EL PROPÓSITO DE CADA DÍA

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¿SABES CUÁL ES EL PROPÓSITO DE CADA DÍA?

Cada día nos trae una nueva oportunidad. Es un nuevo regalo que Dios nos da, es el inicio de un nuevo capítulo dentro de la historia de nuestra vida terrenal. Es el presente que se abre para que sea cumplido el propósito de Dios para nosotros (Romanos 8:28).

HOY ES UNA NUEVA OPORTUNIDAD PARA:

AGRADECER (1 Tesalonicenses 5:18).


La gratitud no hace cuentas de lo que no tiene, sino que trae a la memoria todos los favores recibidos de la gracia de Dios, siendo el más grande por excelencia la vida de su amado Hijo entregada para nuestra redención. La gratitud reconoce que somos indignos, pero el amor y la fidelidad de Dios son eternos e incondicionales para nosotros.

CORREGIR (Salmos 139:23-24).


Los seres humanos somos susceptibles al error, la debilidad y la pereza. Es necesario un juicio de sí mismo ante la Palabra de Dios para darnos cuenta de las áreas débiles de nuestra vida y entender la necesidad de corrección, para que andemos efectivamente en la nueva vida que Cristo nos ha dado, agradando a Dios sobre todas las cosas. Esto solamente lo podemos hacer con los recursos de la gracia divina y en el poder del Espíritu Santo.

CRECER (Efesios 4:13).


Ahora debemos seguir creciendo hacia el varón perfecto que es Cristo. Esto implica crecimiento espiritual —conocimiento, gracia, fe, amor, servicio— mientras el fruto del Espíritu Santo se hace más visible en nosotros (Gálatas 5:22-23). Crecer es avanzar hacia la madurez espiritual, lo cual implica el desarrollo del carácter y una conducta donde se manifiesten de mejor manera las virtudes de Jesucristo.

AVANZAR (Filipenses 3:12-14).


La vida no se detiene. Cada momento cuenta para la eternidad. En cada vida hay un pasado, un presente y un futuro. Después de ver el pasado y corregir, no podemos hacer nada por él, porque ya quedó para el inventario del Tribunal de Cristo. Para avanzar es necesario despojarnos de todo lo que constituye un peso o estorbo en el camino: malos hábitos, rencores, amarguras, adicciones, compañías inadecuadas, etc. El tiempo no se detiene a esperar a nadie; por eso es preciso aprovecharlo bien, para que al final de la carrera podamos decir que lo invertimos con sabiduría y no lo desperdiciamos en asuntos banales (Hebreos 12:1).

Por último, “estamos convencidos que el que comenzó en nosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6). El Señor no comienza una obra y la deja incompleta. ¡Jamás! Él nos salvó por Su gracia, nos sostiene por Su gracia y seremos glorificados por Su gracia. ¡Gloria a Dios!

QUE ESTE DÍA CUENTE PARA GLORIA DE DIOS.

https://youtube.com/shorts/R4D6BS6xwNY?feature=share

Saludos cordiales 🙋🏻‍♂

𝐻𝓃𝑜. 𝒪𝓈𝒸𝒶𝓇 𝒪𝒸𝒽𝑜𝒶

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