aparte de su Señor, con él lo tiene todo, pero necesitaba mantenerse en esa posición.

     Fe no es solo pedir, es dar el siguiente paso, es saltar al vacío de lo invisible, es andar por sendas en dónde no se ha caminado, es atreverse a tener una fe extrema y perseverar en ello.

     Con Jesús a cualquier parte iría yo, porque de la perdición el me salvó; cada día junto a él caminaré y a la muerte misma ya no temeré. Con Jesús, por doquier sin temor iré; Si el Señor me guía nada temere (Jessie Hunter Brown).

     Continuará, Dios mediante.

     Suyo en Cristo Jesús, su hermano y amigo, Erick Solís Girón.

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